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Programa de Investidura: ni libertad, ni empleo ni servicios públicos

jueves 15 de agosto de 2019, 20:20h

Muchas familias de la comunidad de Madrid que hayan podido disfrutar del derecho a las vacaciones se encontrarán a su regreso que, con ‘agostidady alevosía, como quien no quiere la cosa, Ciudadanos y Vox han apuntalado al Partido Popular en el poder de la región pese a su estrepitosa pérdida de votos y un hedor a corrupción que se mantiene.

Un joven o una joven que tenga 24 años no habrá vivido en nuestra región otra cosa que gobiernos de la derecha. Un poder alcanzado y mantenido democráticamente pero también con un tamayazo y ahora pactando con la ultraderecha. Algo que Ciudadanos y quienes han hecho el extraño viaje a este partido para volver en “diferido” al PP tendrán que explicar por qué siempre insistieron en que llegaban a la política a regenerar y ventilar las instituciones.

La nueva presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, demostró en la campaña electoral una “visión muy particular” de la política regional y en su discurso de investidura ha estado a esa misma altura. Su programa es un listado de propuestas inconexas, expuesto también de una forma inconexa que no tiene en cuenta los profundos problemas que padece la región de Madrid, la más rica de España en términos macroeconómicos, pero a su vez la que más desigualdad sufre.

Y dada la concepción que tiene la nueva Presidenta en materia de igualdad, espero no ser vilipendiado por este artículo crítico de progre machista que la ataca por ser mujer.

El discurso de la nueva presidenta supone, además, una sorprendente enmienda a políticas importantes del Gobierno anterior del PP, sujetado entonces exclusivamente por Ciudadanos. Ha dejado entrever Díaz Ayuso un programa rupturista respecto a la dirección tomada por Cristina Cifuentes y Ángel Garrido (hoy flamante diputado de Ciudadanos). En este último periodo se habían alcanzado consensos sociales con amplio respaldo político entre el Gobierno regional y los agentes sociales que algún resultado habían dado. Ahora, parece que quedan en la cuneta asuntos que debían ser renovados o tomar la velocidad de crucero, como la Estrategia por el Empleo o el Pacto por la Industria, respectivamente.

Entre los patéticos guiños a Vox de Díaz Ayuso me resulta especialmente preocupante su concepto de libertad, paradójicamente basado en recortes de libertades como ya está poniendo en práctica el Ayuntamiento de la capital. Es esa libertad que reivindica la Ley Mordaza y prohíbe actuar en fiestas populares a cantautores como Luis Pastor, como ya le ocurrió en tiempos del franquismo.

Es la libertad de la derecha que nos va a gobernar una parodia de la Libertad con mayúsculas. Es la suya una libertad de compra para quien tiene dinero. Es empujar el deseo hiperconsumista para poder adquirir cualquier bien a cualquier hora, lo que conlleva una “libertad” de horarios comerciales para que los pobres puedan ver escaparates de lujo a cualquier hora…

Pero también es la “libertad” de comprar derechos básicos como la enseñanza o la sanidad. Empujando a la mercantilización de los derechos esenciales a la par que se empeoran los servicios públicos para “obligar libremente” a optar por una sanidad privada y una educación, cuanto menos, concertada.

Esa es su política de servicios públicos, basada, como su política de empleo, en bajar impuestos. Sin duda resulta muy preocupante que la solución para Madrid, a estas alturas de la historia, sea bajar impuestos. Evidentemente con esta decisión se pone en entredicho todo lo avanzado en la “Estrategia por el empleo” y en el "Plan de Industria para Madrid". Nuestro problema es la precariedad del empleo derivado de un modelo productivo insostenible y asentado en empleos de baja calidad. Incapaz de responder al reto de la digitalización, la revolución tecnológica y la transición ecológica sin grandes costes personales. Y se nos está acabando el tiempo para planificar e impulsar los cambios.

En definitiva, un mediado mes de agosto en los que España celebra miles de fiestas por toda su geografía, ha supuesto en la región de Madrid una sorprendente investidura que anuncia, de no enderezarse en la práctica, un rumbo político a ninguna parte que vuelve a poner proa a una comunidad vanguardia de la desigualdad social y abanderada del desequilibrio territorial.

El Gobierno madrileño del PP y Ciudadanos nace como un edificio cuyos cimientos ya no soportan más peso y que está al albur de los soplidos de unos pocos diputados ultraderechistas. La inestabilidad está servida. Ultraliberalismo, neoconservadurismo y neofranquismo no son buena mezcla.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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