Hace poco más de un mes, desde el Ayuntamiento se anunció que el teatro Madrid, de la Vaguada, volvería a la vida después de permanecer cerrado desde 2011. La empresa Servicios Artísticos Insulares ha resultado adjudicataria de la explotación del edificio, previa rehabilitación del mismo. Las obras necesarias se estima que costarán 17 millones de euros. La empresa, que lo gestionará durante veinticinco años, pagará además al Ayuntamiento un canon anual de 121.333 euros.
Como era preceptivo en el concurso, la empresa tuvo que presentar un proyecto base para la reforma del recinto, no solo del teatro sino de las zonas exteriores y de restauración. Según los diseños preliminares, que mostramos en exclusiva, la imagen exterior se modificará considerablemente, incorporando un torreón donde irá el nombre. Este elemento fue muy habitual en los teatros de principio del siglo XX, especialmente los proyectados por Anasagasti. Una vez formalizada la firma, los adjudicatarios estiman que en cinco meses tendrán el proyecto definitivo. Tras ser aprobado el mismo, tendrán dos años para ejecutarlo. La sociedad querría levantar el telón al inicio de la temporada 2026-2027.

El teatro Madrid va a sufrir una transformación radical para buscar una adecuación entre la formidable caja escénica, con casi 500 metros cuadrados de escenario, y el aforo. Cuando se abrió en 1992 -coincidiendo con la Capitalidad Cultural Europea de Madrid- tenía poco más de 800 localidades por lo que montar espectáculos de gran envergadura no resultaba rentable. El proyecto de reforma contempla llegar a las 1.300 localidades. Con el patio de butacas retráctil, se podrán meter hasta 2.400 personas.
Iniciada la construcción en 1986, tardó seis años en terminarse, con una inversión de 1.300 millones de pesetas. Fue un proyecto de Javier San José, Jorge Pacerías y Guillermo Costa.
Tras resolverse la adjudicación, se ha publicado que el teatro será renombrado Concha Velasco. No sabemos si esta es una decisión que ya está tomada. Recordamos que Teatros del Canal ya decidió dar el nombre de la actriz a su sala grade.
El IMAX
Coincidiendo en el tiempo se recuperará como teatro del gran edificio del cine IMAX de Méndez Álvaro. El ayuntamiento, propietario de la instalación, aprobó en diciembre de 2022 una iniciativa para recuperar la actividad, con perspectivas de poder acoger grandes espectáculos musicales, de danza o conciertos. Entonces se estimó que las obras costarían más de 17 millones de euros. El equipamiento y otras inversiones necesarias para la puesta en marcha, requerirían otros 11 millones de euros. La rehabilitación correría a cargo del adjudicatario que, además, abonaría un canon anual al ayuntamiento. Según las últimas informaciones, será la productora Stage, propietaria de los teatros Coliseum y Lope de Vega en la Gran Vía, la adjudicataria de la concesión. La explotación sería por un periodo inicial de 32 años, prorrogables. El canon que pagará al ayuntamiento será de 1.250.000 euros anuales. El proyecto presentado por esta productora para la reforma lleva la firma del arquitecto Enrique González de La-Hoz.

El gran edificio construido para proyecciones con la tecnología IMAX cerró en 2014 ante la deuda que acumulaba la empresa concesionaria, Teatromax. Han pasado diez años y el edificio comienza a mostrar los síntomas del abandono. Mientras funcionó como cine, apenas tenía 480 butacas. Una reforma integral podría habilitar un aforo de unas 1.500 localidades. Pero la obra sería más bien una reconstrucción ya que carece de infraestructura escénica. Habría que construirla, además de camerinos, y, seguidamente, acometer el equipamiento técnico.
En diciembre de 1993, el Ayuntamiento de Madrid sacó a concurso la construcción de un singular cine, con la tecnología IMAX, en el límite del parque Tierno Galván con la calle Meneses. En ese momento existían 90 salas de esas características en 15 países. Sevilla y Barcelona ya las tenían. Fue ganador el proyecto del arquitecto (y pianista) barcelonés Jordi Querol Piera, siendo supervisor de obras, Guillermo Costa. El presupuesto fue de 424 millones de pesetas, hoy dos millones y medio de euros. El edificio consta de dos cuerpos. El principal, una semiesfera que es en sí la sala de proyecciones, con dos posibilidades de pantalla, y los equipos técnicos. El segundo cuerpo es el de acceso al edificio y dependencias de distintos servicios. Las obras se prolongaron durante poco más de un año.

Durante las fiestas de San Isidro de 1996 se inauguró esta atracción que se anunciaba como revolucionaria: el cine IMAX de Méndez Álvaro. Coincidió su apertura con los actos del primer centenario de la llegada del cine a Madrid. La primera proyección, en la Carrera de San Jerónimo, fue el 15 de mayo de 1896. Gorilas en la montaña fue la película principal elegida para la inauguración del IMAX. Las dimensiones de la pantalla, las condiciones de la proyección y el sonido constituían un espectáculo apabullante que tuvo una gran acogida inicial pero cuyo interés fue decreciendo. La parada de metro más cercana es la de Méndez Álvaro.
Estas dos recuperaciones se hacen con la fórmula de concesión demanial. Esta es una figura administrativa que permite entregar bienes de titularidad pública -que no se pierde nunca- para su gestión por personas físicas o jurídicas durante el plazo que se estipule. Este nunca podrá superar los 75 años. Los dos casos que publicamos tienen plazo de 25 y 32 años.
El futuro Reina Victoria
Más cerca está la modificación del estatus del teatro Reina Victoria. Este teatro de la Carrera de San Jerónimo es uno de los centenarios de la Capital, proyectado por José Espeliús. En los últimos años la propiedad ha cambiado varias veces de manos y ahora está, como toda la manzana donde se abre, en las de Pescaderías Coruñesas. Pero los propietarios han acordado con Universal Music una fórmula de explotación similar a la del teatro Albéniz. Esa empresa gestionaría el futuro hotel que se establecerá en la llamada Casa Tomás Allende, en la plaza de Canalejas. Un edificio construido entre 1916 y 1920 para oficinas, comercio y viviendas que lleva varios años deshabitado. El teatro se uniría a este complejo de hostelería, posiblemente a través del comercio que actualmente ocupa un local de la planta calle. Y pasará a llamarse UMusic Hotel Teatro Reina Victoria. En este momento hay anunciada programación normal hasta el 22 de diciembre.

Este teatro Reina Victoria goza del nivel de protección 1 (singular o integral), que es el máximo de plan general de ordenación urbana actual. Por tanto, cualquier intervención en el mismo estará sometida a un estricto control.
El Palacio Neptuno
En la calle Cervantes, entre el hotel Palace y el Cristo de Medinaceli, se encuentra el conocido como Palacio Neptuno. A partir del próximo otoño este recinto se convertirá en sala de conciertos los fines de semana. La idea de los programadores es ambientar la sala con los denominados video mapping, según la temática de cada concierto. Previsiblemente se inaugurará esta nueva actividad con Las cuatro estaciones, de Vivaldi, arropadas por imágenes adecuadas en muros y bóvedas.

Este edificio, que tiene una intensa actividad en sus distintas dependencias, fue levantado sobre el solar del primitivo palacio y huertas del Duque de Medinaceli, como el vecino hotel Palace. La característica más llamativa son las extraordinarias vidrieras, obra del artista madrileño Manuel Ortega.
Queda por conocerse dónde se levantará el recinto que albergará al nuevo musical Buscando a Audrey, aunque no se prevé que esté en el centro de la ciudad.

Los próximos años van a resultar muy movidos para la infraestructura escénica de Madrid.