Obvio, que en dos siglos las cosas han cambiado mucho y los agregados han creado las más maravillosas mezclas para todo tipo de construcción. Hoy hay cementeras en España y el resto del mundo que fabrican todo tipo de cementos y materiales con añadidos de fibras y resinas que dan resultados duraderos, estéticos y se adaptan a todo tipo de proyectos. Todo a partir de la simple mezcla del ladrillero Leeds Joseph.
Pero, ¿cuál es la importancia de este compuesto en la industria de la construcción y por qué se seguirá usando siglos tras siglo? Estas son las razones.
Para todo tipo de obras
Es uno de los más importantes materiales de construcción empleados para edificar casas, puentes, túneles, monumentos y todo tipo de inmuebles. En otras palabras, el cemento se ha convertido en algo esencial.
También es de los principales componentes para levantar muros, hacer bloques, echar pavimentos y sirve para otros componentes estructurales.
En la construcción se emplean y utilizan varios procedimientos para garantizar que el trabajo se realiza como debe ser. No se pueden cometer errores porque se pone en peligro la obra y a personas cercanas. La aplicación del cemento varía mucho según el tipo de obra, acabado y tamaño de la estructura.
A la hora de utilizar el cemento, es importante conocer el tipo que se necesita y seleccionar cuidadosamente el adecuado, así como una marca de confianza que garantice una edificación duradera y segura.
Hay cementos que ofrecen mayor dureza y resistencia que otros y el que se puede aplicar en determinado proyecto, no sirve para otro. Por eso, hay que consultar a los expertos en la materia antes de hacer cualquier compra.
Resistente y duradero
Gracias a su resistencia, todos los proyectos de construcción en los cuales se emplea cemento se completan eficazmente. Además, se puede afirmar sin lugar a ninguna duda que tiene una vida útil confirmada de varios cientos de años.
Por otra parte, si el cemento usado es el adecuado y se aplica de la manera correcta, la resistencia del edificio aumenta con el tiempo sin sufrir perturbaciones. No es susceptible a la humedad y puede soportar cambios climáticos importantes.
Por eso, una obra con cemento puede hacerse en zonas extremadamente calientes como en los sitios en los que imperan temperaturas bajo cero y no se resquebrajará, ni sufrirá daños con el paso del tiempo.
Ejemplo de lo afirmado es la Torre Pirelli en Milán de 124 metros de altura en la que se usaron más de 30 mil metros cúbicos de cemento; o la sede central de la Unesco en París en la que toda la estructura se hizo en obra limpia de concreto.
Requiere poco mantenimiento
El cemento es un material de construcción completamente inerte o inactivo que no se degrada con el tiempo. Es decir, es dynamico, robusto, duradero y no le afectan las circunstancias cambiantes.
No se necesita mayor mantenimiento para su durabilidad. En obras complejas se recubre con diversos revestimientos y solo requiere lavado o pintura y en obra limpia solo basta lavarse y no afectará para nada la estructura si pasan muchos años.
Otra de sus ventajas evidentes es que es ignífugo. Es decir, en incendios no colapsa fácilmente. Tiene que estar expuesto al fuego muchas horas y a temperaturas muy elevadas para sufrir daños. Por lo general, pasado el fuego, las estructuras de cemento se pueden rescatar y volver a ponerlas operativas.
Es barato
Es el material de construcción más barato de producir de todos los proyectos y saca mejor provecho de los recursos económicos disponibles.
Por ello, si se incluye en el presupuesto, los costes de construcción son menores si se compara con otros materiales como el mármol y se obtiene igual resistencia, estética y adaptabilidad.