El año que termina pasará a la historia de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid como el de la estabilidad financiera. Pasar de ser una entidad deficitaria a autosostenible adquiere mucho más valor en el actual contexto económico. Al frente del equipo que ha conseguido este logro se mantiene su presidente, Ángel Asensio, quien también en 2022 renovaba mandato por cuatro años más. Para este periodo ya trabaja en un plan estratégico cuyas líneas maestras pasan por mejorar la calidad de los servicios que prestan a las empresas y seguir apostando por la internacionalización.
¿Qué balance hace de este año que está a punto de terminar?
Ha sido un año extraño. Por un lado, tenemos la inflación, que es lo que más nos ha podido penalizar. El precio de la energía a causa de la guerra ha afectado a los márgenes de las empresas. En cuanto al consumo, ha aguantado bastante bien. Por un lado, por el colchón de ahorro que tenían las familias por la pandemia y, por otro lado, porque hay una actitud de mantenerse activos, de consumir, y eso ha favorecido la economía, especialmente en Madrid, donde hay mucha más actividad económica. Aquí se esta manteniendo muy bien gracias a ese ecosistema favorable a la empresa, que es la que genera riqueza y empleo, y a haber una presión fiscal amable. De hecho, el 73 por ciento de las inversiones extranjeras vienen a Madrid. Todo ello hace que las empresas tengan más disponibilidad para invertir y las familias más dinero en el bolsillo para consumir, no olvidemos que el 50 por ciento del PIB es el consumo doméstico.
Y de manera interna, ¿cómo lo ha vivido la Cámara de Comercio?
Este año el primer objetivo por el que apostamos fue la estabilidad financiera, el equilibrio de la Cámara, que eso es lo que a todos nos da tranquilidad. Y lo hemos conseguido. Es un hecho que nuestra facturación ha crecido dando más y mejores servicios a las empresas, atendiendo sus demandas, desde los planes de contingencia a la digitalización a través del kit digital, la internacionalización y la formación, que consideramos imprescindible.
¿Cuál es el secreto para que una entidad que era deficitaria pase a ser autosostenible?
Lo primero que hicimos fue un ajuste. Por un lado, un plan defensivo y por otro, un plan reactivo. El plan defensivo era adecuar los costes a los ingresos y que los gastos fueran menores. Eso mantiene un equilibrio y una garantía. El plan reactivo suponía apostar por nuevo talento, adelantarnos a lo que las empresas puedan demandar en el futuro, buscar nuevos servicios, de más calidad, que es lo que fideliza al cliente, y un cliente satisfecho al final es el mejor prescriptor de los servicios que damos las Cámaras. Hacer un buen trabajo, que todo el mundo esté implicado es fundamental en una empresa, que la gente del equipo esté alineada con el proyecto, con el plan estratégico, que se sientan parte de él, que lo compren, que lo suden, que sea su camiseta… Todo eso se traslada al cliente, que es el patrimonio más importante que tenemos las empresas, y la Cámara de Comercio e Industria de Madrid nos consideramos una empresa, tenemos que dar resultados, somos una entidad sin ánimo de lucro, pero nuestros beneficios redundan en poder hacer mejores actuaciones en beneficio de las empresas y de la economía.

¿En qué aspectos nota usted más el cambio en la Cámara de Comercio desde que usted aterrizó como presidente hasta hoy?
En todo, hemos trabajado de manera transversal. La imagen de marca, por supuesto, es una consecuencia de hacer bien las cosas. La transformación cultural de los equipos, implicándolos a todos y llevándonos sorpresas muy positivas y agradables de gente que ha supuesto una aportación fundamental para la Cámara. Yo siempre digo que el mejor empresario, el mejor director, es el que tiene mejor equipo. Y aquí hay un equipo comprometido con la transformación cultural de servicio a la empresa, que es a lo que nos dedicamos y donde todos están implicados, alineados y sumando.
En cuanto a la igualdad, es algo en lo que creemos desde hace tiempo, no porque ahora sea una tendencia. Nosotros ya teníamos cursos de mujer y liderazgo, hay mayoría de mujeres, pero por una cuestión de que tienen talento, y si el 50 por ciento de la sociedad son mujeres, pues evidentemente el 50 o más del equipo son mujeres, es algo de lo que no nos tienen que convencer. Nosotros creemos y trabajamos así. También hemos apostado por ello en la formación, que consideramos que es un elemento fundamental para cualificar y para hacer esa transformación cultural tan importante, porque se habla de digitalización. Ya, pero no solo es la herramienta, es que la gente tiene que cambiar la mentalidad, para utilizar esas herramientas y estar convencidos de su utilidad para hacernos más eficientes.
Hace seis meses renovó mandato por otros cuatro años al frente de la Cámara. ¿Cree que eso responde al dicho popular de que “si algo funciona no lo cambies”?
No lo sé, quizá algo de eso habrá habido, si las cosas dan un resultado positivo, se sigue apostando por ellas. En mi caso se traduce en más responsabilidad para continuar los siguientes cuatro años no haciendo lo mismo, sino mejorando lo anterior. Ese es el reto y esa es la responsabilidad. Que la gente me pueda seguir apoyando es para mí una satisfacción y un gran honor.
"Que la gente me siga apoyando es una satisfacción y un gran honor"
En el anterior mandato, le tocó lidiar sobre todo con la crisis provocada por la pandemia. ¿Cree que el apoyo de la Cámara estando al lado de las empresas fue fundamental en un momento que fue tan crítico?
