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Derogar la Reforma Laboral también es luchar contra la pandemia

miércoles 29 de julio de 2020, 20:23h

A finales de junio, durante una semana, la CEOE celebró una megacumbre. Una encuentro telemático histórico que nunca antes había tenido lugar y por la que pasaron los principales empresarios del país. Los medios de comunicación se hicieron eco a diario de las apuestas del empresariado, también a través de grandes y profundas entrevistas de medios escritos. La guinda fue la clausura, con presencia incluida de Felipe VI, donde el presidente de la CEOE aseguró que nacía una nueva CEOE. Pero nada más lejos de la realidad ya que a renglón seguido reclamaban las viejas recetas fracasadas: flexibilidad en el empleo y bajadas de impuestos.

En aras del dialogo social no consideré oportuno calificar este encuentro de ninguna forma, pero resultó verdaderamente excesivo, ya que para más inri tuvo lugar mientras se desarrollaba el dialogo social de urgencia, el Acuerdo para la Reactivación Económica y el Empleo. Ese acuerdo tan relevante en estos tiempos de crispación sienta la bases para acelerar la recuperación económica y la creación de empleo de calidad tras la crisis provocada por el COVID-19.

Es decir, la flexibilidad laboral reclamada por CEOE, que no es otra cosa que mantener la perniciosa Reforma Laboral, deberá ser debatida en la mesa de diálogo social, y por parte de los sindicatos de clase, reclamada su derogación para dar paso a un nuevo marco de relaciones laborales.

Al mantra de la CEOE en favor de mantener la Reforma Laboral se une ahora el coro de quienes consideran que es inviable que se materialicen los 140.000 millones de euros aprobados en la UE para reflotar la economía española si se deroga la ley.

La Reforma Laboral debe ser derogada y con urgencia aquellas partes más lesivas. Los indicadores aseguran que en otoño hay un altísimo riesgo de caída de los salarios si no se modifica la Reforma Laboral. Esto es, hay que cambiar con urgencia todo lo relativo a contratación y despido y buscar fórmulas alternativas. Necesitamos una legislación laboral más moderna, equilibrada y democrática. Y eso también implica la modernización y democratización del empresariado español.

La clave precisamente está en acometer una verdadera reforma laboral que abogue por políticas activas de empleo. En realidad en España nunca ha habido una Reforma Laboral, lo que ha habido han sido medidas que fracasan, medidas que siembran precariedad laboral y la temporalidad. Medidas que reducen los salarios y llevan a la pobreza laboral, mientras reportan grandes beneficios a las empresas.

Estoy harto de repetir que trabajar ya no es garantía de no ser pobre, eso que ahora se llama “vulnerabilidad”. Han convertido a toda la clase trabajadora en vulnerable. Con la pandemia ha dado la cara gangrena de la desigualdad extrema. Estamos viendo como en todo el mundo el virus se ceba con quienes son más desfavorecidos económicamente, con quienes son más vulnerables socialmente.

Si nos fijamos en el mercado laboral de la Comunidad de Madrid en febrero, más de un millón de personas estaban en paro o en la precariedad. De forma que los efectos de una protección al desempleo deficiente y una devaluación salarial salvaje por la Reforma Laboral, han hecho imposible aguantar un mes confinado sin ingresos. Para estas personas la crisis sanitaria llevó aparejada la social desde el primer momento.

Por ello, luchar contra elementos de desigualdad, como la propia Reforma Laboral, también es luchar contra la pandemia. Pero además, tenemos que luchar por los derechos laborales, especialmente en estos tiempos de incertidumbres. Para ello debe reforzarse la negociación colectiva, e iría más lejos, las empresas deben dejar de ser el último refugio de métodos autoritarios. La democracia debe traspasar la puerta de las empresas. No podemos volver a 2012, hay que generar nuevos marcos laborales que incluyan novedades como el teletrabajo.

Por otra parte, hay que dejar claro que el fondo europeo de reconstrucción no está condicionado al mantenimiento de la Reforma Laboral. Desde CCOO consideramos que el fondo se va a quedar corto, pero es una buena salida. Lo que debe hacerse precisamente es canalizar ese dinero de una forma solidaria, eficaz y eficiente para evitar errores históricos. Lo que debe hacerse es emprender una reforma fiscal porque este país es solidario y la mayoría está dispuesta a pagar más por unos servicios públicos de calidad.

En este escenario estaremos muy vigilantes con la gestión que se realice en la Comunidad de Madrid. Según los recientes datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Madrid es la única comunidad que acumula más habitantes que hace una década y cuya economía se encuentra 14 puntos de PIB por encima de 2008, según los datos de 2019. El PIB per cápita es el mayor de España y tocó en 2019 los 35.876 euros. Por otra parte, Madrid sigue siendo el reino de la desigualdad, la exclusión, la pobreza, las colas del hambre…

Es decir, los aspectos más lesivos de la Reforma Laboral deben ser derogados urgentemente para posibilitar la salida de la crisis. Y no, los fondos europeos no implican el mantenimiento de la Reforma Laboral, en todo caso, abogan por una reforma fiscal justa, cuando la Unión Europea ha dado un primer paso para fiscalidad europea.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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