El silbido de un tren, la nostalgia de un amor imposible y la nevada que no era más que corcho pintado. Así se tejió la magia de Doctor Zhivago en el verano de 1965, cuando la estación madrileña de Delicias dejó de ser una terminal ferroviaria para convertirse en un rincón de la Rusia zarista. Hoy, seis décadas después, esa historia vuelve a escena con la exposición Estación Zhivago. 60 años de un rodaje épico, organizada por el Museo del Ferrocarril.
La muestra, que podrá visitarse hasta octubre, coincidiendo con la fecha en la que se estrenó la película en España en 1966, invita a los visitantes a viajar en el tiempo a través de fotografías en gran formato, muchas de ellas inéditas, captadas durante la filmación de la cinta. Imágenes del rodaje en Delicias, en Canillas o en la estación de Soria retratan el empeño del cine por construir mundos posibles incluso en lugares inesperados.
“Es un homenaje no solo a una película mítica, sino también a una forma de hacer cine, artesana, comprometida, monumental”, apuntan desde la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, entidad gestora del museo.
Basada en la novela homónima del Nobel ruso Borís Pasternak, Doctor Zhivago fue dirigida por David Lean, quien tras el éxito de El puente sobre el río Kwai y Lawrence de Arabia apostó por rodar una historia de amor en plena Revolución rusa. Lo haría, paradójicamente, lejos de la Unión Soviética.
España, con su luz única y sus técnicos cualificados, se convirtió en la localización principal del film. Soria, el barrio de Canillas y la estación de Delicias protagonizaron ese salto al frío moscovita. En Canillas se levantó un Moscú de cartón piedra sobre cuatro hectáreas de terreno; en Delicias, los trenes partían entre maletas, abrigos de época y soldados ficticios. “Todo era decorado, pero el realismo era tal que parecía Rusia de verdad”, recuerda Alfonso Linos, figurante en el rodaje, en un vídeo que acompaña la exposición.
Imágenes, objetos y una carta de Delibes
La muestra se construye como una cápsula del tiempo: recortes de prensa, carteles promocionales, objetos del rodaje y correspondencia inédita. Entre lo más curioso, una carta del escritor Miguel Delibes, que colaboró con la Metro-Goldwyn-Mayer como supervisor de los diálogos en castellano. Y también los testimonios recogidos en vídeo de expertos y testigos del rodaje como el director Víctor Matellano, el escritor Jesús Marchamalo o el script Ricardo Huertas.
El archivo fotográfico de la Agencia EFE aporta buena parte del material visual, capturando tanto el trasfondo técnico como los momentos de descanso de un reparto de leyenda integrado por Omar Sharif, Julie Christie, Geraldine Chaplin y Alec Guinness, entre otros.
La estación de Delicias no solo ha sido Moscú en Doctor Zhivago. Su estética de hierro y vidrio la ha convertido en un decorado recurrente del cine internacional. Desde Nicolás y Alejandra (1971) hasta Rojos (1981), pasando por El viento y el león o Marchar o morir, sus andenes han sido testigos de exilios, revoluciones y romances ficticios.
Hoy, el visitante puede recorrer los mismos espacios que un día pisaron las cámaras de David Lean, y detenerse en las imágenes que congelaron ese instante en que Madrid, en pleno verano, se disfrazó de Rusia para contar una historia universal: la del amor en tiempos de guerra.