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Una imagen del regreso a las aulas en el mes de septiembre.
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Una imagen del regreso a las aulas en el mes de septiembre. (Foto: Chema Barroso)

Cuando la salud pone en jaque a la educación: "Las aulas no son nada seguras"

sábado 05 de diciembre de 2020, 08:58h

"Si mi marido pilla la Covid-19 tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir y no vamos a arriesgarnos. Las aulas no son nada seguras y no voy a permitir que mis hijos traigan el virus a casa". Así de contundente e indignada se siente Ana Ruiz, una madre vizcaina que ha iniciado una batalla legal para que les validen los estudios desde casa. Todo comenzó con el inicio del curso escolar en el mes de septiembre. Esta familia ya venía vaticinando, desde el inicio de la pandemia en marzo, que las posibilidad de regresar a las aulas de manera normal se iba a convertir en una odisea imposible. Y así ocurrió para Ana, su marido y sus dos hijos de 13 y 17 años. La rutina escolar retornó a las vidas de cientos de estudiantes pero no a la de estos menores: "No asisten al colegio por miedo al coronavirus”. No hay ninguna otra explicación, con esto debería ser suficiente para respetar nuestra decisión".

El día a día de esta familia se desarrolla con decenas de precauciones. No solo la mascarilla, el lavado de manos o la distancia social es suficiente. La diabetes, dolencias respiratorias y cardíacas del progenitor y los problemas respiratorios de la matriarca les mantiene en alerta casi las 24 horas del día, incluso cuando duermen: "Necesitamos una máquina para dormir".

Con este panorama, la supervivencia se colocó en primera posición en el orden de prioridades familiares: "Prefiero que pierdan el curso escolar a terminar en el cementerio", explica con temor Ana Ruiz. Tres meses después del inicio del curso y a punto de alcanzar las vacaciones navideñas, los hijos de Ana continúan en casa, eso sí, estudiando y "no perdiendo en tiempo", como cuenta que dicen algunas personas. Un profesor particular se encarga de encauzar el curso en el domicilio para que no pierdan las riendas de las materias a pesar de la petición de esta familia, de otras 250 más de Vizcaya y otro centenar del territorio nacional para recibir formación online, como se hizo durante el confinamiento: "A parte de no darme la posiblidad, parece que no hay opciones a exámenes porque estudian en casa. Y así dicen que no pueden hacer las evaluaciones".

Y el problema se centra en que la principal amenaza expone que con un 20 por ciento de faltas a clase, esta situación puede llegar a abrir un expediente por absentismo escolar. Un inconveniente al que se enfrentan infinidad de familias que han tomado la decisión de controlar la educación de sus hijos en el domicilio y que puede conllevar la pérdida del curso escolar. La Abogacía del Estado concluía, al inicio del año académico, que el miedo al contagio no es suficiente para dejar a los niños en casa, pero podría haber algún resquicio para casos concretos. En un informe encargado por el Ministerio de Educación recuerda que la escolarización es obligatoria desde lo 6 a los 16 años, pero sí deberá valorarse contemplar la inasistencia por razones de salud del menor o de las personas con las que convive, además de la situación epidemiológica en la que se produzca la ausencia a clases.

"Solo irán a clase si me garantizan que no se van a contagiar"

Y en muchos casos, en los centros educativos solicitan informes médicos que acrediten ese peligro que supone para la salud familiar la asistencia a las clases. "Yo lo solicité pero me dijo el médico que eso era ilegal y no me dieron los informes". Desde entonces, Ana Ruíz supo que había llegado el momento de iniciar una batalla legal y decidió contar a los medios de comunicación el problema al que se enfrentaban sus hijos. Tras hacerse público su caso, cientos de familias se sintieron identificadas y se pusieron en contacto con ella. A día de hoy, han formado una plataforma en defensa de la educación de los hijos en casa, al menos hasta que "las aulas sean más seguras". Incluso el colectivo ha iniciado una recogida de firmas para pedir el apoyo al manifiesto a favor de clases telemáticas opcionales y que se han solicitado a las consejerías de Educación de España.

