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Cotorras argentinas, amenaza estridente

lunes 26 de octubre de 2020, 10:26h

Esta ave de origen sudamericano, ha llegado para quedarse en ciudades como Madrid. Su continua expansión, la han convertido en un problema medioambiental difícil de erradicar

En ciudades como Móstoles o Alcorcón es ya habitual desde hace años encontrarse en los parques públicos con las polémicas cotorras argentinas. No es necesario siquiera verlas, su inconfundible reclamo estridente se puede escuchar a muchos metros de distancia. Catalogada desde el año 2011 como especie exótica invasora en nuestro país, el crecimiento de sus poblaciones en la ciudad de Madrid se ha disparado en últimos años, dispersándose por la corona metropolitana sin que nada ni nadie lo impida.

En el año 2005, la organización conservacionista SEO/Birdlife estimaba que la población de cotorra argentina en Madrid estaba compuesta por 1.700 ejemplares. En el año 2016, pasaron a ser 9.000 individuos y tres años después, en 2019, se calculaba que en Madrid habitaban aproximadamente 13.000 cotorras argentinas. Como vemos, estamos ante una especie invasora con una gran capacidad de crecimiento que no ha dejado de medrar desde que en los años 70 fuera liberada accidentalmente, época en la que era una mascota muy popular entre los madrileños. El caso es que el Ayuntamiento de Madrid tiene previsto poner en marcha en los próximos meses un plan con el objetivo de eliminar alrededor de 10.800 cotorras argentinas mediante el sacrificio ético de los ejemplares, la esterilización de las puestas y la retirada de los nidos vaciados.

Aunque no exento de polémica, el plan del consistorio madrileño, cuyo coste asciende a casi 3 millones de euros, es uno de los pocos existentes en nuestro país, a pesar de que, al ser una especie exótica invasora, la obligación es eliminarla por los daños medioambientales que ocasiona. En este sentido, otras aves urbanas como los gorriones, cuya población se encuentra en franco retroceso desde hace años, no pueden competir físicamente por el alimento con la cotorra argentina, lo que agrava aún más su delicada situación. Esta ave sudamericana, construye sus enormes nidos comunitarios en las copas de cedros, especialmente, lo que está causando importantes daños en el arbolado público. Además, a las cotorras argentinas les gusta alimentarse de los brotes verdes de los árboles, lo que puede causar el empeoramiento de su estado de conservación. Y por si todo esto fuera poco, esos nidos urbanos, que pueden llegar a alcanzar los 200 kg de peso, representan un grave peligro para los transeúntes ante su posible caída.

Pero ahí no acaba todo. Las cotorras argentinas, que en libertad pueden llegar a alcanzar los 20 años de edad, pueden transmitir al ser humano enfermedades tan peligrosas como la gripe aviar, entre otras. Con la que tenemos encima con la maldita pandemia, solo nos faltaba un brote de esta enfermedad. Por otra parte, y justo como decíamos al principio, las colonias de cotorra argentina causan una enorme cantidad de ruido. Su característico graznido, multiplicado por cinco o por seis ejemplares, puede hacer perder los nervios a cualquiera. En definitiva, que es urgente la puesta en marcha de un plan de actuación a nivel nacional para atajar un problema medioambiental a día de hoy totalmente descontrolado. Una amenaza para nuestra fauna y para nosotros mismos cuyo responsable vuelve a ser, cómo no, el ser humano.

Jonathan Gil Muñoz
Director de El Guadarramista

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