Indudablemente sí. Nada más producirse esa situación imprevista para todos, adaptamos la Cámara al momento. No dejamos de dar servicio ni un solo día a las empresas, en este caso, a través de la apuesta por la digitalización, por la conexión con ellas, darles esos servicios y adaptarlos a lo que necesitaban en ese momento: muchos planes de contingencia, de asesoramiento, los ERTE, que muchas empresas no sabían lo que era, y mantener las relaciones comerciales, aunque fuera de forma virtual. También la implicación y colaboración que tuvimos en las empresas para los ICO. Esa cercanía, el estar ahí, el no fallar en momentos críticos y difíciles, dar el resto, estar más cerca, simplemente buscando el objetivo de atender a ese cliente, de ayudar a esa empresa y de estar a su lado, creo que efectivamente ha hecho que la imagen de la Cámara haya salido fortalecida. Lo hemos notado y así nos la han transmitido. Era nuestra obligación y lo que teníamos que hacer.
Este nuevo mandato tampoco parece fácil y ya trabajan en un nuevo plan estratégico 2023-2026. ¿Cuáles son sus líneas maestras?
Uno de los puntos estratégicos es la internacionalización, desarrollar mucho más ese potencial en países de Iberoamérica, estrechar los lazos comerciales, también con Norteamérica y Europa. Hay muchos proyectos que se hacen con fondos europeos y las cámaras jugamos un papel importante para que lleguen a las empresas. También queremos trabajar con IFEMA, donde somos socios fundadores; esa plataforma tiene muchas más posibilidades de desarrollo, tanto para la economía madrileña, como para las empresas de Madrid que participan en las diferentes ferias. Lógicamente, vamos a seguir mejorando la calidad de los servicios, a apostar por el Club Cámara para atraer a más empresas y también por un intangible que es el activo de la marca, que cada vez tenga más visibilidad, de más calidad, que sea con el que las empresas se identifiquen, y lo vean como un referente para obtener buenos servicios que les hagan más competitivos, lo que se traducirá en más riqueza, más empleo y más calidad.

Si tuviera que elegir uno de los servicios de la Cámara del que se sintiera más orgulloso, ¿cuál sería?
Sería difícil para mí. Lo que pasa es que hay algo que nos identifica siempre, que es la internacionalización, donde nos queda mucho camino por recorrer. La impulsamos por ser una forma de que las empresas crezcan hacia un mercado mucho más amplio y diversifiquen el riesgo.
Pero la Cámara es mucho más. Desde la corte de arbitraje, que es la más importante de España que tenemos, hasta la formación, donde hemos salido como una de las mejores escuelas de negocio de España. También tenemos que mirar a la hostelería, de los cursos de sumiller han sido los mejores campeones del mundo. La verdad es que todo suma y todo se complementa, lo uno sin el otro no sería posible.
La Comunidad de Madrid va recuperando el PIB previo a la pandemia, sigue por encima de la media nacional, también liderar la creación de empresas, pero a la vez también liderar el número de disoluciones de empresas. ¿Cómo hay que interpretar este dato?
Hay un dato histórico que apunta a que entre las nuevas startu-ps hay una mortandad altísima, es decir, que cuantas más se crean, mayor índice de mortandad hay, lógicamente. Pero también es verdad que cuantas más se crean, más posibilidades hay de que más subsistan. Entonces el resultado neto es positivo y es importante tener en cuenta eso, ya que cuantas más empresas se crean nuevas, más riesgo hay, sobre todo en el caso de las start-ups. Casi el 25 por ciento de las que se crean en España, lo hacen en la Comunidad de Madrid y eso es por algo, por un ecosistema favorable para la creación de empresas y una presión fiscal más amable.
"Madrid tiene un ecosistema favorable para la creación de empresas"
¿Cuál es su relación y la de la Cámara de Comercio con las distintas administraciones? ¿La interlocución es igual de fluida en todos los casos?
Tenemos relaciones más estrechas y fluidas con el Ayuntamiento y la Comunidad por nuestra demarcación territorial, y a nivel nacional, nos relacionamos a través de Cámara de España, donde ahí estoy como vicepresidente, y más desde el punto de vista del comercio. Con el Ayuntamiento y la Comunidad colaboramos y, como la ley de Cámaras lo establece, somos ese tercero de confianza. Muchos de los proyectos y ayudas de las administraciones a las empresas se pueden canalizar a través de las Cámaras para garantizar que llegan a las empresas que hacen ese efecto multiplicador. Así que las relaciones son muy fluidas tanto con la presidenta de la Comunidad Madrid, como con el consejero, viceconsejero y todo el equipo, a través de muchos proyectos, donde estamos pendientes de la evolución de la economía para ver en qué podemos mejorar. Con el Ayuntamiento también es muy estrecha, estamos permanentemente en contacto, como durante la pandemia, y también nos ayudan a la internacionalización de las empresas.
Como profesional del textil, puede explicar de primera mano cómo capea estos temporales este sector comercial.
El sector lleva sufriendo desde hace muchísimos años. Ha habido una época larga en la que se ha priorizado el precio sobre lo demás. Creo que eso es un error estratégico. Hay que priorizar el diseño, la calidad, la imagen, el concepto, cosas que dan valor añadido, que dan durabilidad al producto. Que, por cierto, en un contexto de sostenibilidad medioambiental, apostar por la calidad frente a la cantidad es una muy buena sostenibilidad porque se consumen menos recursos del planeta y, al ser de más calidad tiene más durabilidad, por lo tanto, genera menos residuos. Además, apostar por valor añadido también hace que las empresas sean más sostenibles financieramente y eso eleva el poder adquisitivo de los empleados. Yo creo que hay que hacer una política más de calidad y menos de precio, porque eso al final va contra nosotros mismos. Un país de precios low cost termina siendo un país de salarios low cost. En definitiva, en el mundo textil hay que apostar por calidad, por marca, por diseño y, por supuesto, por internacionalización y digitalización.