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Sergio Tubío, bombero impulsor de la Unidad de Intervención en Tentativa Suicida de los Bomberos de Madrid
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Sergio Tubío, bombero impulsor de la Unidad de Intervención en Tentativa Suicida de los Bomberos de Madrid (Foto: Cecida por Sergio Tubío)

Así intervienen los Bomberos de Madrid en el salvamento de personas en crisis suicida

Por Ángela Beato
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abeatocmadridiarioes/7/7/19
martes 10 de octubre de 2023, 07:55h
Actualizado: 13/10/2023 11:36h

Sergio Tubío y sus compañeros del Parque 2º de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid fueron activados una noche de hace más de cinco años para una delicada intervención: rescatar al cuerpo de un adolescente que se había precipitado desde una vivienda a un patio interior de difícil acceso. No era el primer fallecimiento por suicidio que este bombero se encontraba en acto de servicio, pero ese le impactó de manera distinta por varios motivos. “Uno de ellos seguramente porque yo tenía un hijo de cuatro años y venía otro en camino. De repente me asaltó mucho miedo como padre de no poder evitar que le pasara un día a mi hijo; pensaba en qué razones podían haber llevado a este chico de solo 16 años, en la flor de la vida, en una zona buena de Madrid, a hacer esto. Todavía tenía muchos mitos en mi cabeza”, recuerda Tubío.

A raíz de aquel suceso, sufrió una crisis de identidad como bombero. “Me desbordó por completo y me produjo además un estrés postraumático”, confiesa. Cayó en la cuenta de que si hubiese llegado antes del salto no habría estado preparado para ayudarle. “Unas razones muy potentes tenían que llevar a una persona a tomar esa decisión y, si no lo entendía, no sabría qué decirle a un chaval con unas convicciones tan fuertes”.

Fue en esa intervención cuando detectó las carencias formativas y la falta de herramientas operativas del personal del Cuerpo ante el salvamento de una persona en una crisis suicida. Ese mismo día empezó a buscar información al respecto en Internet con poco éxito. “Pregunté a mi vecina que es psiquiatra y me mostró material que había relacionado con la prevención del suicidio desde el ámbito sanitario, pero no había nada aplicado a bomberos”.

En vista de que existía un vacío en ese ámbito, Sergio Tubío presentó un proyecto a la Escuela de Bomberos que fue la base de lo que desde 2018 es la Unidad de Intervención en Tentativa Suicida (ITS) de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid. Se trata de la primera unidad especial de un servicio de extinción de incendios en el mundo que aborda de manera integral la metodología específica y la coordinación con otros servicios en el salvamento de personas en crisis suicida. Es, por tanto, pionera en el desarrollo, experimentación, implantación y divulgación de procedimientos de trabajo específicos, adaptados y enfocados a ayudar a las personas que ponen en riesgo su vida por no encontrar ninguna alternativa que no sea la muerte para acabar con su sufrimiento.

Sergio Tubío en su parque de Bomberos

Un proyecto con premio

Esta iniciativa ha recibido el Premio al Mejor Proyecto por su Impacto Social concedido por la Fundación Mapfre y dotado con 30.000 euros. El jurado ha considerado que “el suicidio es una realidad en aumento y de enorme transcendencia social, por lo que situar el foco en este mal colectivo ha de figurar como prioridad pública y cívica”. Este martes 10 de octubre, coincidiendo con el Día para la Salud Mental, Sergio Tubío recogerá dicho galardón de manos de la S.M. la Reina Doña Sofía en un acto que se celebrará en el Casino de Madrid en la calle Alcalá.

El impulsor de esta unidad tiene un máster en prevención del suicidio y es formador en intervenciones con tentativa de suicidio. Gracias a la puesta en marcha de su proyecto, los 1.500 bomberos de la ciudad de Madrid reciben la misma formación para ser capaces de evaluar los riesgos existentes en una situación de este tipo y minimizarlos o eliminarlos, realizando el salvamento con el material de rescate adecuado.

