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Comedor social de la Comunidad de Madrid en la calle Canarias.
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Comedor social de la Comunidad de Madrid en la calle Canarias. (Foto: Kike Rincón)

Los comedores sociales acumulan miles de peticiones de ayuda: "Estamos desbordados"

lunes 27 de abril de 2020, 07:43h

Son más de cuarenta días sin trabajo para muchos. Los más afortunados, tiran de un 'colchón' de ahorros o de lo que sus familias o amigos les prestan para tirar para delante. El resto, aquellos que viven al día y que no cuentan con otro apoyo económico, han tenido que recurrir durante esta crisis sanitaria -algunos por primera vez en su vida- a Servicios Sociales, ONG's o a la caridad. Estas, desbordadas, se han visto obligadas a sortear las medidas de confinamiento para poder continuar con su labor.

"Madrid quedará muy tocada a nivel económico por el confinamiento", explicaba hace pocos días la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, durante la presentación del informe 'Impacto sobre el empleo en la capital de las medidas de confinamiento y estado de alarma', elaborado junto al Colegio de Economistas y CEPREDE. Según indicaba, las pérdidas de empleos directos, indirectos e inducidos ascendería a 108.000 en el caso de que el confinamiento dure dos meses, y 145.000 si el confinamiento se prorrogase y alargase hasta los 3 meses. Estas cifras supondrían entre el 5,4 y el 7,2 por ciento del empleo total de la ciudad de Madrid.

Por otro lado, la Seguridad Social detallaba la pasada semana las cifras referentes a la perdida de empleos por comunidades autónomas. Las estadísticas señalan que en la Comunidad de Madrid perdió el marzo el 4,1 por ciento de su ocupación, lo que equivale a 134.294 empleos destruidos en el mencionado mes. A estos, además, se debe sumar el número de personas afectadas a nivel regional por los ERTE, cuyas cifras no están contempladas en estos datos ya que los contratos están suspendidos y los puestos dados de alta en la Seguridad Social. En cualquier caso, a finales de marzo la Comunidad ya contaba con la tramitación de más de 20.000 ERTE.

En este escenario, el mismo en el que los fallecidos por Covid-19 comienzan a decaer y las cifras son esperanzadoras, los números del hambre comienzan a estar en alza. “Ha venido gente que nunca había tenido que recurrir a los bancos de alimentos o a los comedores sociales”, cuenta a Madridiario el presidente y fundador de la Fundación Madrina, Conrado Giménez. La organización lleva 20 años a mujeres jóvenes y adolescentes embarazadas, así como a madres solteras en situación de vulnerabilidad, aunque además extiende su ayuda a muchas otras personas necesitadas.

“Estamos totalmente desbordados”, comenta Conrado al tiempo que se le escucha hacer otras labores al otro lado del teléfono. De manera habitual, el número de personas que atiende a los usuarios que se acercan hasta la asociación para solicitar ayuda es de en torno a 10, pero desde que se iniciara la crisis sanitaria son más de 200 los voluntarios que cocinan, reparten platos, preparan bolsas de alimentos o las llevan a las casas de los necesitados. Aún así, reitera, “no damos a más”.

Las cifras que señala el presidente de la fundación son abrumadoras: “Normalmente atendemos como a 400 personas al día, ahora hemos superado las 2.000 personas por jornada”. El número de teléfono de la Fundación Madrina está registrando “15 llamadas al minuto”, lo que complica el trabajo de los voluntarios y trabajadores. “Hacemos listas de las personas que nos llaman pidiendo auxilio, pero necesitaríamos poder hacer una criba previa de las necesidades, la urgencia...”, comenta. Por ello, Giménez señala que están valorando crear una línea telefónica en la que cuenten con más personal que les ayude a canalizar mejor las peticiones de ayuda.

Se está viendo que la gente mayor es muy vulnerable y no tienen qué comer. Vienen a pedirnos que les ayudemos”, explica Conrado. Además, los principales solicitantes de auxilio son “inmigrantes sin papeles y que trabajan 'en negro', nacionales que también trabajan de manera informal y ahora también personas de clase media, profesionales que han perdido su trabajo estos días, y padres y madres con niños”. “Muchos han venido por primera vez”, apostilla.

Fundación Madrina y Cruz Roja son las únicas organizaciones que a día de hoy continúan dando “comidas calientes” a unas pocas personas, a cuya distribución se suma el reparto de alimentos sólidos en domicilios de toda la región y a algunas parroquias. “Los comedores sociales están cerrados por riesgo sanitario”, explica el presidente de la fundación, quien señala que “somos de los pocos que estamos abiertos y lidiando cada día con la policía militar”. Tal y como comenta, durante el estado de alarma únicamente “han dejado que se mantuvieran abiertas ONG y asociaciones de atención a víctimas de violencia de género”, pero “hay personas que no tienen qué comer ni tampoco sitio al que llevárselo”.

Comedores de la Comunidad de Madrid

Junto a estas asociaciones, parroquias o entidades vecinales se han sumado a la causa de no dejar a nadie sin comer o sin los elementos básicos de higiene. A ellos, además, se suman la labor realizada en los cuatro comedores sociales gestionados por la Comunidad de Madrid y adscritos a la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS). Son centros propios, gestionados por la Administración, dotados de personal funcionario o laboral de la Comunidad y financiados con cargo a los presupuestos de la Agencia Madrileña de Atención Social.

Según señalan fuentes de la consejería de Políticas Sociales, Igualdad, Familia y Natalidad, dirigida por Alberto Reyero, estos comedores han seguido funcionando durante la crisis sanitaria del Covid-19 sustituyendo las comidas en sus instalaciones -para evitar la concentración de personas en ellas- por la entrega a los usuarios de bolsas de comida que puede ser elaborada y consumida en sus casas.

Estos cuatro comedores disponen de un total de 1076 plazas, de las cuales 530 están ocupadas de forma estable por personas en situación de necesidad derivadas por los servicios sociales municipales, especialmente de Madrid capital, aunque puntualmente se atiende algún usuario de otros municipios. La distribución de plazas se reparte entre el comedor social Plaza Elíptica (210 plazas), situado en la calle San Filiberto, nº2; el comedor social Santa Isabel (210) en la calle Galileo, nº14; el comedor social San José (44), en la calle Trevelez; y el comedor social Calle Canarias (612), situado en la calle Canarias, nº5.

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