La
Comunidad de Madrid ha decidido aumentar el
perímetro protector de la Plaza Mayor, movimiento que supone que enclaves de alrededor del corazón de la capital de los Austrias pasen a ser
Bien de Interés Cultural.
Al norte, incorpora unos 300 metros de las dos aceras de la calle Mayor; al este -la mayor ampliación-, se suman las fincas que llegan hasta la transitada calle de San Cristóbal y las plazas de Santa Cruz y de la Provincia, una decisión que afecta a nombres como el de la Posada del Peine; al sur, el tiralíneas desciende hacia la confluencia con la calle Segovia, lo que incluye la plaza de la Puerta Cerrada; por último, el flanco oeste se cierra por la histórica Cava de San Miguel, bordeando el mercado que lleva su nombre.