Las escuelas infantiles Tesoros, en Arganda del Rey, y El Señor Don Gato, en Valdebernardo, han quedado “suspendidas” por un “decretazo” de la Consejería de Educación, según han denunciado en los últimos días desde Comisiones Obreras (CCOO) que piden garantizar el derecho a la educación de sus casi 300 niños y niñas afectados (150 por cada escuela), así como la “subrogación de las plantillas completas” de ambos centros.
Tras la “nefasta gestión” de la empresa concesionaria, Atreyu Volta Carto, la consejería suprimió ambas escuelas, de titularidad pública y gestión indirecta, mediante el decreto 81/2024 del 24 de julio, tras quedas vacante su adjudicación en los pliegos del 17 de mayo, tal y como indican desde el sindicato.
Un decreto que “paraliza” su actividad “con el consiguiente perjuicio para las familias de los menores, así como a los trabajadores” de ambas escuelas. “Quieren garantizar la gratuidad de la educación infantil o educación universal de libre elección y lo quieren hacer a un mínimo coste”, señala la secretaria general de Enseñanza de CCOO Madrid, Isabel Galvín.
Un “mínimo coste” que no solo se ve reflejado en el sueldo de los trabajadores - en su mayoría mujeres - de las escuelas infantiles que cobran el salario mínimo interprofesional, sino que también ve mermado los servicios de estos centros para los más pequeños como en el caso de la escuela El Señor Don Gato que cuenta con varias denuncias por la “alimentación que recibían sus hijos”, así como otras deficiencias en la propia estructura del edificio: “La caldera estaba rota, el agua salía marrón de los grifos, la cámara frigorífica no funcionaba”, denuncia una trabajadora de la escuela infantil.

Todas estas deficiencias -a pesar de que fueron negadas por la empresa gestora- no solo fueron comprobadas por los propios padres de los niños y niñas que decidieron que sus hijos no acudieran a esas instalaciones a partir del 12 de julio, cuando tuvieron que tirar de familiares y amigos, sino que también fueron “constatadas por un inspector de trabajo” dejando todas estas deficiencias por escrito.
Trabajadores sin cobrar
Las trabajadoras, tanto de la escuela El Señor Don Gato como Tesoros, denuncian retrasos en sus nóminas desde diciembre de 2023 e impagos desde el mes de abril de este mismo año, como ya se hizo eco este medio digital. Una situación que les ha dejado “muy tocadas” psicológicamente, ya que han tenido que hacer frente a sus gastos con ayuda de familiares y amigos, mientras seguían acudiendo a su puesto de trabajo, cubriendo “en muchas ocasiones” las bajas de sus compañeras, lo que suponía una carga adicional de trabajo.
En el caso de la escuela infantil de Arganda del Rey, el centro tuvo que cerrar sus puertas a finales de mayo por las bajas de sus trabajadoras debido a su “sobrecarga” de trabajo, sin cobrar sus nóminas desde marzo, sin equipo directivo ni administrativo y con su futuro incierto. Un hecho que obligó al Ayuntamiento del municipio a tomar medidas habilitando una ludoteca para que los niños y niñas pudieran ser atendidos sin que sus padres tuvieran que dejar de ir a trabajar y por el que Comisiones Obreras ha denunciado a la empresa por riesgos psicosociales.
Para CCOO, “estamos ante un sistema fallido” de contratación, que prioriza los proyectos “de menor coste por encima de los valores educativos” con empresas que presentan ofertas sustentadas en la precarización de los trabajadores y “la imposibilidad del cumplimiento de lo dispuesto en el convenio colectivo, compitiendo deslealmente con las empresas que sí se sujetan a los acuerdos vigentes”.
“Nosotras acudimos a nuestro puesto de trabajo todos los días porque no tuvimos ninguna comunicación por parte de la empresa y lo hicimos incluso cuando los padres decidieron no llevar a sus hijos por las condiciones que presentaba la escuela, con lo cual nosotras cumplimos con nuestro horario desde la entrada hasta el cierre”, confiesa la trabajadora de la escuela El Señor Don Gato entrevistada por Madridiario, que asegura que les costaba dinero ir a trabajar, ya que mientras no recibían ni un euro seguían echando gasolina para ir a la escuela infantil. Una circunstancia que obligó a alguna compañera a pedir ayuda a Cáritas.
