Más allá de los anuncios relativos al incentivo para médicos en centros de salud de “difícil cobertura”, las ayudas destinadas a la adaptación de taxis y VTC para personas con discapacidad o el rechazo, al menos por el momento, a la reducción del horario docente propuesto por los sindicatos educativos, el Pleno de este jueves en la Asamblea de Vallecas ha traído consigo la aprobación definitiva -con los votos favorables del PP, el 'no' de la izquierda y la abstención de Vox- de la nueva Ley de Economía Circular de la Comunidad de Madrid. Con ello, el Ejecutivo autonómico aspira a implantar un modelo de reutilización y reciclaje que “maximice el ciclo de vida de los materiales” y “reduzca la generación de residuos”. En esta línea, el objetivo último no es otro que avanzar hacia el “vertido cero”.
Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, encabezada por Carlos Novillo, explican a Madridiario los puntos clave de la ley. Se trata de “mejorar la eficiencia en el uso de los recursos naturales”, al tiempo que se reduce el “impacto” que la gestión de los residuos tiene sobre el medio ambiente. A tal fin se apuesta por el “uso responsable y competente” de los recursos naturales, incrementando la “vida útil” de los productos y su reciclaje para incorporarlos nuevamente a la cadena de fabricación de bienes y servicios. Todo ello a través de un “sistema productivo y de consumo más eficiente”, en consonancia con las últimas directrices de la Unión Europea.
En la práctica del ámbito local, tales aspiraciones se traducirán en la construcción de nuevas instalaciones de tratamiento de deshechos “más grandes y modernas” en municipios y mancomunidades. Supondrá asimismo una “mayor flexibilidad” para que las administraciones locales puedan “adaptar el reglamento a su realidad”.
En lo que se refiere al crecimiento económico, la normativa fija un apoyo “explícito” a las empresas para dotarlas de mayor seguridad jurídica. Se propone además la figura de la 'Inversión empresarial de interés estratégico para la economía circular en la Comunidad de Madrid' para captar aportaciones económicas. También se fomentan procesos “respetuosos” con el medio ambiente, tales como el uso como fertilizante de las cenizas de combustión de biomasa, la producción de aislantes en construcción a partir de recortes de poliestireno o el empleo de las virutas de madera para la elaboración de camas de ganado.
“Es una norma incentivadora, no impositiva, que evita burocracia y gastos innecesarios, ya que no requiere de un organismo adicional ni establece tasas ni impuestos agregados, busca beneficios ambientales, junto a otros económicos, sociales y académicos, persigue reforzar la seguridad jurídica, eliminar la hiperregulación, proteger el entorno, impulsar la sostenibilidad y generar empleo estable y riqueza”, concluyen mismas fuentes.
Durante el debate previo a la votación, los diferentes grupos han explicado el por qué de sus posicionamientos. Mientras en Vox tildan la iniciativa de "progre", lo que les ha llevado a la abstención pese a haber sido incluidas algunas de sus enmiendas, los partidos de la izquierda, Más Madrid y PSOE-M han dado su 'no' al entender que "no cambia nada, no mejora nada y perpetúa el modelo actual". El texto entrará en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial de la región.
En consonancia con la nueva norma, la consejería del ramo continúa desarrollando las bases de lo que en el futuro será la 'Estrategia de Economía Circular 2025-2032'. Esta versará fundamentalmente sobre la transformación del actual modelo de depósito de residuos en vertederos, con su consiguiente polémica entre vecinos y asociaciones ecologistas, hacia uno de tratamiento. Dicho plan dará prioridad a las mancomunidades del noroeste, sur y este, donde se invertirá en torno a 450 millones en las próximas dos décadas.