En la Comunidad de Madrid, varias familias se unieron a este movimiento tras vivir en sus propias carnes situaciones similiares. El miedo al virus y las patologías médicas, que obligan a un mayor control de movimientos, continúan acompañando las preocupaciones educativas, como es el caso de Ana García, residente en la zona sureste de la región. Cuestiones como: ¿qué riesgos conlleva llevar a mis hijos al colegio? Si no van, ¿qué consecuencias legales pueden acarrear para los menores? Y si no asisten a clases, ¿se quedarás atrás en el curso? pasaron por la cabeza de esta madre de tres hijos, de 4, 6 y 7 años. Los menores estudian en casa cada día. Sobre las 7.30 horas se levantan, desayunan y comienza la jornada. Ana teletrabaja y puede ayudarles con el temario hasta la tarde, cuando conectan con un profesor de manera virtual: "En el colegio no nos facilitan ni deberes ni nada", denuncia. Desde el centro educativo le recuerdan que la asistencia es obligatoria pero Ana lo tiene claro: "Irán siempre y cuando nos garanticen que no se van a contagiar en el colegio y eso no me lo van a decir".

Esta familia, que se puso en contacto con la de Vicaya, no comprende por qué ponen tantas trabas a estudiar desde casa cuando en el confinamiento no hubo problema: "¿Por qué ahora no? Solo pido que nos den las dos oociones: telemática y presencial". Una madre indignada por el número tan elevado de alumnos por clase: "Si no podemos estar más de seis personas en un interior, ¿cómo es posible que estén tantos niños juntos en un aula que hay que ventilar y no lo hacen de manera adecuada, ni con filtros ni nada?".

Sus hijos ya se han acostumbrado a esta situación pero al principio les resultaba "extraño". Las patologías de los abuelos han provocado que también tengan que mantener la distancia con ellos: "Si uno de mis hijos se contagiase, quién se encarga de ellos porque mis padres y mi suegra están enfermos". Su vida social se ha reducido de manera notable: "No vemos a los abuelos, solo lo hacen por Internet o a través de la verja y tampoco a los amigos". El único contacto con el exterior son las salidas al campo donde el contagio es menor. "Esto no quiere decir que mis hijos no se socialicen, mantienen llamadas con otros niños que también estudian en casa, se relacionan en las clases online. Debemos cambiar la mentalidad y adaptarnos a las circunstancias".

Protesta convocada por CNT-AIT por una vuelta segura a las aulas

Una situación similar vive Raquel Ruiz, técnico de radiodiagnóstico del Hospital Puerta de Hierro y madre de dos niños, uno de 9 años y otro de 17 meses: "Nadie me puede engañar. Aunque digan que no pasa nada, ahora mismo estoy viendo las secuelas que deja la Covid como fibrosis y pericarditis. Los datos están maquillados, bajan los contagios porque no hacen PCR". Su cercanía con el virus ha motivado que la sanitaria haya decidido que su hijo no acuda a las clases de 4º de Primaria en el colegio: "No creo que debamos exponer a los niños en las aulas". Protocolos, gurpos burbuja y planes de continencia que el centro educativo envió a las familias pero a Raquel no le convenció: "El colegio no te puede asegurar cien por cien que no se van a contagiar". Las aulas seguras son casi imposibles, asegura esta madre: "Soy sanitaria y en contacto directo con la enfermedad por lo que no solo es que se contagien mis hijos, también ellos pueden pasar el virus". Una decisión "responsable" pero que no quedó exenta de comentarios como: "No se van a sociabilizar o cabe la posibilidad que nos quiten a los niños".

En el domicilio de esta familia, que residen en Leganés, el menor se pone al día en las materias junto a su padre que teletrabaja desde el inicio de la pandemia. Parece que finamalmente el centro educativo ha aceptado un informe médico de la abuela -porque es con quién conviven los menores cuando los progenitores no pueden atenderles- para que sigan las clases online.Pero Raquel confirma que hay familias, con situaciones más peligrosas como la convivencia con personas de alto riesgo, a las que no se les ha permitido la educación en casa y se niegan a evaluar a los alumnos. "De momento nos mandan deberes y exámenes. Pero no hay clases online. Las materias se las explicamos nosotras".

"No ceder" es la tónica general de las familias que han optado por esta decisión educativa para sus hijos. En el caso de Remedios, vecina de Usera, la presión motivada por la posible pérdida del curso escolar llevó a que esta madre optara por el traslado de su hijo de 12 años a la vivienda de su padre. La pareja, separada, decidió que lo mejor es que viviese con él por el peligro que suponía la cercanía a la abuela, enferma de corazón y y con secuelas por un infarto cerebral: "Mi madre solo me tiene a mi".

