El fin de las mascarillas en interiores supone que, tras dos años de permanecer escondidas, recuperamos nuestras preciadas sonrisas. Algunos, por cierto, han aprovechado la pandemia para una puesta a punto de su dentadura a través de los brackets o la ortodoncia invisible. Esta última vive un auténtico auge, pues apenas se aprecia a la vista, resulta muy cómoda de llevar y, lo que es mejor, en menos de un año ofrece resultados.
Sin duda, cada vez confiamos más en estos innovadores métodos de ortodoncia para alinear nuestros dientes. Así, este tipo de tratamientos ha crecido más de un 40% en los últimos diez años y lo hace, además, a un ritmo anual del 4%.
Además, su público es cada vez más adulto, ya que sus ventajas ayudan a vencer las reticencias de muchos de ellos que, a pesar de no tener bien colocados los dientes, nunca han usado una ortodoncia al uso cuando eran niños. Es ahora, en su madurez, cuando parecen decididos a acabar con este problema que arrastran desde la infancia. Sobre todo ahora que la ortodoncia invisible ha simplificado el procedimiento.
¿Cuáles son las ventajas de la ortodoncia invisible?
Tan tremendo auge se explica principalmente por sus indudables ventajas y porque, además, reduce el tiempo de tratamiento de una manera drástica. De esta manera, podemos reseñar las siguientes características:
- Apenas se aprecia cuando la llevamos. Sin duda, no se han ganado el calificativo de ortodoncia invisible
- Puedes retirártela para comer, beber o lavarte los dientes.
- Los resultados son igual de buenos que con un tratamiento de brackets, pero con la diferencia de que no son tan largos y, en consecuencia, obtendremos nuestra ansiada sonrisa perfecta mucho más pronto.
- Son muy cómodos dado que no llevan alambres ni elementos duros o agresivos.
- Si se sufre una alergia a los metales que nos impide usar brackets, con la ortodoncia invisible no tendremos este problema.
- Aunque fumar nunca es recomendable, el adulto puede hacerlo con los alineadores puestos ya que estos no se pigmentan con el humo del tabaco.
Todos estos factores están contribuyendo a la fama de la ortodoncia invisible que ha relegado a los brackets como principal tratamiento. A esto se suma que las técnicas de ortodoncia invisible cada día se perfeccionan más e innumerables clínicas dentales la han incorporado a su lista de tratamientos. Tal es su popularidad que algunos fabricantes han abandonado la fabricación de ortodoncias tradicionales para centrarse en el nicho de mercado de las invisibles.
Pero quien crea que una incorrecta colocación de los dientes solo repercute en la belleza de una sonrisa, se equivoca de cabo a rabo. Lo cierto es que una mala mordida, debido a que la mandíbula y el maxilar superior no encajan, repercute en jaquecas, dolores cervicales, visión doble e incluso pitidos en el oído. Por lo tanto, razones para sumarnos a este auge, en el caso de que los deberes con nuestra dentadura sigan sin hacer a pesar de los años, no nos faltan.