Defienden un concepto que se refiere a una especie de búsqueda de la 'salud social' ¿Cuál es la filosofía de Madrid Salud?
Madrid Salud tiene dos grandes institutos: el de adicciones y el de salud pública. El objetivo de un Ayuntamiento en cuestiones de salud es mantener y mejorar el estado de salud de sus ciudadanos. Desde el plano de la salud pública juegan un papel clave el control de la salud ambiental, la seguridad alimentaria y la modificación de hábitos perjudiciales para la salud para evitar enfermedades. Y la otra parte es el instituto de adicciones, que realiza una atención integral al drogodependiente. Le ofrecemos prevención, asistencia y reinserción. Es decir, una atención integral. Estamos facultados para ello a través de la Ley de Drogodependencias de la Comunidad de Madrid y, además, mantenemos una coordinación completa con el Gobierno regional en este sentido.
¿Cuáles son los servicios sanitarios que ofrecen al ciudadano?
Llegamos hasta el diagnóstico precoz de algunas enfermedades. Ése es el límite de nuestras competencias. Cuando aparece la enfermedad, que es un tema asistencial, se convierte en trabajo de la comunidad autónoma. Conocemos ese límite y no lo sobrepasamos. Probablemente, el Ayuntamiento de Madrid sea la administración que, a este nivel, ejerce sus competencias de manera más completa e invierte más recursos. Esta filosofía desciende de cuando el Gobierno municipal sí llevaba a cabo actividad asistencial. Provenimos de la beneficencia, de las casas de socorro. Y esos recursos se han reconvertido para actividades de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad. Orientamos estos servicios desde dos puntos de vista: los directos y los indirectos.
¿En qué se diferencian?
Los servicios directos que ofrecemos al ciudadano poseen varias ramas de acción. Por un lado, programas de modificación de hábitos como el de dejar de fumar o la lucha contra la obesidad. Además damos la posibilidad de que los ciudadanos controlen su salud mediante controles con nuestros médicos para conocer su estado de salud. Para ello contamos con elementos diagnósticos, un laboratorio muy bien dotado, un equipo de radiología, especialistas para consultas... Todo ello dirigido, no a curar enfermedades, sino a mantener el estado de salud del ciudadano. Las estrategias más importantes en este sentido para nosotros son las estrategias globales, pero también atendemos de forma personalizada al ciudadano.
Ofrecemos, entre otros, programas relacionados con la actividad asistencial, como la planificación familiar. Atendemos a 120.000 mujeres al año y les controlamos su salud reproductiva. Si tienen una patología, las derivamos a la Comunidad de Madrid. Pero mientras su salud esté dentro de la planificación familiar que ellas quieran hacer nosotros les proporcionamos un servicio de mamografías, radiografías, ginecología e incluso biopsias. Vamos hasta el límite del diagnóstico precoz para el control de enfermedades como el cáncer de mama. También colaboramos de con la Comunidad de Madrid en las campañas de vacunación ofreciendo y trabajamos con poblaciones de riesgo como la inmigración más expuesta, las prostitutas o las personas sin hogar.
¿Qué programas tienen en materia de anticoncepción?
Entendemos que la planificación familiar es una estrategia de salud pública y que la demanda que hacen las mujeres es la que tiene que atender la administración, siempre dentro de la legislación. Tenemos un centro de atención especialmente dedicada a los jóvenes, que no se acercan de forma fácil a los sistemas tradicionales de salud.
En este centro se realiza una actividad importante de anticoncepción de emergencia en la que se imparte la píldora del día después con el objetivo de disminuir los abortos quirúrgicos a mujeres jóvenes y adolescentes. La píldora poscoital es una anticoncepción de emergencia que si no se prescribe, sabemos que en más del cincuenta por ciento de las menores de 18 años se va a realizar un aborto quirúrgico después. Por tanto, es una clara estrategia de salud pública procurar esta anticoncepción de emergencia. Nosotros ofrecemos este servicio, que no es fácil de encontrar. Incluso vamos un poco más allá de nuestra obligación y en casos en que la mujer, por indicación médica, podría estar en condiciones de tomar la pastilla, se la damos gratuitamente si no tiene dinero para comprarla.
¿Cuáles son los servicios indirectos de control de la salud pública?
Los servicios no dirigidos directamente al ciudadano. Es decir, que controlemos la sanidad animal, el control de la salud ambiental o que se hagan inspecciones en todos los locales en los que se despachan alimentos mejora la salud de los ciudadanos indirectamente. Por ejemplo, Madrid cuenta con cerca de 200 inspectores para controlar la seguridad alimentaria en la ciudad. Somos la ciudad europea con mayor ratio por habitantes en este sentido. Visitan todos los días establecimientos donde se despacha o vende comida. El control genera que prácticamente no haya intoxicaciones alimentarias graves desde hace muchos años. Las que hay son leves y dependen más de la mala suerte que de una falta de higiene o preparación. Esto se consigue mediante una actividad de inspección y de ayuda a los comerciantes para cumplir la normativa. La tercera pata del control de alimentos es que se controla uno de los puntos de distribución de alimentos más importante de España: Mercamadrid. También lo controlamos con 11 inspectores para que sea el más seguro, además del más grande.
