Según informa este martes el diario El Mundo, Pachá, una de las discotecas más conocidas de la ciudad, tuvo que cerrar la semana pasada debido a que las mediciones del nivel del ruido realizadas por el Área de Medio Ambiente, a raíz de la denuncia de una vecina, establecieron que el local superaba los límites fijados por la normativa. Con estos datos, el Consistorio emitió una orden de suspensión cautelar de la actividad, en la que se indicaba que si en dos días no se ajustaban a la normativa, el Ayuntamiento podría llegar a sancionar al establecimiento.
Los técnicos municipales acudieron este lunes a comprobar si habían corregido las deficiencias y se cercionaron de que la empresa había comenzado a hacer unas primeras obras para adecuar el local a la normativa. Asimismo, el local había instalado unos sistemas informáticos que permiten limitar a 85 decibelios el volumen de la música, límite que no molesta a los vecinos. Así, la discoteca ya puede volver a abrir sus puertas, siempre que no supere ese límite, informa El Mundo.