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¿A qué liberdad se refieren cuando dicen que la perdemos si no las votamos a ellas?

miércoles 14 de abril de 2021, 11:48h

Era un miércoles normal y se celebraba el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid de cada semana. Todos los periodistas estábamos atentos a la rueda de prensa posterior a la reunión de la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, con todos sus consejeros (unos del PP, otros de Cs comandados por el vicepresidente Ignacio Aguado). Tardaba más de lo normal, pero tampoco fue motivo de preocupación porque la puntualidad no se lleva en estas tareas.

Cuando el hartazgo se hacía presente, aparece una nota del Gobierno regional indicando que ese día no se celebraría la habitual rueda de prensa en la que Aguado, como portavoz, solía dar cuenta de lo aprobado en el Consejo de Gobierno. Muchos pensamos que el entonces líder de Cs no salía para no tener que hablar de la moción de censura contra el Gobierno de Murcia, en el que naranjas y azules convivían con dificultades. La razón verdadera, que Ayuso iniciaba su gran campaña para acabar con los que hasta ese momento habían sido sus socios de gobierno y también los responsables de algunos dolores de cabeza de la mandataria madrileña.

Se disolvió el Gobierno, se cesó a los consejeros naranjas y se convocaron elecciones el 4 de mayo. Cuando los hospitales están llenos de pacientes de Covid y las UCI más que recargadas por los efectos de la pandemia en muchos de los contagiados, se convocan elecciones sin más razón que un capricho personal de alguien que cree que es el momento propicio para llamar a los madrileños a las urnas para confirmar, según sus datos, su liderazgo y darle una dimensión planetaria a su figura.

Se convertía en noticia, ayudaba a que el Gobierno de Murcia siguiese en manos del PP. Se iniciaba la compra de la marca Cs, con el espectáculo de la llegada de Toni Cantó a Madrid para hacerse cargo de lo que le diesen, aunque fuese necesario sortear la ley para intentar procurarle un escaño en la sede parlamentaria de Vallekas. También el acercamiento a Vox en Murcia y en Madrid, donde Ayuso y la líder de la ultraderecha Rocío Monasterio coinciden en la necesidad de decidir el 4 de mayo entre ‘socialismo o libertad’, ‘comunismo o libertad’.

Después de más de un año de pandemia, los muertos e ingresados se cuentan por miles. Muchos meses sufriendo los efectos de esta crisis sanitaria, económica y social que está dejando miles de parados y miles de familias sin nada más que la palabra para denunciar su situación de angustia y agonía. Y la respuesta ante tanta desesperación es, nada más y nada menos, adelantar unas elecciones que nadie ha pedido y tensar la situación hasta niveles increíbles.

Ya metidos en harina electoral, la pregunta que me ronda la mente desde que las derechas están en plena fase de batalla contra todo lo que se mueve en sentido contrario a su brújula es ¿a qué libertad se refieren cuando dicen Ayuso y Monasterio que la perderemos si ellas no ganan los comicios y vienen los socialistas o los comunistas? La libertad me suena mucho, la llevo grabado en el brazo izquierdo, y aprendí a amarla tras pasar un tiempo por cárceles de la dictadura de Franco. Cuando murió en su cama, la dictadura de 40 años empezó poco a poco a resquebrajarse y se abrieron grietas en este régimen criminal: algo de libertad se empezó a respirar.

Llegó la democracia, se celebraron elecciones y se cerraba un capítulo de la historia de España con la colaboración de la derecha, la izquierda, el centro, de algunos todavía franquistas, socialistas y comunistas, que se batieron el cobre y muchos perdieron la vida y otros la libertad para luchar contra el tirano y avanzar en el camino hacia la democracia y a los que había que buscar, en aquellos años duros y negros, para organizar cualquier actividad de oposición a Franco. Todos queríamos democracia y libertad. Las queremos mantener y profundizar en ellas para ampliar el abanico de conquistas sociales.

Por eso, sigo sin descubrir a qué libertad se refieren y cuál vamos a perder si las derechas no gobiernan a partir del 4 de mayo. Muchas comunidades están gobernadas por formaciones de izquierda y no se conoce que se hayan convertido en dictaduras a liberar. Alusiones al miedo a los rojos es un lenguaje que me suena desde que me tatué en brazo “Libertad desearla y luchar hasta conseguirla”. Sé lo que es falta de libertad y también me suena lo que es el descarado mensaje de echar mano de ella para recortar la de los demás, la gran mayoría.

Mientras nos dicen que perderemos la libertad si no ganan ellas, el virus sigue haciendo de las suyas y llenando los hospitales de enfermos y de nada los hogares que ya sufrían desajustes económicos antes de la llegada de la pandemia. Que nos dejen en paz y no envenenen la sangre de muchos madrileños que padecen, además de los efectos de la crisis, el delirio de grandeza de candidatas que usan la estrategia que más les conviene de cara al futuro pensando que los habitantes de esta región somos unos gilorios.

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