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Carnet de conducir: dos meses de espera para el práctico por falta de examinadores
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(Foto: Lara Menéndez)

Carnet de conducir: dos meses de espera para el práctico por falta de examinadores

viernes 04 de junio de 2021, 07:47h

En torno a dos meses de lista de espera. Esa es la realidad de aquellos que, una vez superado el examen teórico de conducir, deben esperar para poder realizar el práctico y obtener su permiso de conducir en la Comunidad de Madrid. Un problema que afecta a una cuesión tan importante como la obtención de un puesto de trabajo.

Las autoescuelas madrileñas denuncian desde hace años la situación de “colapso” que registran sus colas de aspirantes a conductores, y en especial desde que llegara la pandemia del Covid-19. Lejos de no interferir en el sector, la crisis sanitaria además de paralizar su actividad durante los tres meses de confinamiento ha agudizado una problemática ya existente y relacionada, según el gremio, por la falta de examinadores.

Hace justo un año, las diferentes asociaciones del sector estimaban que 35.000 pruebas de conducir se habían quedado sin hacer durante el confinamiento en la región madrileña, un cúmulo que con el avance de la fase 2 de la desescalada -del mes de julio- iba a tratar de paliarse. Sin embargo, a pesar de que número de examinadores se ha reforzado, para el gremio este no es suficiente y las restricciones sanitarias tampoco ayudan a que el panorama sea diferente.

“El colapso siempre lo hemos tenido en mayor o menor medida, antes del confinamiento y después, y ahora seguimos más o menos igual”, dice a este diario Ricardo Cano, presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Madrid (APAM). Como explica, con el confinamiento “estuvimos prácticamente tres meses sin ningún tipo de actividad, se acumularon un determinado número de alumnos que no pudieron hacer el examen y estos se sumaron los que comenzaron a formarse de manera on line durante el encierro”.

Además, una vez comenzada de nuevo la actividad en las autoescuelas, que no cerraron durante el periodo estival en su gran mayoría para tratar de paliar todo lo perdido durante los meses de encierro, los confinamientos por Zonas Básicas de Salud siguieron interfiriendo. “Han sido unos meses muy largos en los que la actividad normal no la hemos podido recuperar por unas cosas u otras”, dice Cano, que también menciona los “protocolos sanitarios” que han debido asumirse en los vehículos y en las aulas de formación.

En este sentido, Cano relata que tras la realización de un examen práctico, en el que ahora el vehículo solo lleva al examinador, el examinado y el profesor, “se limpian todos los elementos que teóricamente el alumno anterior ha utilizado: el volante, la palanca de cambios, los elementos de mando, de indicador, de dirección, el cinturón de seguridad del asiento...” y una vez hecho eso, comienza el siguiente examen. “La realidad es que no es un tiempo muy largo, de hecho se trata de aprovechar para que el examinador de una serie de informaciones a los alumnos”, dice Cano, que no achaca graves retrasos.

“Lo que quieren es privatizar”

Por el contrario, Cano recalca que el cúmulo de estudiantes a la espera de examinarse del práctico no solo tiene consecuencias negativas en lo que es el tiempo de espera para la obtención del carné -en muchas ocasiones requisito imprescindible para conseguir un puesto de trabajo- sino que también “incentiva el suspenso de los estudiantes”. En este sentido, explica que “el alumno no tiene continuidad, y al no tenerla no mejora la formación para que pueda aprobar, sobre todo en los casos en los que hablamos de alumnos que ya han suspendido con anterioridad”, dice.

“A mayores suspensos, mayores demandas, y las cuotas no bajan”, sentencia. Por otra parte, Cano asegura que gracias a los “funcionarios examinadores, a quienes no me cansaré de agradecerles su trabajo”, no se ha cerrado el Centro de Exámenes de Madrid en contraposición con lo que ha pasado en otras provincias, la “bola de nieve” no dejaba de acumularse. La cierta “estabilidad” con la que cuentan ahora, dice Cano, deriva de que “la Dirección General de Tráfico y la Jefatura Provincial de Madrid se han portado bastante bien y han empezado a formar a nuevos examinadores”, el problema de fondo de esta situación.

