Ha vuelto a la cartelera la comedia de Jordi Galcerán, Burundanga. Su desaparición duró pocas semanas. Se estrenó el 29 de junio de 2011 en el teatro Maravillas y en todos estos años ha estado entre esa sala y el Lara. Hubo temporadas en las que la productora formó una segunda compañía para llevarla de gira sin tener que retirarla de Madrid. Algo que no se producía desde los años setenta del pasado siglo. Del reparto original solo se mantiene el veterano Eloy Arenas. Está acompañado por Leo Rivera, David Carrillo, Ariana Bruguera y Rebeca Plaza. En algunas funciones alternan Aitor Iturriaga y Javier Martín. Dirige Gabriel Olivares.

Burundanga resultó en su momento bastante insólita porque Galcerán se atrevió a hacer una comedia disparatada sobre el fin de ETA. El público respondió inmediatamente atraído por las peripecias del secuestro más chapucero de la historia. En su momento pensé que heredaba algo de la comedia madrileña, como de Bajarse al moro, de Alonso de Santos. Dos jóvenes parejas y el secuestrado evolucionan en un pequeño apartamento. Lo que, inicialmente, parece un lío sentimental, deriva en otro más trepidante. Todo comienza cuando una de las jóvenes echa burundanga en la bebida de su novio para intentar sonsacarle si realmente la quiere. Lo que pasa después sigue los patrones del género disparatado.
En los últimos 50 años, pocos han sido los montajes teatrales que se han hecho milenarios en las carteleras. Y todos ellos del género cómico. El pionero fue Pepe Rubio con la obra de Paso, Enseñar a un sinvergüenza. Se estrenó en Barcelona en noviembre de 1967 y en mayo del año siguiente se instaló en el desaparecido teatro Club de la Gran Vía. Pepe Rubio la estrenó con un reparto de prestigio: Antonio Vico, Carmen Carbonell, Charo Soriano y Ana María Vidal. Alfonso Paso estaba en la cumbre y copaba la cartelera. Pero ninguna de sus obras alcanzó la permanencia del sinvergüenza. Más de nueve temporadas realizó en distintos teatros madrileños. Rubio todavía la repuso en 1995 para una fugaz reapertura del teatro Lara, pero entonces pasó sin pena ni gloria.

Sé infiel y no mires con quién se estrenó el 13 de agosto de 1972 en el Maravillas, con Pedro Osinaga al frente del reparto. Lo que podía haber sido un pasatiempo para el verano, se eternizó en las carteleras de toda España. Osinaga, muchos años secundado por Ana María Vidal, cambiaba de teatro en Madrid y seguía triunfando. Durante el verano, repetía las plazas de años anteriores porque batía todas las marcas de ingresos. El vodevil acabó siendo llevado al cine por Fernando Trueba en 1985, 13 años después del estreno teatral. Pero la vida de esta comedia no terminó cuando la abandonó el actor pamplonés. Ha vuelto a la cartelera en varias ocasiones en estas dos primeras décadas del siglo XXI. Todavía en 2021, Josema Yuste la trajo al teatro Amaya.
El tercer fenómeno de estas características, mucho más reciente, ha sido Toc-toc. Se estrenó en septiembre de 2009 en el teatro Príncipe donde estuvo hasta que el confinamiento por la pandemia, en 2020, cortó de raíz toda actividad pública. Me consta que todavía se siguen recibiendo llamadas en el teatro preguntando si se va a reponer ese disparate sobre trastornos obsesivo compulsivos. No me extrañaría que volviera en cualquier momento.
Burundanga se representa ahora en el teatro Fígaro los lunes y martes y de viernes a domingo. Creo que es el único teatro madrileño que tiene representaciones los lunes.