Dentro del programa de exposiciones temporales dedicado a la colección de Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza, el Museo Thyssen presenta la primera muestra monográfica en un museo de la joven artista canadiense Anna Weyant (Calgary, 1995). Organizada con la colaboración de la galería Gagosian y comisariada por Guillermo Solana en estrecha colaboración con la propia autora, reúne 26 obras seleccionadas entre lienzos y dibujos de su producción más reciente.
Weyant, conocida por su carácter reservado y su estilo enigmático, plasma en sus obras aspectos autobiográficos, como su relación con el mundo de la moda y Hollywood o la presión de la vida pública. Según Solana, sus cuadros combinan claroscuros de inspiración caravaggista con temáticas aparentemente banales, dotadas de carga simbólica y moral, como en Slumber, donde se mezcla erotismo y melancolía.
Las obras de Weyant destacan por un estilo figurativo que conjuga la delicadeza técnica con una potente carga simbólica y narrativa. Su universo visual se mueve entre lo onírico y lo cotidiano, y se inspira tanto en la cultura popular contemporánea como en las vanguardias artísticas de entreguerras, como el surrealismo.
La artista explora con profundidad la adolescencia femenina, presentando escenas ambiguas, a veces absurdas o inquietantes, que recuerdan cuentos de hadas distorsionados. En sus composiciones abundan elementos en desequilibrio, como globos a medio inflar, flores marchitas o caídas inesperadas, que evocan la fragilidad y complejidad emocional de sus personajes.
La exposición establece un diálogo directo con la colección permanente del museo, al incluir algunas de sus obras junto a pinturas históricas del Barroco y del arte moderno de la primera mitad del siglo XX, épocas que han influido notablemente en el lenguaje plástico de Weyant. Esta conexión subraya el arraigo de la artista en la tradición pictórica occidental, al tiempo que proyecta su visión propia y contemporánea.
El resultado es una muestra en la que el pasado y el presente se funden en una atmósfera cargada de simbolismo, melancolía y misterio, que confirma a Anna Weyant como una de las voces emergentes más interesantes del arte figurativo actual.
La muestra se puede visitar del 15 de julio al 12 de octubre.