“El día 1 de julio y en septiembre se van a incorporar 35 y 60 examinadores respectivamente”, dice Cano a este diario, medida que asegura que va a “aliviar mucho el tiempo de espera” para la obtención del carné de conducir en las autoescuelas. Por el contrario, desde el mismo sector consideran que esta incorporación no es suficiente para hacer frente a la problemática, que inciden en que “no es algo novedoso ni tampoco consecuencia directa de la crisis sanitaria”.

Uno de los trabajadores afectados del sector de las autoescuelas, perteneciente a una de las mayores empresas de la Comunidad de Madrid en este ámbito, señala a este diario que con esa cifra de examinadores no se va a solucionar un problema “que viene de hace décadas” y que relaciona con la posible intención de “privatizar” el servicio. “Sí, es cierto que se van a incorporar examinadores interinos en los próximos meses, pero ¿sabes cuántos van a jubilarse próximamente?”, comenta a este diario.

En la última década, señala, el número de examinadores en activo y habilitados ha descendido notablemente: “Hace una década, solo en Madrid, había 114 examinadores, y ahora hay 61”, dice el trabajador, que prefiere permanecer anónimo. A nivel nacional, cuando se puso en marcha el carné por puntos, en 2006, había unos 1.000 examinadores, una cifra que ha ido reduciéndose de manera paulatina hasta situarse a los 781 que hay en la actualidad (marzo de 2021). A estos últimos, además, hay que sumarle otros 47 funcionarios más procedentes de la oferta de empleo público de 2019.

Los examinadores, comenta el afectado, “se han ido jubilando y sus plazas no se han cubierto” y con el volumen actual “es imposible sacar adelante” sin largas listas de espera los exámenes prácticos. “En estos meses se van a jubilar en la Comunidad de Madrid como 8 o 9 examinadores, pero de media los que se van a incorporar ahora son 5 o 6”, comenta. “Esto además tiene un coste para la sociedad, porque hay mucha gente que depende de tener la licencia para opositar o conseguir un puesto de trabajo”, a los que además se suman aquellos que debido a la espera para poder volver a examinarse tras suspender, no pueden permitirse económica realizar más prácticas y vuelven a suspender.

“Hay muchos en este sector que llevamos tiempo pensando y preguntándonos qué están haciendo desde el sistema, y creo que tiene que ver con que quieren fomentar es que los exámenes finalmente recaigan en empresas privadas”, dice. Así, pone de ejemplo lo sucedido con los cursos para obtener la titulación de instructores de tráfico: “Antes lo gestionaba la DGT y por ejemplo, a mi me costó en 1994 hacer el examen lo que ahora son 120 euros. Sin embargo, ahora mismo ese mismo trámite está en más de 2.000 euros y está subcontratado”, dice.

Asimismo, el trabajador añade que “no sorprende a nadie que luego no haya examinadores ni profesores de autoescuela, pero es que si se dan más títulos de profesor de autoescuela, se puede preparar a más gente y todavía se evidencia más la ausencia de examinadores”, comenta este trabajador.

“No van preparados”

Por el contrario, desde la Jefatura Provincial de Tráfico de Madrid de la Dirección General de Tráfico (DGT) señalan a este diario que “el término colapso está totalmente fuera de lugar” cuando se habla de la lista de espera para realizar los exámenes prácticos de conducir. “Podrá haber mucha demanda, mucha gente que quiera sacarse el carné de conducir, pero en absoluto hay un colapso”, dice el jefe provincial de Tráfico de Madrid de la DGT, Cristobal Cremades a Madridiario.

