La desaparición del monumento erigido en Atocha en memoria de las víctimas del atentado del 11M es prácticamente total. En los últimos meses el cilindro de cristal ha estado envuelto en lonas. Ahora ya queda a la vista los restos de este controvertido monumento. Apenas queda en pie el armazón que sustentaba el recubrimiento acristalado: una serie de seis anillos rodeados de andamios, con los operarios rematando la operación de desmontaje.
Recordamos que la decisión de retirar este monumento se adoptó en julio del pasado año al conocerse la importancia de las obras de remodelación del entorno y del subsuelo para acomodar las nuevas instalaciones de la línea 11 del Metro. El proyecto ha afectado igualmente al memorial por las víctimas al que se accedía -cuando se podía- desde el interior de la estación de Atocha. En el futuro vestíbulo de la misma está prevista la instalación de otro memorial.
El cilindro, de 11 metros de altura y un peso de 160 toneladas, era la parte más visible del proyecto ganador del concurso convocado en 2004 para honrar a las 192 víctimas de los salvajes atentados del 11 de marzo de ese año.
El 30 de noviembre de 2004 se conoció el fallo de concurso, siendo el proyecto FAM, firmado por los arquitectos Esaú Acosta, Raquel Buj, Pedro Colón, Mauro Gil-Fournier y Miguel Jaenicke el ganador. Finalmente, el monumento se inauguró el 11 de marzo de 2007, tres años después de la tragedia. En el parque del Retiro se rinde otro homenaje con el denominado Bosque de los Ausentes, o del recuerdo.
La construcción del monumento no estuvo exenta de polémica desde el primer momento. Su afección al tráfico rodado de la zona y su inextricable simbolismo, provocaron que no haya sido bien acogido por los ciudadanos. Del mismo modo, al anunciarse su desmontaje, también ha surgido la polémica, pidiendo los autores que no se destruyera el cilindro de ladrillos de cristal.
Pero de este monumento ya no queda más que el esqueleto y, visto el ritmo de las obras, parece que muy pronto será historia. Queda en el aire cómo se recordara a estos 192 asesinados en las calles madrileñas.
En el Pozo del Tío Raimundo, uno de los escenarios de la masacre, existe otro memorial dedicado a sus víctimas, cuyas obras finalizaron el año 2011.