"No somos padres negligentes"

Remedios no puede arriesgarse a llevar el virus a casa de su madre pero al mismo tiempo se siente angustiada por no poder ver a su hijo: "Llevo semanas sin verle, me siento como si le hubiese abandonado", exclama. El padre del menor hubiese preferido acogerse a la opción de estudiar desde casa y de manera telemática sin necesidad de acudir a las aulas: "Pero con las amenazas de los colegios por las multas y la pérdida del curso, consideró que teníamos las de perder". Aunque al hijo de Remedios no le ha supuesto un problema el confinamiento, lo cierto es que ahora, reconoce su madre, se preocupa por la abuela: "Quizás la culpa fue mía, decirle todo el verano que la vuelta al cole suponía un problema por ella", se lamenta.

Madres como Ana, Raquel o Remedios son ejemplos de las cada vez más familias que no confían en las medidas de seguridad implantadas en los colegios. Se sienten incomprendidas pero están dispuestas a llegar hasta el final y echar mano de cualquier recurso, incluso el judicial, para que sus hijos no pierdan el curso escolar. "No somos padres negligentes", subrayan todas los núcleos familiares entrevistadas.

Informes médicos y ausencias justificadas

Indicaciones a las puertas de un colegio sobre las medidas higiénico-sanitarias y de seguridad

Desde la consejería de Educación aseguran que "hay que analizar cada caso. Si hay informe médico que justifique la necesidad de que el alumno no acuda al centro por tener un familiar vulnerable y si está justificada su ausencia, se autorizaría por el centro educativo. En caso de duda, los centros deben consultar en su Dirección de Área Territorial para que estudie el caso y lo resuelva". Una respuesta que debería aplicarse en los colegios pero según las familias consultadas, no en todos ellos están por la labor de aceptarlas.

Fuentes regionales consultadas por Madridiario recuerdan que el Ministerio de Educación remitió en el mes de septiembre un informe de la Abogacía del Estado al respecto. Entre las conclusiones figura que la actual situación de pandemia no ampara la conducta de los padres que decidan que sus hijos no asistan a clase por temor al contagio. La obligación de asistencia a clase tiene carácter general, habida cuenta de que el legislador ha establecido la escolarización obligatoria en la enseñanza básica como forma de hacer efectivo el derecho fundamental de todos a la enseñanza, de conformidad con el artículo 27 de la Constitución.

El informe también sostiene -explicado en líneas anteriores- que sólo cabe apreciar absentismo escolar cuando la inasistencia a clase no esté justificada. Por ello, deberá valorarse, tanto por los centros docentes como por las autoridades competentes, la situación particular de cada menor, por razones de salud, tanto del menor como de sus familiares convivientes, así como la situación de evolución epidemiológica en el momento que se trate. Estas circunstancias pueden constituir una causa de justificación del absentismo.

"Los centros deben valorar la situación particular de cada menor"

Y por último, concluye que las personas que, por razón de su función, tenga conocimiento de un absentismo escolar injustificado, están especialmente obligadas a ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes, para que, en su caso, y si procede, se adopten las medidas de intervención correspondientes.

Los encargados de abrir los expedientes de absentismo, cuentan desde Educación, son las Comisiones de Absentismo de cada localidad o distrito. "Los Ayuntamientos se convierten así en los responsables de estas Comisiones que actúan cuando el centro docente les transmite algún caso", añaden.

Por otro lado, la Comunidad cuenta con un Servicio de Atención Educativa a Distancia (SAED) destinado a alumnos de segundo ciclo de Educación Infantil, a los de Educación Primaria, ESO, Formación Profesional Básica y Bachillerato que estén escolarizados en centros públicos y concertados. Pueden hacer uso del servicio aquellos niños que, por prescripción médica, no pueden asistir a sus clases por un periodo superior a 30 días. Durante este curso, el SAED ha recibido 134 peticiones de atención, de los que 44 son casos que no pueden ir a clase por prescripción médica por ser personas de riesgo ante la Covid-19. Actualmente las Direcciones de Área Territorial continúan recibiendo nuevas solicitudes a las que se les está adjudicando el servicio.

Teniendo en cuenta el panorama educativo y la cercanía de las vacaciones de Navidad, la plataforma de familias en lucha por las clases teleméticas han convocado este domingo a las 11.30 horas una manifestación en directo a través de Facebook: "Paremos juntos los expedientes de absetismo escolar obligado YA" es el lema de esta convocatoria.

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