En los últimos cinco meses se han examinado en Madrid un total de 63.888 personas del examen teórico, mientras que en las pruebas de destreza, en las pruebas prácticas por circuitos cerrados sobre todo para motos, camiones, vehículos profesionales, un total de 12.960 personas”, relata a este diario para dar muestra de que “las cifras son muy buenas”. Además, indica que en lo que se refiere a los datos de exámenes prácticos de conducir, donde se encuentra la problemática, en la Comunidad de Madrid “en estos cinco meses se han examinado 55.051 personas”.

Los cálculos señalan así que cada mes se han examinado en torno a 11.000 personas, una cifra que deja de lado asimismo a los que no pudieron examinarse en este 2021 “durante los 9 días que no se podía circular a causa del temporal de Filomena”, dice Cremades. “El Covid-19 por supuesto que ha retrasado mucho, hemos estado cuatro meses cerrados. Si contamos con que al mes hacemos 11.000 pruebas, son 44.000 personas las que se quedaron pendientes y que se han tenido que examinar una ver reiniciada la actividad”, comenta.

Por otra parte, Cremades considera “totalmente legítimo” que las autoescuelas pidan más examinadores para incrementar la actividad, pero considera que no es solo ese el factor que hace que la bolsa de alumnos a espera de examinarse se engrose. “La Jefatura Provincial de Madrid tiene exactamente 76 examinadores en Móstoles y 12 en Alcalá, y se acaban de incorporar cinco en Móstoles”, relata a este diario, al tiempo que explica que “de los 35 examinadores que se van a incorporar a nivel nacional, a Madrid le corresponden cuatro, pero es que luego hay 60 a nivel nacional que corresponden a Madrid otras cinco”. Es decir, sentencia Cremades, “que en Madrid se han incorporado en un plazo de dos meses 12 nuevos examinadores”.

Así, el jefe provincial abre el debate sobre la preparación de los alumnos: “De los 55.051 personas que en estos últimos cinco meses han hecho el examen práctico, han aprobado el 48'1 por ciento, que son 22.196 personas. ¿Esto que significa? Que más del 50 por ciento de los alumnos tienen que repetir el examen, tienen que esperar, volver a hacer clases, lo cual quiere decir que no van preparados al examen”, dice.

“Esto no es una fábrica de examinar. Yo entiendo perfectamente puede haber alumnos que se pongan más nervisos o que les salga mal el examen por lo que sea, claro que sí, a todos nos ha pasado, pero la realidad es que más del 50 por ciento tiene que volver a examinarse. Por algo será”, continúa. “Es totalmente lícito que el gremio pida más examinadores, me parece bien, pero la realidad es que ahí están los números y la actividad de la propia Jefatura. En momentos puntuales, salvo en casos muy específicos como los de Filomena, estamos llevando un ritmo de exámenes muy bueno”, comenta para añadir: “Lo que hay que intentar también es que los alumnos aprueben a la primera y, como mucho, a la segunda. Si se diera esa situación, obviamente el tiempo de espera descendería, y ahí tienen mucho que ver las autoescuelas”.

Para Cremades, las autoescuelas tienen que “llevar a examen a las personas que mejor preparadas estén, independientemente de si los alumnos quieren hacer antes el examen”, ya que le consta que en muchas ocasiones la presión de los propios alumnos les hace presentarlos al práctico cuando, en realidad, les faltaría todavía destreza para superar la prueba. “Las escuelas saben con antelación cuántos de sus alumnos pueden presentarse a cada convocatoria de examen, de manera que pueden planificar y programar la enseñanza en base a eso con tiempo. Como digo, evidentemente todo el mundo puede tener un mal día o equivocarse en el examen, pero es obvio que cuanto más preparados vayan habrá menor probabilidad de que eso suceda”, sentencia.

“Podríamos tener unos pocos más de examinadores, claro, pero los datos con los que contamos no son malos. Nosotros estamos intentando incrementar los recursos para mejorar la situación, pero también creo que las autoescuelas deben presentar a sus mejores alumnos, a los que de verdad estén preparados”, dice el jefe provincial, que concluye reflexionando que el problema tiene dos partes, y que ambas deben “trabajar la suya para que pueda mejorar la situación”.

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