¿Cómo se articula la idea de la salud ambiental?
Esta asignatura todavía está en desarrollo porque todavía tenemos competencias sin ejercer. La salud ambiental es todo aquello que pueda afectar a la salud de los ciudadanos desde el medio ambiente. Lo más intuitivo es pensar en la calidad del aire pero hay muchos más elementos. Está el control de vectores -desratización y desinsectación-. Es un tema que tenemos controlado pero que tenemos que desarrollar en cuestión de las emisiones al aire y al agua, sobre todo en el sector industrial. También controlamos establecimientos como saunas, salas de masajes, gimnasios y peluquerías. Potencialmente, estos locales tienen riesgos de infección de enfermedades como la legionella si no se tiene cuidado con el uso del agua. La asepsia del instrumental de trabajo es otro elemento a controlar. Por ejemplo en locales de tatuajes y piercing, porque se hacen heridas verdaderas en la piel. Trabajamos en el control de la legionella en instalaciones públicas. Por último, en control de aguas hacemos un trabajo intensivo en piscinas, zonas recreativas, spa y el agua de bebida. Controlamos el agua que trae el Canal de Isabel II desde que llega a una comunidad privada hasta que llega al grifo.
También habla del control de la salud animal.
Llevamos a cabo tareas de vacunación animal en colaboración con la Comunidad de Madrid el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, que tiene un censo canino. Tenemos el orgullo de tener el mejor centro de protección animal de Europa, junto a la M-40. Se inauguró en el año 2005 y es un centro que nos permite superar el concepto de perrera ofreciendo servicios como la inmediata identificación de animales, la calefacción en los habitáculos para los animales y el fomento de la adopción, para la que hemos facilitado un servicio on-line a través de nuestra página web. También poseemos un censo descentralizado de animales peligrosos en las Juntas de Distrito y un equipo de control de la población de palomas de la ciudad su capacidad potencial de transmitir enfermedades.
¿Cuál es el mapa de adicciones de la ciudad?
En Madrid tenemos una población estable de adictos a la heroína que apareció hace muchos años y que no se está renovando, y una población creciente de adictos a la cocaína -como en el resto de España, el país con mayor consumo de esta sustancia de Europa- que ya está comenzando a demandar tratamientos masivos. También existe un alto grado de pacientes alcohólicos que consumen esta sustancia acompañada de otra droga. Consumir únicamente una droga es muy raro. Por eso, nosotros clasificamos el tratamiento por droga principal. Lo que hacemos es adaptar nuestros tratamientos a ésta. En el caso de los adolescentes realizamos programas preventivos porque es difícil considerar que un individuo de estas edades sufra una adicción salvo en casos excepcionales. Un adolescente suele tener un consumo activo pero necesita una historia de consumo para que se pueda diagnosticar como adicción. La política preventiva en Madrid ha sido más potente que en el resto de España porque se han creado organismos a tal efecto pero el problema dista mucho de estar resuelto. La evolución es que las personas que llevan un consumo de entre cinco y diez años de consumo de cocaína están empezando a desarrollar enfermedades mentales, que es la evolución normal de esta práctica. Nos encontramos que este es un problema emergente en nuestra sociedad. Por eso, en 2004 creamos un centro municipal para patología dual que es el único que existe y que será necesario ampliar en un futuro porque recibe cada vez más casos.
¿Y las drogas blandas?
El alcohol lo consume de forma habitual el 70 por ciento de la población menor de 23 años. Se trata de una droga muy extendida y dañina para el organismo, aunque sea legal. Por su parte, uno de cada cuatro menores de 23 años consume drogas blandas como el cannabis. Hay un falso prestigio de que esta sustancia es inocua a pesar de que cada vez hay más estudios que evidencian que no es así cuando hay un consumo crónico. El consumo único del cannabis no tiene el peligro que puede tener una única dosis de cocaína, que puede matar a una persona. Pero el consumo a largo plazo sí produce daños importantes al sistema nervioso central.
También han realizado un estudio sobre la adicción a las nuevas tecnologías
Sí, y hemos contemplado luces y sombras. La dimensión del problema no es tan grande como parecía. Lo que ocurre, probablemente, es un problema caractereológico del joven. Cuando hay un abuso de tecnologías que perturba la vida normal del sujeto, detrás suele haber un trastorno de personalidad en el afectado y esa adicción es un síntoma del mismo. A veces coincide con el consumo de drogas, que es otro síntoma. Se ha tratado de ligar las dos cosas y no tienen relación directa. Son síntomas que revelan un problema de relación o de personalidad de ese joven.