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El mundo al revés

lunes 20 de abril de 2020, 10:40h

El maldito coronavirus lo está cambiando todo, invirtiendo el orden de las cosas, sustituyendo lo racional por lo incoherente y modificando lo normal para hacerlo incomprensible. Y todo por culpa de un gobierno, que por mucho que ejerza la telepredicación, no convence, porque se muestra inseguro, contradictorio, desorientado, dividido y nada fiable, lo que hace que todo derive hacia un silencio informativo, imposible en un sistema democrático al estilo europeo y no de corte bolivariano.

En ese ánimo de controlar y dirigir la información, por encima de la libertad de expresión, asistimos a un episodio que hasta ahora resultaba impensable: que un general de la Guardia Civil diga, que la Benemérita trabaja para minimizar los bulos contrarios el Gobierno. Después de este bombazo, llegaron los intentos de minimizar una frase que fue clara y contundente; que si el general no se ha explicado bien; que si no se ha entendido; que si se han malinterpretado sus palabras…

El general sí tiene quién le escriba, pero para ponerle a caer de un curro, ni siquiera de un caballo. Y aquí está un episodio del mundo al revés: el gobierno no nos facilita mascarillas, pero si está dispuesto a repartirnos mordazas por doquier.

Y más. Ahora, los niños van a tener el mismo privilegio que los perros: poder salir a la calle, acompañados de sus mayores. Ahora, los adultos que no tienen perro, y en consecuencia, no pueden salir a la calle, ya van a poder hacerlo para pasear a sus hijos, con lo que adquieren el mismo privilegio que desde el inicio del Estado de Alarma, tienen los dueños de canes.

Hay muchas cosas difíciles de entender, como que un matrimonio, que convive en casa durante las veinticuatro horas del día, no pueda ir juntos en el mismo coche, o que una persona pueda ir todos los días a por el pan, pero no a la papelería a por un cartucho de tinta para la impresora con la que trabaja desde casa, porque las papelerías están cerradas a cal y canto.

El mundo al revés, por el revés de un maldito virus y de muchos inútiles, que se han contagiado gravemente de insolvencia.

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