Las ocho familias desalojadas este miércoles de un edificio situado en la calle San Dalmacio, en el distrito madrileño de Villaverde, no podrán regresar a sus viviendas durante al menos un mes mientras el Ayuntamiento de Madrid realiza trabajos técnicos previos para analizar el estado del inmueble y del terreno. Así lo ha confirmado este jueves, 5 de marzo, la vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, tras la reunión de la Junta de Gobierno municipal, donde ha explicado que la intervención se tramitará por la vía de emergencia para determinar el alcance real de los daños detectados.
El desalojo se produjo después de que aparecieran grandes grietas en el edificio, lo que llevó a los servicios municipales a clausurar ocho de las 16 viviendas del inmueble por riesgo potencial. Según ha detallado Sanz, los técnicos de control de la edificación han inspeccionado el bloque durante la mañana de este jueves y han decidido iniciar una batería de pruebas técnicas para obtener un diagnóstico más preciso sobre la estabilidad del edificio y las posibles causas de las fisuras.
Entre las actuaciones previstas figura un estudio del subsuelo mediante georradar, así como una inspección del sistema de saneamiento para comprobar si existe algún problema en las infraestructuras que pueda estar afectando a la estabilidad del terreno. Además, se colocarán testigos de control sobre las grietas para monitorizar su evolución y detectar posibles movimientos estructurales. Estos trabajos preliminares tendrán una duración aproximada de un mes y, durante ese periodo, los vecinos no podrán acceder a sus viviendas. "No va a ser una situación que se pueda solventar en breve plazo de tiempo", ha advertido la vicealcaldesa.
El edificio afectado forma parte de un conjunto de dos bloques colindantes que suman 16 viviendas y que pertenecen a la Tesorería General. La aparición de las grietas generó una gran alarma entre los residentes después de que algunos percibieran un fuerte estruendo en el inmueble. "Sentimos un leve movimiento, un temblor y nos asustamos", relataba uno de los vecinos tras el suceso, que llevó a los residentes a avisar de inmediato a los servicios de emergencia.
Algunos habitantes de la zona sostienen que el problema de las grietas no es nuevo y que en el inmueble se han registrado fisuras desde hace años. En esta ocasión, el episodio que desencadenó el desalojo estuvo acompañado de un ruido repentino que hizo temer un posible derrumbe, lo que motivó la actuación preventiva de los técnicos municipales y de los bomberos.
Además, varios vecinos apuntan a que la situación podría estar relacionada con la rotura de un colector del Canal de Isabel II que habría provocado la aparición de un socavón en las inmediaciones del edificio, lo que podría haber agravado la inestabilidad del terreno. Precisamente por este motivo, una de las prioridades de los técnicos será revisar el estado del saneamiento para determinar si existe alguna incidencia que esté influyendo en la aparición o evolución de las grietas.
Tras el desalojo, los servicios de Samur Social se desplazaron hasta el lugar para atender a las familias afectadas y ofrecer alternativas habitacionales a quienes no disponían de ellas. Según ha informado el Ayuntamiento, once personas han aceptado alojarse en recursos municipales, mientras que el Consistorio mantiene el contacto con el resto de vecinos para prestarles apoyo en caso de que lo necesiten durante el tiempo que duren las actuaciones técnicas.
No obstante, el Ayuntamiento insiste en que, en estos momentos, la prioridad es determinar con precisión el origen de las grietas y garantizar la seguridad estructural del edificio antes de permitir el regreso de los vecinos a sus casas.