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Covid-19: 5 aprendizajes para enfrentar el siguiente brote

viernes 01 de mayo de 2020, 21:15h

Decía Luis Villarroel, ex jefe de bomberos de la Comunidad de Madrid “todo lo que te puedes imaginar en materia de protección civil acaba ocurriendo, pero peor” Era 11 de marzo de 2004 y llegó el 11M. Nadie lo vio venir. Nadie. Todos mirábamos hacia otro lado.“ETA. Tenía que ser ETA”, decían.

Afortunadamente, en este caso se cumplió otro adagio que llevaba recitando machaconamente José María Rodríguez, director de desarrollo de Madrid 112 ¨Lo que funciona en el ordinario puede funcionar en el extraordinario si se escala de forma adecuada”. ¡Puf! Menos mal, porque fue eso precisamente lo que nos salvó y permitió ordenar de forma casi modélica la respuesta a una catástrofe sin precedentes en España; la que a la postre se convirtió en el atentado terrorista más grave de la historia de Europa. Los servicios de emergencia de Madrid y de la Comunidad estaban preparados y entrenados, sus protocolos de actuación dispuestos. Se ejercitaban constantemente para responder a cualquier tipo de emergencia y ese día, con el apoyo de todos los madrileños, demostraron su capacidad para ordenar el caos. Que de eso va una catástrofe.

Pero, ¿Cómo es posible que en esta ocasión no se haya respondido con la misma eficacia a nivel nacional?

Repasemos algunas cuestiones esenciales a la hora de prepararse para enfrentar riesgos.

1. Mantener actualizado el catálogo de riesgos. No se trata de un entretenimiento al que se dedican los frikis de las crisis. De nada sirve auditar las amenazas en un Estado o en una empresa si, tras señalar las mismas, no tratamos de mitigar su probabilidad en lo que se pueda (obviamente ha de medirse el coste/beneficio teniendo claro que el riesgo cero no existe). Y es un grave error no prepararde forma adecuada nuestros planes de contingencia para tratar de neutralizar cuanto antes los riesgos cuando mutan a crisis.

En este caso, la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 señala a las pandemias como uno de los riesgos más destacados y dice: “Reducir la vulnerabilidad de la población a los riesgos infecciosos cuando es factible (por ejemplo, mediante la vacunación), la probabilidad de introducción de riesgos infecciosos (por ejemplo, mediante el control e inspección de mercancías en frontera), así como la probabilidad de transmisión interna de enfermedades (por ejemplo, mediante buenos programas de prevención y promoción de la salud o buenos sistemas de saneamiento) es fundamental para minimizar los riesgos y su posible impacto sobre la población”.

Y hasta ahí, porque nada se hizo después.

Aprendizaje. Hay que actualizar de forma constante el catálogo de riesgos y después actuar.

2. La estandarización de la respuesta en crisis. Me imagino que la mayor parte no sabe ni de qué hablo, pero tranquilos que es sencillo. Un ejemplo arrojará luz.

¿Cómo pueden cooperar dos servicios de bomberos distintos si acuden a una misma intervención dándose apoyo mutuo? ¿Es posible compartir agua de sus autobombas? Sí, lo es. Y lo es porque en su día se decidió compartir el mismo tipo de racor para conectar las mangueras. El famoso racor Barcelona. Esto tan básico salva vidas. La estandarización y la interoperabilidad de la respuesta en crisis y emergencias es una gran asignatura pendiente no sólo en España (y más aún con 17 comunidades autónomas) sino en la UE y a nivel internacional ¿En qué posición ha quedado en esta crisis el Mecanismo Europeo de Coordinación en Emergencias? Pensemos que sin un plan adecuado y sus correspondientes protocolos todo será improvisación. ¿Habrá que confinar? ¿Tendremos EPIs? ¿Qué EPIs? ¿Con qué homologación? ¿Y las UCIs? ¿Necesitaré más respiradores? ¿Cómo movilizo recursos humanos? ¿Y qué haré con los cadáveres? Y así hasta el infinito.

Si no planeas, protocolizas y estandarizas, vas a improvisar, y cuanto más improvises, más gente morirá.

Pero vayamos más allá.La estandarización en la respuesta debe llegar también a las empresas. Que levantenla mano quienes tenían preparados sus planes de contingencia para enfrentar esta pandemia: quizás algunos sectores regulados; quizás algunas infraestructuras críticas y…ya.

La UE debería legislar para obligar a las empresas medianas y grandes a tener planes de continuidad de negocio. Más aún. Igual que deben contar con un DPO (delegado de protección de datos) para garantizar el cumplimiento de Reglamento Europeo de Protección de Datos, deberían contar con responsables de gestión de riesgos.

