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Monitores de centros culturales: entre la precariedad y la incertidumbre
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(Foto: Maria Alcaide)

Monitores de centros culturales: entre la precariedad y la incertidumbre

miércoles 20 de mayo de 2020, 07:44h

Con los talleres presenciales paralizados desde mediados de marzo, los trabajadores de los centros culturales de Madrid temen que el coronavirus también les pase factura, laboralmente hablando. En realidad, no todos. En esto del sector del Ocio Educativo también hay clases. No es lo mismo ser monitor de yoga o acuarela en un centro municipal del distrito de Retiro o Moratalaz que en uno de Fuencarral-El Pardo o San Blas.

Para empezar, hay una brecha salarial entre los profesionales que desarrollan la misma actividad pero en diferentes distritos. “En unos pueden estar pagando la hora a entre 12 y 15 euros y en otros no se llega ni al salario mínimo”, explican a Madridiario desde el Comité de Empresa de este colectivo que engloba a más de 2.500 trabajadores afectados. “San Blas, Latina y Ciudad lineal no llegan a salario de convenio porque su pliego es anterior, se ha prorrogado cuatro años”, aclaran.

Tampoco a mismas responsabilidades comparten similar categoría. “A unos trabajadores se les considera auxiliares en sus centros y esa misma figura tiene categoría de coordinador en otros, con una diferencia de 400 euros de salario y carácter fijo", remarcan. Por eso reclaman pliegos unificados para que todos los centros se rijan por las mismas condiciones y poder equiparar sueldos y categorías.

El Ayuntamiento de Madrid, a través de cada uno de los distritos, licita el servicio de impartición de talleres que ofrece a sus vecinos cada curso, entre septiembre y junio, en los centros culturales. El problema es que no hay un único modelo de licitación al que tengan que ceñirse las Juntas de distrito cuando sacan ese servicio a concurso, sino que hay 21, tantos como distritos tiene Madrid. De ahí las diferencias, que no se limitan solo a sueldo y categoría.

Si los pliegos de prescripciones técnicas difieren entre sí, también son distintas las soluciones arbitradas desde las empresas adjudicatarias de estos servicios para evitar el despido de estos trabajadores fijos-discontinuos a raíz de la situación anómala generada por la crisis del coronavirus. Incluso “dentro de la misma empresa, se llega a dar el caso de que un empleado pueda estar en ERTE y otro teletrabajando”, apuntan desde el Comité de Empresa.

Del mismo modo, dado que los distritos llevan ritmos distintos y unos son más 'aplicados' que otros a la hora de sacar los pliegos en plazo, también hay disparidad en la fecha de finalización del contrato; en unos centros los trabajadores acaban el 31 de mayo y en otros en junio. Además, unos han sido beneficiados con prórrogas para su protección social y en otros ni se lo han planteado.

“Por este motivo exigimos que, hasta que se liciten y concedan pliegos nuevos, en el resto se realice una prórroga o convalidación para que los afectados por el vencimiento de un pliego, paralizado por la covid-19 hasta el 6 de mayo, puedan mantener su situación laboral activa y no se deriven al Sepe”, señalan.

Al paro sin prestación y con dudas sobre el futuro

Y es que, con la perspectiva actual, algunos de los monitores se ven abocados a ir al paro sin ni siquiera haber logrado el tiempo mínimo de cotización que da derecho a la prestación por desempleo. Con otro temor añadido: no saben si conservarán su puesto de trabajo el curso que viene, ya que las medidas de protección surgidas para evitar la propagación del virus van a obligar a modificar las condiciones en que se prestaba hasta ahora el servicio. Las opciones que se barajan pasan por bajar la ratio de alumnado para garantizar las medidas de distanciamiento social y eliminar temporalmente del catálogo de talleres aquellos que impliquen proximidad.

“Sabemos que les han pedido a los directores de los centros, que son funcionarios municipales, que recorten talleres por horario o los que no puedan encajar porque son actividades con contacto físico. Sin hacer valoración, buscar una alternativa o recolocar a los trabajadores. Habría que racionalizar las ratios y desligar la aprobación de talleres y su mantenimiento de la arbitrariedad del personal del Distrito”, comentan.

Los afectados son trabajadores fijos-discontinuos subrogados, es decir, hasta ahora contaban con ellos cada nuevo curso independientemente de la empresa que hubiera recibido la adjudicación del contrato para organizar las actividades. En el Comité de Empresa se preguntan qué va a pasar ahora con esos monitores. “No sabemos quién va a volver ni en qué condiciones”. Por eso consideran fundamental que los contratos que se extinguen en junio se prorroguen para tener así “la seguridad de que seguiremos después del verano y procurar la protección en estos momentos excepcionales de un sector ya de por sí precario”, que vive cíclicamente esta situación de falta de ingresos durante la temporada estival y al que el coronavirus ha traído mayor precariedad e incertidumbre.

Alertan también sobre el hecho de que no se están teniendo en cuenta las nuevas circunstancias y cómo van a afectar al futuro de los centros culturales, dado que “las licitaciones que, aunque tardías, se han presentado, lo han hecho sin una sola variación con respecto a una situación de normalidad, obviando la excepcionalidad derivada de la pandemia que, lamentablemente, continuará con nosotros en otoño”. Además, llaman la atención sobre el hecho de que en los nuevos pliegos de contratación formalizados por este nuevo Gobierno municipal hayan desaparecido cláusulas sociales para aliviar la precariedad de este sector que sí se incluían en la época del anterior Ejecutivo.

El Ayuntamiento trabaja para homogeneizar los contratos

En el Área Delegada de Coordinación, Transparencia y Participación Ciudadana, responsable de coordinar la actividad de los distritos, coinciden en la necesidad de “homogeneizar” los contratos y explican a este medio que, desde que el nuevo equipo de Gobierno llegó al Ayuntamiento, ha estado trabajando en ello. “Hemos estado viendo en qué se podían mejorar los contratos públicos e incluso intentando que los pliegos de los contratos en unos distritos sirvieran de modelo a otros, de tal modo que no se malgastaran ni esfuerzos ni tiempo en redactar un pliego que en sí es similar. Y también, por supuesto, en equiparar las condiciones”.

El Ayuntamiento maneja el mes de octubre como fecha de comienzo de los talleres municipales, “si bien, dada la fase de la desescalada en la que todavía se encuentra Madrid, es probable que las tareas preparatorias y la necesidad de prever medidas nuevas se alarguen más de lo que es habitual, aunque eso no tiene que suponer un retraso del inicio de los talleres, en este momento”, señalan fuentes del Área.

Sobre la situación laboral de los trabajadores, comentan que, como consecuencia de la covid-19, tuvieron que ser suspendidos los talleres de manera presencial, pero “propusimos al Área de Hacienda el mantenimiento de manera on line de las actividades que se llevaban a cabo en los centros culturales”. Esta modalidad de formación a distancia ha sido posible en algunos distritos, pero “en otros, la empresa contratista ha pedido la suspensión del contrato, con lo que recibe por la Administración el abono de los gastos salariales”.

Asimismo, el Ayuntamiento recuerda que no mantiene una relación laboral con los monitores y que se relaciona con la empresa adjudicataria de los contratos. “Desde este punto de vista, si los contratos están ahora suspendidos a solicitud de la empresa adjudicataria por la situación actual, una vez esta se despeje, será posible levantar la suspensión y continuar con la ejecución del contrato teniendo en cuenta, en todo caso, las medidas de seguridad que sea necesario tomar y determine la autoridad competente”.

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