Seguramente muchos profesionales se mostrarán sorprendidos, primero por la existencia de esta Cofradía y, después, porque siga existiendo. Su actuales directivos confían en que dentro de seis años puedan celebrar el IV centenario de la fundación. ¿Cómo subsistió la Cofradía en el siglo XX?
Sepulturas en La Almudena
La popularidad -y los bienes- de la cofradía de los cómicos fue decreciendo a medida que avanzaba el siglo XX. No obstante, al comienzo de éste, en el año 1906, siendo presidente Fernando Díaz de Mendoza, la sociedad compró terreno en la Necrópolis del Este -hoy cementerio de La Almudena- para construir sepulturas destinadas a los cofrades. Actualmente la Cofradía de la Novena sigue siendo la propietaria de esas tumbas del cementerio. Allí se encuentran enterrados actores y autores. Unos recordados, otros caídos totalmente en el olvido. Y el cuartel de la Novena en estado de ruina.

Durante la guerra, en 1938, falleció el escritor Juan Pérez Zúñiga, que era en esos momentos presidente de la cofradía. En 1940 se eligió presidenta a Pilar Millán Astray, hermana del fundador de la Legión, quien quiso retomar un proyecto del que se llevaba décadas hablando: la construcción de la Casa del Actor. Pilar llegó a estrenar medio centenar de comedias, siendo La tonta del bote (1925) la más popular. Dada la personalidad de la autora, el anuncio de su iniciativa tuvo una amplia repercusión en la prensa.
No fueron noticias abstractas o declaración de intenciones. Se dio la ubicación donde se levantaría, que sería en el corazón del Barrio de las Letras. Había un solar entre las calles Fúcar, Alameda y San Blas en el que se habían fijado porque la señora Millán Astray consideraba que tenían derechos de propiedad sobre el mismo. Su argumento fue que sobre ese terreno se había levantado el palacio del Conde de Polentinos quien, en el siglo XVIII, había hecho donación del mismo a la Virgen de la Novena. El palacio desapareció durante la Guerra y la junta de la cofradía quiso hacer valer la donación. Consiguieron que un reconocido arquitecto, Pedro Muguruza y Otaño, redactara un ambicioso proyecto de edificio. Las buenas intenciones se quedaron en eso: intenciones.
La megalomanía del proyecto podría haber hecho sospechar su inviabilidad. Tendría un enorme teatro capaz para 2.500 espectadores, donde podrían ponerse en escena desde modestas comedias hasta óperas. Además, habría otra sala menor para teatro experimental. El internado podría acoger hasta cien personas. Contaría con un colegio nido en el que podrían quedarse los hijos pequeños de los actores cuando estos salieran de gira. Se habilitarían dependencias para albergar a artistas extranjeros de paso por Madrid. El presupuesto inicial para llevarlo a cabo se fijó en tres millones de pesetas. Se anunciaron algunas representaciones para recaudar fondos. A la vista está que nunca llegó a materializarse esa residencia. En el momento de publicar esta información la Casa del Actor sigue siendo una quimera. Pilar Millán Astray fue presidenta hasta su muerte en el año 1949. Fue sustituida por la actriz Ana Martos. Después sería presidente Huberto Pérez de la Osa.
Parón por la guerra
En mayo de 1936, en el transcurso de una visita al Alcalde de Madrid, don Pedro Rico, la actriz Josefina Díaz de Artigas se ofreció a donar unos terrenos de su propiedad en la localidad de Aravaca para levantar la casa. El señor Rico ofreció la colaboración del Ayuntamiento para la obra. Consiguieron que redactara un proyecto el arquitecto Luis Martínez-Feduchi, que se mostró en el programa de una función para recaudar fondos en el teatro Español. Dos meses más tarde se declaró la Guerra Civil. Ante los ataques que sufrió la iglesia de San Sebastián, el lienzo de la virgen se llevó a casa de la presidenta. Hasta 1951, cuando volvió a su lugar original, estuvo peregrinando por distintos templos.

Tras el fallido intento de Pilar Millán Astray, en 1962, a través del Sindicato del Espectáculo, el actor Jesús Tordesillas expuso al entonces ministro José Solís Ruiz un proyecto más de Casa del Actor encabezado por la actriz Zully Moreno. Un año más tarde, José Ferrer de Calzadilla, jefe dicho sindicato, declaraba a ABC (18-1-1963):
-El propósito es construir un amplio y adecuado edificio que sirva de residencia, de recuperación y de reposo para las actrices y los actores que lo precisen; aspiramos a que sea como una especie de escuela de perfeccionamiento profesional.
La pérdida de la capilla propia, la progresiva importancia de los sindicatos profesionales y el cada menos influyente papel de la iglesia, llevaron a la Cofradía casi al anonimato. Solo los intérpretes muy mayores de la segunda mitad del siglo pasado recordaban su existencia. Y en la iglesia de San Sebastián se seguían celebrando oficios religiosos, sobre todo funerales.
El 29 de abril de 2023 se celebró la junta en la que se produjo el relevo de cargos. Cesó como presidenta María Ángeles Tejedor, siendo relevada por la actriz Esperanza Lemos (nieta de Carlos Lemos e hija de Rosa Fontana), con el actor David Zarzo (hijo de Manuel Zarzo), como vicepresidente.
En el mes de mayo de 2024, anticipándose a la fecha real del cuarto centenario, entregaron medallas a los nuevos cofrades: Alberto Closas, María José Garrido, Rafael Rivelles, Gonzalo y Jairo Lemos y David Amón. También han celebrado una novena, recordando el origen de su congregación.