Y la preocupación continúa, ya que, según esta trabajadora, las familias afectadas por la escuela El Señor Don Gato han sido informadas por la Consejería de la apertura del centro, pasando a ser de gestión directa “durante un tiempo”. “Les han asegurado que la escuela sí que iba a abrir en septiembre y que se iban a arreglar todas las diferencias que existen en la escuela, pero que el personal no iba a ser subrogado. A nosotras la Comunidad de Madrid no nos ha comunicado nada directamente”, apunta y añade: “La situación ha sido tétrica y, a día de hoy, la incertidumbre es supergrande porque no sabemos si nos van a despedir, si nos van a dar de baja el día 31 o si tenemos que ir el 1 de septiembre porque seguimos dadas de alta”.
“El convenio colectivo de centros de Educación Infantil regula la subrogación. Es decir, la empresa que coja la escuela tiene que hacerse cargo de la plantilla con todos sus efectos”, apunta Galvín, quien hace referencia al artículo 31 de dicho convenio por el cual se defiende la “subrogación del personal cuando tenga lugar un cambio de contratista o de subcontratista (...), en cualquier tipo de cliente, ya sea público o privado”. Por esta misma razón, las trabajadoras entienden que las ofertas de la Consejería para la concesión de ambas escuelas han quedado desiertas, ya que los retrasos en sus nóminas y sus antigüedades, que en algunos casos superan los diez años, supone un elevado coste a las futuras empresas que quieran hacerse con el servicio, también para la Comunidad: “Al final, nadie se quiere hacer cargo de nuestras inmediaciones”.
Desde CCOO exigieron al viceconsejero Política y Organización Educativa, José Carlos Fernández Borreguero, en una reunión mantenida el 23 de julio que “cumpliera con la legislación laboral y garantizara la subrogación de las plantillas completas” de ambos centros educativos, a lo que el viceconsejero manifestó que “tomaba nota”, sin informar de los planes que tenía. Y ahora, las trabajadoras se muestran “intranquilas” ante un posible incumplimiento de dicho convenio: “Las familias han preguntado por qué nosotras no íbamos a seguir y dijeron que pertenecemos a la empresa, ósea que ellos no se van a hacer cargo saltándose así el derecho de subrogación y encima no podemos pedir el paro porque seguimos dadas de alta”.
“La pescadilla que se muerde la cola”
Atreyu Volta Carto asegura a las trabajadoras que no reciben su nómina porque no reciben dinero de la Comunidad, mientras que desde el Gobierno de Ayuso dejaron de ingresar la cuota a la empresa porque no pagan a las educadoras, es “la pescadilla que se muerde la cola”: “Se echan la pelota y en el medio estamos las trabajadoras”.
Para más inri, el 31 de julio, la representante legal de las Trabajadoras de CCOO recibió una comunicación de la empresa con un inicio de un ERE, a pesar de lo dispuesto en el Convenio Colectivo, ya en el verano de 2023 la empresa comunicó un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Dicho ERE, al final, no será aceptado, ya que la empresa lo presentó por “causas de fuerza mayor” y la inspección de Trabajo considera que “no existen dichas causas” y que en todo caso serían “causas subjetivas u organizativas”. Mientras tanto, las empleadas de ambas escuelas infantiles siguen sin “cobrar” y tampoco pueden solicitar el paro.
Para las trabajadoras de ambos centros, “la Comunidad es la única y la última responsable de esta situación”. Por su parte, CCOO recalca que las administraciones “son las responsables de la impunidad de las empresas”.
La Consejería de Educación “garantiza la escolarización en estos dos centros a todos los alumnos matriculados en ellos para el próximo curso 24-25”, sin embargo, no ha contestado a las preguntas de Madridiario sobre la situación de las trabajadoras.