Este Cuerpo, que ya estaba perfectamente entrenado para apagar fuegos, achicar agua, apuntalar edificios o rescatar a víctimas de cualquier siniestro, se encuentra ahora además capacitado para actuar con pericia en situaciones extremas en las que se vean involucradas personas con una conducta autolítica.

Por autocuidado, Sergio prefiere no emplear términos tan contundentes como éxito o fracaso de este tipo de intervenciones “porque son situaciones muy inestables y tenemos que entender que siempre vamos a intentar hacer lo mejor que podamos, aunque no siempre consigamos poder resolver la situación”.

Entrenamiento de los protocolos de intervenciónLo que se ha impulsado desde esta unidad ha sido la creación de procedimientos específicos de intervención en crisis suicida aplicada a bomberos, lo que ha redundado en una optimización de los resultados. “Por ejemplo, hemos mejorado la colocación de los colchones y hemos reducido en más de la mitad el tiempo que tardamos en ponerlos, y lo hacemos con mucha más seguridad. Hemos reducido también el tiempo que tardamos en asegurarnos con el material de rescate en altura”.

Pero el entrenamiento de estos profesionales no se reduce a la formación física y logística, también hay una parte psicológica. “Hemos mejorado mucho en la atención a la víctima, la persona que está en crisis”, señala. Asesorados por psicólogos especializados en la intervención en emergencias, actúan dando el protagonismo a esa persona, proporcionándole primeros auxilios psicológicos y evitando sujetarla por sorpresa o por la fuerza.

“Nos enfrentamos a personas en un momento de sufrimiento máximo en el que una de las cosas más efectivas para que esa crisis se desactive es transmitirle afecto y sobre todo, validar su estado emocional, o sea, hacerle ver que la situación en la que se encuentra es normal y que se debe al sufrimiento, que no es culpable, no es un cobarde, no es mala persona”, explica.

Claves para desactivar la crisis

Como formador en intervenciones con tentativa de suicidio, transmite a sus colegas claves para saber desenvolverse en estas situaciones. Las preguntas abiertas, la empatía y la escucha activa son técnicas que favorecen que estas personas cuenten lo que les ocurre para, poco a poco, ir desactivando esa crisis.

“Lo primero es mostrar un interés genuino. Si vas a hablar con esa persona, tienes que entender que van a ser conversaciones largas, que no vas a poder resolverlo de inmediato y que sobre todo tienes que facilitar que la persona exprese lo que le pasa, no ofrecer tú soluciones en un primer momento y, sobre todo, hacer un acercamiento gradual, porque la mayoría de veces las personas no quieren nuestra ayuda”, relata.

Dado que en un primer momento pueden sentirse intimidadas o incómodas, este bombero remarca la importancia de “que no nos vean como una amenaza de la que quieran escaparse o retroceder ante nuestra presencia. Hay que realizar un contacto, presentarnos, decir nuestro nombre y manifestar nuestra intención de ayudar. Preguntar abiertamente por lo que pasa y, sobre todo, no utilizar frases vacías como «venga, hombre, que todo tiene solución, que de todo se sale, que tú eres joven, que tienes toda la vida por delante». Ese tipo de frases provocan una invalidación de los sentimientos que es muy perjudicial, porque al final esa persona está así por ese sufrimiento. Igual que decir «pero no llores». Tienes que dejarla llorar, al final el llanto es un sistema de regulación natural”, aclara Tubío sobre unas premisas fundamentales para que la persona pueda llegar a valorar una alternativa inmediata al suicidio.

