La amenaza de desabastecimiento en determinados productos, traducida, en la mayoría de casos, en inflación, viene siendo la tónica habitual desde hace ya varios años. Para muestra, la escalada de los precios de la energía, los carburantes e incluso los alimentos a raíz del estallido de la guerra en Ucrania. Los productos sanitarios no son ninguna excepción. Tanto es así que, de acuerdo con los datos ofrecidos por el 'Informe anual sobre desabastecimiento de medicamentos en 2023', elaborado por la Agrupación Farmacéutica Europea (PGEU, por sus siglas en inglés), la escasez de este tipo de bienes se ha incrementado en hasta un 36 por ciento en el último curso, afectando ya, en mayor o menor medida, a la práctica totalidad de países miembros de la Unión Europea. Una realidad constatable en la cotidianeidad de las farmacias y que ha comenzado incluso a afectar a productos de primera necesidad como son las bolsas de orina.
"Me dan a entender que es cuestión de dinero"
“Todo comenzó meses antes con las bolsas de orina pequeñas, las que se colocan en la pierna. Sin embargo, estas volvieron a aparecer poco después. Ahora el problema está en las grandes, en las de cama. No se encuentran fácilmente en farmacias desde el mes de diciembre y las que encuentro han subido muchísimo el precio y bajado la cantidad. De 30 a 20 unidades por paquete. He preguntado incluso en los laboratorios, pero no me dan ninguna solución. Han llegado a decirme que tienen rotura de stock hasta el próximo mes de septiembre. Y lo más preocupante es que no se trata de un problema con una marca concreta, sino que las que venía usando son las genéricas”, explica con preocupación Matías Pérez, usuario de este tipo de productos desde hace ya más de 30 años, en conversaciones con Madridiario.
Lo más grave, a juicio de Matías, es que no se trata de una problemática derivada de la escasez de materias primas, si no más bien una “cuestión de dinero”, ligada, por ende, a la especulación: “Me he recorrido casi todas las farmacias de Madrid. Cuando le pregunto a los dependientes me dan a entender que se trata de una cuestión de dinero”. Indignado, este usuario va más allá, llegando incluso a denunciar que se trata de un “boicot” a cargo de los fabricantes para que “la Seguridad Social tenga que pagar más para conseguirlas”. Su sospecha bebe de que “el desabastecimiento es a nivel español” porque “pagándolas, en Amazon las encuentras”. “En casi todas las empresas ponen 'sin stock'. Tienes que buscarte la vida para conseguirlas. Si las pagas, las tienes. Y si no, no. Me siento abandonado”, concluye indignado al otro lado del teléfono.
Motivada por la alerta de usuarios “desesperados” ante esta situación, la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid (FAMMA-Cocemfe) no ha dudado en sumarse a la denuncia: “A la Federación llegan llamadas de personas con discapacidad que hacen uso de estos productos sanitarios desesperadas ante esta situación por necesitar bolsas de orina o bolsas para personas ostomizadas que requieren un aseo muy exigente para no tener infecciones y no poner en riesgo sus vidas”. La Federación justifica además lo urgente del escenario actual en los graves problemas de salud, tales como infecciones de orina, que puede ocasionar la reutilización de estos productos. “Estos productos tienen una duración limitada para prevenir infecciones que pueden poner en riesgo la vida de las personas que los necesitan”, exponen en un comunicado.
"Los ciudadanos con discapacidad no entienden de competencias"
El origen del desabastecimiento, ligado a la quiebra del principal productor de bolsas de orina a escala internacional, no supone impedimento para que la Federación exija a las autoridades competentes medidas inmediatas: “Independientemente de las competencias que pueda tener el Ministerio de Sanidad, urge que la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid adopte medidas especiales y excepcionales para autorizar la venta a otros proveedores que faciliten la venta de estos productos de vital importancia para las personas con discapacidad. Los ciudadanos con discapacidad ya no entienden de competencias pero sí de buscar soluciones para paliar situaciones complejas ante un posible peligro de su estado de salud. Si al final estamos en un país donde las competencias obstaculizan las soluciones, tendremos que pensar en cambiar las competencias para subsanar estos problemas".

La colaboración entre administraciones, factor clave
El guante de FAMMA-Cocemfe ha sido recogido, en el ámbito de sus competencias, por la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, quien, sin embargo, ha lamentado el escaso margen de maniobra del que goza su administración para resolver el entuerto: “Desde el Gobierno regional pusimos en alerta este desabastecimiento el pasado día 6. Lo pusimos en conocimiento de la Agencia Española del Medicamento, que es la que tiene potestad para actuar. El pasado viernes les llamamos porque no habíamos obtenido respuesta, y ya nos dijeron que estaban buscando otros proveedores y que nosotros les ayudásemos". En cualquier caso, la predisposición del Ejecutivo madrileño, dicen, es inmediata y total. “Estamos buscando otros proveedores de bolsas de orina para que sean autorizados para su comercialización, poniendo todo lo que hay en nuestra mano para proveer de esas bolsas a nuestros pacientes (…). Estamos a su lado desde el minuto uno. Por nuestra parte, en el momento en que superen los controles de calidad, el tema burocrático va a ser ipsofacto”, ha asegurado.
Por su parte, desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, explican a este digital que ya trabaja junto a al resto de autoridades -autonómicas y supranacionales-, así como con fabricantes y distribuidores, para “solventar esta situación lo antes posible”. La cuestión de los plazos es, sin embargo, la mayor preocupación en la actualidad. A pesar de que “los fabricantes han incorporado nuevas líneas de fabricación para incrementar gradualmente la capacidad de producción y cubrir las necesidades de los pacientes en España”, matizan, no resulta esperable una solución a corto plazo pues “la implementación de estas medidas no es inmediata”, si no que “lleva su tiempo”.