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El debate y el mantero

jueves 22 de abril de 2021, 11:33h

La experiencia demuestra que ni las campañas electorales sirven para dar un vuelco a las encuestas sobre intención de voto ni los debates entre candidatos aclaran las dudas a los indecisos, pese a lo cual, nadie huye de la ceremonia de las ofertas propias y las demandas al contrario en los mítines, más o menos encendidos, según sea el candidato: Ángel Gabilondo, Pablo Iglesias, Isabel Díaz Ayuso, Mónica García o Rocío Monasterio. En los debates televisivos ocurre más de lo mismo: los ríos de las demagogias, las promesas solemnes, las propuestas grandilocuentes y la negación de las ofertas del contrario se desbordan y anegan cualquier sentido de la responsabilidad.

Debate en Telemadrid de los candidatos de los seis partidos principales. Más de lo mismo. Me parece que ninguno de ellos fue capaz de conquistar el voto de esa cuota de mercado electoral que son los indecisos. Gran parte de esta confrontación de ideas, a veces de despropósitos, se la llevó la pandemia, triste asunto que muestra la crudeza en los tiempos de epidemia, cuando se puede recurrir mezquinamente a arrojarse, unos a otros, las cifras de muertos.

Gabilondo dejó demostrado a sus votantes más fieles que una persona como él no está hecha para el enfrentamiento, la batalla dialéctica y la confrontación, no de ideas, sino de agravios. Díaz Ayuso aguantó el tsunami que soplaba desde el golfo de la Izquierda y pretendía llevárselo todo en su paso hacia la bahía de la Derecha. Gabilondo se puso la careta de Pedro Sánchez para decir que donde dijo…; es decir, calmó a Iglesias diciéndole: “Pablo, tenemos doce días para ganar las elecciones”. Mónica García fue el auténtico exponente de la izquierda radical, y Rocío Monasterio la del otro extremo, mientras que el macho alfa parecía estar en un corral que no era el suyo. Curiosamente, Gabilondo, que, como es sabido, fue fraile antes que político, parece que se encuentra más a gusto en “iglesias” que en un “monasterio”.

Me dicen que, a la Puerta de Telemadrid, esperando la salida de los candidatos, estaba una persona muy parecida a un tal Senigne Mbayé, senegalés, portavoz del Sindicato de Manteros, que va en la lista electoral de Pablo Iglesias y que se ha significado por sus declaraciones muy críticas contra España, los españoles, nuestra democracia y el sistema nacional de ayudas a los desfavorecidos. En la última se expresaba así: “Tenéis que dar papeles; pedimos casa, no queremos albergues. Este país es muy racista”.

¡Toma ya! No parece muy agradecido a España este Mbayé, que llegó en patera a Tenerife, no fue devuelto a su país de origen, legalizaron su situación, le dieron papeles, fue mantero, trabajó en la construcción, luego como administrativo y después montó un restaurante vegetariano; más tarde, portavoz del Sindicato de Manteros, una actividad que no es legal y ahora candidato a unas elecciones libres. Exige papeles para todos y casas para todos, no albergues, que eso es de gente muy tirada, y él y los suyos creen estar en el derecho de que se les da una casa, no, por el momento, como el casoplón que tiene el jefe tiene en Galapagar. Y remata su lista de peticiones con un: “Este país es muy racista”. Pues hala. De fuera vendrán que a los de casa ofenderán. De ser cierto que este país “es muy racista”, él no arrancaría ni un solo voto el próximo 4 de mayo.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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