"La empatía y la escucha activa favorecen que estas personas cuenten lo que les ocurre"

En estas intervenciones, los bomberos manejan información vital con la que deben contar y que puede marcar la diferencia a la hora de intervenir en una crisis suicida, como llamarla por su nombre, así "estás transmitiendo que la persona te interesa”, subraya. De mismo modo, es muy importante saber lo que ha podido desencadenar la situación, “qué ha sido ese disparador, aunque luego siempre va a haber muchos otros problemas, porque el suicidio suele ser multicausal, pero suele haber algo que ha desbordado ese vaso: una discusión con un familiar o, en chavales, algún suspenso o una expulsión del colegio, o una ruptura o una sentencia… Saberlo nos ayuda mucho a hablar con esa persona”.

Una vez traspasada esa primera barrera, Sergio Tubío llama la atención sobre “la situación de desesperanza y de soledad que tienen” las personas en una crisis suicida, “que muchas veces se piensan que nos molestan, dicen que nos vayamos y les dejemos, que tendremos cosas más importantes que hacer, que ellos ya no merecen la pena. Es una característica principal de la comunidad suicida, esa sensación de que ya nada va a poder cambiar, de que ya no merece la pena seguir intentándolo”. En ese punto, este experto asegura que una de las estrategias que mejor funciona es “transmitirles en ese momento que ellos también son importantes para nosotros, que merece la pena estar ahí y que tenemos todo el tiempo que necesiten para para escucharles”.

Una media de 350 intervenciones en tentativa suicida

Los Bomberos de Madrid atienden una media de 350 intervenciones en tentativa suicida anualmente. Suponen un porcentaje alto en relación con el resto de misiones en las que se activa un bombero a lo largo del año. “Antes no salían ni siquiera en las estadísticas y ya empieza a reflejarse porque es un tipo de rescate que es bastante habitual. Yo he visto más fallecidos por suicidio que en accidentes de tráfico y en incendios”, asegura.

"He visto más fallecidos por suicidio que en accidentes de tráfico y en incendios"

La cifra es alta pero no refleja la totalidad de crisis suicidas, “porque no siempre podemos llegar a tiempo y si la persona ya está fallecida en el interior de la vivienda a la que accedemos porque lleva tiempo sin responder, ya no se considera como tal”.

En 2021, un total 4.003 personas fallecieron por suicidio en España, la cifra más alta desde 1906, primer año del que se tienen datos. Desde 2018 a 2022, el número de muertos por esta causa ha aumentado un 13 por ciento. En Madrid, desde que se ha puesto en marcha este programa, el porcentaje de intervenciones en las que los bomberos han conseguido que la persona con crisis suicida desistiera de su intento se ha elevado un 107 por ciento, un incremento que podría ir asociado a esta formación que ya ha traspasado las fronteras de Madrid y va llegando a otros parques de España y del mundo.

Recientemente los coordinadores de esta unidad han impartido una formación en Méjico a Bomberos de toda Iberoamérica para que puedan capacitarse y formar después a sus propios compañeros, una experiencia de la que ya han recibido muy buenas impresiones. “Te dicen que seguir las técnicas de escucha activa que les hemos enseñado les ha resultado súper eficaz, que la persona se calmó, bajó la agitación que tenía al principio y eso funciona muchísimo, porque es que al final es una cuestión de humanidad, es humanizar la intervención”.

Sergio Tubío impartiendo una formación en Méjico

Por su experiencia, Sergio no ha percibido que haya cambiado el tipo de personas con crisis suicidas o que respondan a un único perfil concreto. “Siempre ha habido de todo y de todas las edades, aunque es verdad que una de las cosas que no se dice es que las personas mayores fallecen muchísimo por suicidio. La tasa de suicidios en esa edad es enorme, se multiplica por cinco la tasa normal a partir de 79 años. Y es evidente que es un fracaso social que las personas mayores tengan que terminar así, porque el suicidio es un problema social”, denuncia.