Aprendizaje. La UE debería tomar cartas en el asunto y, mediante una directiva, fijar ya sólidos estándares de respuesta en emergencia empezando por las pandemias. Para estados y empresas.

3. ¿Quién debe coordinar? «Estamos ante una crisis de salud pública luego debemos coordinar los sanitarios” Esa afirmación que hemos oído hasta la saciedad como una verdad revelada a la que nadie se atreve a cuestionar, ¿Es seguro la mejor solución en esta crisis? Por supuesto que está en cuestión, en primer término, la salud de la población, como lo puede estar en una explosión de una industria química con emisión de sustancias tóxicas, o en un accidente de un avión con decenas de fallecidos. Por cierto, en el accidente de Spanair (2008) el control de las operaciones lo tuvo AENA en vez de los servicios de emergencia y así nos fue. Tras aquel desastre informativo el Plan de Emergencia Aeroportuario en Barajas cambió. Ahora en la coordinación de un accidente estarían los servicios de emergencia del ayuntamiento de la capital o de la Comunidad de Madrid, dependiendo de dónde se produjera el siniestro. Zapatero a tus zapatos.

Pero, ¿Quién es realmente aquí el zapatero? ¿el Ministerio de Sanidad? ¿Las consejerías de Salud de las Comunidades autónomas? Estamos ante una crisis de una complejidad infinita que no puede ser abordada y dirigida desde la óptica reducida, aunque importantísima, de los responsables sanitarios. Debe optarse, en mi opinión, por expertos en gestión de crisis y riesgos con visión sanitaria, logística, económica, geopolítica, … ¿Quién entonces? España cuenta para ello con el Consejo de Seguridad Nacional y la infraestructura del DSN (Dirección de Seguridad Nacional), desaparecidos en esta crisis y sustituida por una infraestructura improvisada en Moncloa. Por cierto, cuando el Consejo de Seguridad Nacional gestiona una crisis debe contar en la misma con la participación en la gestión de las comunidades autónomas afectadas. Así se recoge en el Art 22.2 de la Ley de Seguridad Nacional.

Y con respecto a las comunidades autónomas, debería haberse tomado la dirección desde las consejerías que tienen atribuidas las competencias en protección civil que es donde se encuadra la coordinación y el personal especializado en gestionar crisis yemergencias de todo tipo. Es curioso que, sin embargo, el Estado sí activó como brazo armado a la UME, uno de los claros éxitos de gestión.

Aprendizaje. En medio de una crisis procura no improvisar órganos de gestión. El caos estará garantizado

4. Garantiza la cadena de suministros.Es algo esencial desde que el mundo es mundo y el hombre se enfrenta a todo tipo de guerras, crisis y conflictos. Vamos, un básico. Si debilitas o rompes la cadena de suministros en la retaguardia probablemente ganes la guerra.

Supongo que no hace falta que recuerde los miles de sanitarios contagiados y ancianos muertos por no contar con EPIs oentregarequipos inadecuados¿Qué decir de lafalta de respiradores o de testshomologados?Los ciudadanos han muerto por miles o se han infectado por esto.

Afortunadamente no ha pasado lo mismo con los suministros esenciales para los hogares. En esto sí somos fuertes.

Aprendizaje. Ni en la administración, ni en las empresas debería volver a permitirse roturas de suministros como la vivida. Anticiparse y contar con una reserva estratégica y una sólida cadena de suministros diversificada es vital.

5. La buena comunicación de crisis no se improvisa. Se ha escrito ya mucho sobre la gestión de la comunicación de esta crisis y en general muy acertado. Pero en el fondo todo se resume en lo que ya he señalado. Cuando no se anticipa; no se identifican riesgos; no se protocoliza; no se entrena y no se dota a los equipos de infraestructura humana y material, el tiempo de ordenar el caos se alarga de forma sustancial. Lo mismo ocurre con la comunicación. La buena comunicación de crisis no se improvisa. Debe ser planeada, entrenada, sistematizada y debe contar con los mejores profesionales y portavoces al frente. Aplicar aquí criterios marketinianos acabará por profundizar en la incertidumbre de la población, la desconfianza y el descrédito. Cuando un ciudadano no confía en aquellos que deben conducirle para su protección del punto A al punto B, acaba por refugiarse en la negación y en la infodemia; en la infoxicación y la desinformación. Y en ese punto, el siguiente paso sólo tiene como destino el abismo.

Aprendizaje. Una población informada es una población segura. Una población infoxicada y desinformada es una grave amenaza para sí misma

Luis Serrano

Director General en Señor Lobo & Friends

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