Santiago Cantera, prior de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de Cuelgamuros, ha sido reemplazado en su cargo por el abad de Solesmes, Geoffroy Kemlin, después de que finalizara su mandato de tres trienios como prior administrador de la basílica.
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha celebrado este cambio, destacando que era "inconcebible" que un prior "nostálgico del franquismo" continuara al frente de la comunidad benedictina en un momento tan crucial para la resignificación del monumento.
“Es muy buena noticia que un prior que no comulgaba con los valores democráticos salga del Valle en plena resignificación del Valle y en la conmemoración del 50 aniversario del fallecimiento de Franco. También le digo que el Gobierno había trasladado a la Iglesia la necesidad de que un prior ajeno a los valores democráticos, nostálgico del franquismo, saliera del Valle”, ha subrayado Bolaños.
Bolaños ha subrayado que la salida de Cantera es un paso importante para avanzar en la resignificación del Valle de los Caídos, conocido ahora como Cuelgamuros, conforme a los principios de la ley de Memoria Democrática.
Concurso para la resignificación del Valle
Como parte de este proceso, el Gobierno ha anunciado la convocatoria de un concurso internacional de ideas para recabar propuestas sobre la resignificación del Valle. El concurso buscará las "mejores ideas" para convertir el monumento en un espacio de reflexión y para adecuarlo a los valores de la España democrática del siglo XXI.
En este contexto, el Gobierno va a trabaja para convertir el antiguo mausoleo de Franco en un “un monumento a la democracia, a los valores europeos, a la concordia, a la convivencia, a lo que es la España del año 2025”.
En relación a la gestión de este cambio, el Gobierno ha mantenido varias reuniones con la Iglesia, incluyendo al presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, al cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, y al nuncio papal, Bernardito Auza.
El objetivo de estos encuentros era asegurar una transición que respete tanto las convicciones de la comunidad religiosa como los principios democráticos. Además, discutieron la presencia de la Iglesia en el proyecto de resignificación, aunque siempre respetando las bases que la Iglesia considera inviolables, como la no desacralización de la basílica y la permanencia de la comunidad monástica.
El proceso de discernimiento dentro de la comunidad benedictina comenzó en noviembre del año pasado, bajo la dirección del abad de Solesmes, Geoffroy Kemlin, y coincide con los esfuerzos del Gobierno para reorientar el significado del Valle de los Caídos hacia un lugar de memoria democrática.