Un dato del que muy poco se habla es que 138 años atrás, en 1884, una epidemia de cólera aceleró la inauguración de este famoso cementerio. Muchos años después, debido a la pandemia del COVID-19 la demanda de sepulturas se incrementó de manera exponencial, ya que Madrid sufrió un grave y numeroso repunte de fallecimientos al ser la ciudad de más habitantes de España.
Según reflejan los estudios oficiales llevados a cabo por la Asociación Panasef (Asociación Nacional de Servicios Funerarios) en el 2020 murieron en toda la región de Madrid más de 66 000 personas, un alarmante 41 % más que en 2019.
El 47 % de las sepulturas están abandonadas en el cementerio de la Almudena de Madrid
La Almudena, a pesar de ser un monumento lleno de historia, que alberga las sepulturas de personalidades tan icónicas como Pío Baroja, Lola Flores, Alfredo Di Stefano o Benito Pérez Galdós. Se encuentran innumerables sepulturas en un estado total de abandono, lápidas abiertas y destrozadas, papeleras tiradas cerca de la tumba de Almudena Grandes y mausoleos de expresidentes sin ningún tipo de cuidado.
Existe la creencia popular de que una sepultura, al ser de piedra y tener una estructura simple, no precisa mantenimiento. Sin embargo, la piedra en general cuando no está pulida, y más la de tipo “novelda” muy habitual en el cementerio de La Almudena, es porosa por lo que absorbe tanto la humedad como la polución atmosférica. Ello crea fisuras que la agrietan con los cambios de temperatura, y que se convierten en un lugar perfecto para el crecimiento de líquenes, esos curiosos organismos complejos formados por la unión íntima –simbiosis– de un hongo y, al menos, un organismo fotosintético como las algas o una cianobacteria. Sí, algas lejos del mar.
Pasadas unas pocas décadas, o incluso unos pocos quinquenios, y más si la sepultura se encuentra en una zona húmeda o en umbría, esta comienza a degradarse, las piezas de su estructura a separarse o incluso a perder su equilibrio y derrumbarse.
La degradación y falta de mantenimiento de las sepulturas no solo depende de instituciones públicas como Empresa Municipal de Servicios Funerarios, el titular responsable que decidió hacerse cargo en la fecha de fallecimiento es quien debe cumplir con la limpieza y/o reparaciones necesarias.
Sin embargo, la vida ajetreada actual y la poca disponibilidad de tiempo, la residencia en muchos casos de los familiares lejos de los cementerios, y la complejidad y necesidad de limpieza rutinaria de las sepulturas, impiden a los responsables un cuidado adecuado y las sepulturas acaban en estado de abandono. Sin embargo, las familias más cuidadosas y respetuosas con sus antepasados, recurren a la ayuda de una empresa de limpieza de tumbas para que lleven a cabo el cuidado y mantenimiento de las tumbas, nichos y mausoleos. Mucho más ahora que el incremento de los decesos hace que el mal estado de nuestros cementerios sea un problema urgente al que poner solución.
Las empresas de limpieza de tumbas como solución
No es fácil limpiar una tumba, pues se requiere un cuidado intensivo, con productos y técnicas específicas que no dañen sus materiales, un mantenimiento constante que evite su deterioro y un elevado coste para su reparación. Mantener es más barato que reparar. Piensa, por ejemplo, en el liquen, el musgo, los excrementos de pájaros o los depósitos de agua dura, que se convierten en elementos muy erosivos que pueden dañar el granito, la piedra novelda o el mármol.
Por ello, siempre es mejor pedir ayuda a profesionales de una empresa de limpieza de tumbas, como limpiezadetumbas.es, conseguirá los mejores resultados y su única preocupación será ir al cementerio a recordar a sus seres queridos.