"La tasa de suicidios a partir de 79 años multiplica por cinco la tasa normal"

Para este experto resulta primordial tratar de eliminar muchos de los factores de riesgo. “En el sistema público hay muchas cosas que se pueden hacer, por ejemplo, con la educación en las aulas, creando entornos saludables, en el trabajo y en los colegios, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos, mejorando la atención en salud mental y divulgando ideas de prevención, hablando abiertamente de cómo prevenirlo”. Por eso, él mismo trabaja de manera altruista con otras asociaciones centradas en la prevención para concienciar a la sociedad.

Coordinación entre servicios

Los bomberos son parte del engranaje de la maquinaria que se activa cuando hay una tentativa suicida junto con la Policía y los equipos de emergencia sanitaria, “de hecho, es muy importante esa coordinación entre servicios. En Madrid tenemos la suerte de contar a día de hoy con el primer protocolo de actuación conjunta en tentativa suicidas en España”.

Al final, el trabajo del Cuerpo de Bomberos es “eliminar los riesgos y favorecer que la persona sea atendida por los servicios sanitarios”. Muchas veces se les rescata de algún lugar peligroso y favorecen que esa persona pueda ser atendida en un lugar seguro.

En otros casos, facilitan el acceso al interior de la vivienda donde se encuentran. Uno de los procedimientos que han instaurado a partir de este proyecto es la evaluación del riesgo de las acciones que van a ejecutar para minimizarlos o eliminarlos antes de tratar de abrir una puerta cerrada, “porque si una persona no quiere recibir nuestra ayuda y empezamos a llamar al timbre o a golpear la puerta, si se asusta, le estamos dando sólo una zona para escapar, que muchas veces es una zona peligrosa”.

Bomberos presentando a la delegada de Seguridad el balance de actuaciones

Por ese motivo, a la hora de intervenir en un caso como este, “antes de llamar a la puerta, siempre tratamos de poner las colchonetas debajo por si la persona está muy agitada y decide huir, colocamos la autoescala en la ventana y recabamos información de si podemos conseguir una llave, porque siempre es mejor esperar cinco minutos a conseguir una llave si estamos hablando a través de la puerta con la persona, que no hacer algo que pueda ser recibido como una amenaza”. Son conscientes de que una situación muy estresante va a agitar más a la persona, y “la agitación y la impulsividad siempre son las cosas que tenemos que tratar de evitar”.

Sergio Tubío remarca que “las personas con ideación suicida lo que buscan es dejar de sufrir, no buscan morir como tal. Muchas veces las expresiones son de «no puedo más, necesito descansar, esto ya se ha vuelto insoportable para mí». Pero cuando esas personas luego son rescatadas y reciben la ayuda que necesitan, la ideación suicida no es crónica. Son momentos puntuales en que aparece la muerte como una opción, pero una vez que la superan, luego no tiene por qué volver a aparecer esa ideación, porque al final es un vaso que se ha llenado y se ha desbordado. Ahora, si tú tienes el vaso lleno todo el rato, cualquier situación que te desborde puede hacer que ese vaso se derrame. Por eso luego son importantes las estrategias de buscar alternativas que realizan los servicios sanitarios para tratar de mantener ese vaso no tan lleno, para que, ante una situación desequilibrante, no terminen así”.

Una vez que finaliza la intervención, lo más adecuado es que el profesional no mantenga el contacto con los ‘salvados’, porque “también la persona se puede crear una ilusión de que tú vas a estar ahí siempre, cuando realmente lo normal es que no sea realizable”, traslada Tubío. Sin embargo, se han dado casos en que algunas de esas personas han querido contactar con ellos por distintos medios. “Pasados unos meses, sí que hemos recibido mensajes de alguno que nos cuenta que ya empieza a entender por qué le ocurrió todo y nos quiere agradecer lo que hicimos porque, aunque en un primer momento no lo tenía muy claro, gracias a nuestra ayuda, ve posibilidades de seguir adelante”, concluye Sergio.

Recursos de ayuda:

Teléfono 024: Línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad.

Teléfono de la Esperanza: 717 003 717.

Asociación de Profesionales en Prevención y Posvención del Suicidio

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