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'El entusiasmo', en el teatro María Guerrero
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'El entusiasmo', en el teatro María Guerrero (Foto: Antonio Castro)

El entusiasmo: de Sanchinarro, no se sale

lunes 10 de noviembre de 2025, 09:52h
Actualizado: 13/11/2025 13:20h

El Centro Dramático Nacional estrena, en el María Guerrero, la última comedia escrita y dirigida por Pablo Remón: El entusiasmo. Es la crónica de un matrimonio de mediana edad, con dos hijos, que ha llegado el punto de preguntarse ¿qué hemos hecho hasta ahora? O sea, la crisis existencial cuando se alcanza una cierta madurez y el pasado comienza a ser más largo que el futuro. ¿Qué ha quedado de los proyectos, de las ilusiones, de los objetivos? ¿Qué fue del entusiasmo que caracteriza a la adolescencia y la juventud? En un momento dado, la esposa, desasosegada en su piso de clase media de un desarrollo urbanístico, refleja su estado de ánimo con una divertida sentencia: de Sanchinarro, no se sale.

A priori, puede parecer un planteamiento bastante depresivo, pero Remón tiene la habilidad de trazar una comedia que en no pocos momentos, desencadena la carcajada. La suya es una dramaturgia original, compleja, que obliga al espectador a no perder detalle de lo que está viendo para encajar las piezas. Hay que tener mucho talento, y decisión, para encajar en medio de la representación la popular jota de los Labradores. La oímos entera, sin pestañear y con Francesco Carril en medio de la escena aguantándola en un insuperable ejercicio de contención. Si durante la mayor parte de la representación parece que estamos viendo sacar, una tras otra, muñecas rusas, en la escena final todo encaja y el juego de multiplicidades cobra sentido. ¿Y si todo fuera una historia novelada por el protagonista?

Porque en el escenario no solo vemos al matrimonio. Hay otros dos personajes, que pueden ser los hijos, los hermanos, los siquiatras o, incluyo, el reflejo de los propios protagonistas, que van apareciendo e interviniendo a medida que los conflictos se multiplican. Aparece ahí la pericia del director para desentrañar las relaciones entre ellos y la habilidad de los intérpretes para saltar de una personalidad a otra; del pasado al presente.

Foto: Geraldine Leloutre/CDN

Pablo Remón (Madrid, 1977) es un guionista y dramaturgo que sorprendió desde su aparición en 2013 con La abducción de Luis Guzmán. Después vendrían El tratamiento, Barbados, Los farsantes, Los mariachis o el doble salto mortal de ofrecer en una sola sesión dos versiones de Tío Vania. Vania x Vania fue uno de los montajes más premiados de la pasada temporada.

Foto: Geraldine Leloutre/CDNSobre el escenario, cuatro actores capaces de transitar del disparate a una intimidad dolorosa: Francesco Carril, Natalia Hernández, Raúl Prieto y Marina Salas. Todos tienen su escena individual brillante y, juntos, alcanzan una apreciable cohesión. En esta producción -con participación de Kamikaze- se encuentran envueltos por una puesta en escena brillante. Destaca la formidable iluminación de David Picazo y una escenografía funcional de Mónica Boromello, que incluye una carra (plataforma deslizante) que va marcando distintos espacios y con la que pueden aparecer desde un siquiatra hasta la plante inmarcesible (es artificial…) que un día regaló la madre para decorar Sanchinarro. Así, el conjunto, es una excelente producción que anima la temporada teatral, no especialmente destacable.

El entusiasmo se representa en el teatro María Guerrero hasta el 28 de diciembre.

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