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ENTREVISTA

Entrevista a Javier Cacho, autor de  'Nansen, maestro de la exploración polar'
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Entrevista a Javier Cacho, autor de 'Nansen, maestro de la exploración polar' (Foto: Javier Bernardo)

Un científico madrileño retrata a Nansen, un héroe de la exploración polar que llegó a Nobel de la Paz

sábado 03 de noviembre de 2018, 09:20h

¿Cómo llega un científico a convertirse en un maestro de la exploración polar y, además, a lograr el Premio Nobel de la Paz? El libro Nansen, maestro de la exploración polar, del científico español Javier Cacho, nos descubre a este personaje, Fridtjof Nansen, que cambió el curso de la Historia y que salvó miles de vidas.

¿Quién es Fridtjof Nansen?

Fue el referente de la exploración polar de la época, a finales del siglo XIX y principios del XX. Ernest Skackelton fue a pedirle consejo y Robert Falcon Scott, también. Se convirtió en un referente porque modificó las técnicas de exploración polar. Diseñó un nuevo tipo de trineo, una cocina que aprovechara el cien por cien del calor y hasta un barco que soportara la presión de los hielos: el Fram.

Y decidió cruzar Groenlandia a pie, algo que no había logrado nadie aún. Y para ello apostó por los esquíes. En aquella época apenas se conocía el esquí fuera de Noruega pero él era un gran deportista y había practicado mucho esquí y patinaje (ganó 18 veces el récord de la milla de patinaje sobre hielo).

Se lanzó a una empresa casi suicida sin experiencia en exploración de grandes expediciones, porque solo había viajado una vez al Ártico, y su propio lema fue: “O cruce o muerte”.

Todo lo que llevó lo probó muchas veces antes: los esquíes, la ropa, el saco de dormir, la comida… Eso le faltó a Scott, que era un capitán de la Armada y que bastantes problemas tuvo que afrontar para organizar la expedición como para dedicarse a cuidar, además, de cada uno de los detalles de la expedición. Las cajas, los trineos, cómo y dónde dormir… Esos detalles que luego pueden resultar decisivos. Triunfó y volvió como un héroe a Noruega y su mundo de ciencia quedó eclipsado por el mundo de la gloria.

Foto: Javier Bernardo

Esa convivencia tan íntima en los entornos polares es muy dura desde el punto de vista psicológico

Y se lanzó a la conquista del Polo Norte…

En realidad partió en una misión científica para estudiar la cuenca ártica, que podía contener un amasijo de islas o un continente. Creía que si dejaba el barco a la deriva, las corrientes de agua cálida del Polo le llevarían hasta allí, y para ello construyó su propio navío capaz de soportar las presiones de los hielos.

Pero el punto en el que se cruzan los meridianos comenzó a convertirse en una obsesión, y cuando lo tuvo a unos 750 kilómetros de distancia se lanzó a su conquista con la única compañía de Johansen. El 14 de marzo de 1895 abandonaron el buque y al resto de la tripulación para intentar llegar solos a pie al Polo Norte con dos kayaks, tres trineos y un montón de perros. No lo consiguieron y sobrevivieron 15 meses gracias a que lograron cazar focas y osos. No se cruzaron con otro ser humano hasta junio de 1896…

Esa convivencia tan íntima en los entornos polares es muy dura desde el punto de vista psicológico porque acabas aburrido de la otra persona, adivinas lo que va a hacer y te sienta mal todo lo que haga.

Pero esa unión con Johansen se difuminó al volver a la civilización.

Había una gran desigualdad entre los dos: Nansen era un gran científico acostumbrado a las multitudes, a los elogios, sabía comportarse en sociedad con los grandes hombres de negocios y con la prensa y era, en definitiva, un hombre de gran cultura. Johansen, en cambio, era una persona con muy pocos estudios y aunque formaron un tándem de héroes, la gloria que se llevó Nansen a su regreso le creó un resentimiento terrible a Johansen.

Fue una gran proeza lo que hicieron juntos pero a partir de ahí cayó en picado: el viaje con Amundsen y los enfrentamientos con él, su afición a la bebida, la ruptura de su matrimonio… Johansen acabó suicidándose.

Foto: Javier Bernardo

¿Por qué le ofrecen a un explorador un puesto diplomático tan delicado?

La faceta diplomática le cayó del cielo, no la buscó, y la aceptó como una carga porque le alejaba de la investigación pero tenía un fuerte compromiso social y por eso aceptó. Jugó un papel importante en la elección del nuevo rey y le llegó a convencer de que aceptara el trono de Noruega. Puso el bienestar de su país, de su sociedad y de sus compatriotas por encima de sus deseos vitales, que eran la ciencia y las expediciones. De hecho, estaba preparando la expedición a la Antártida para llegar al Polo y seguramente se hubiese adelantado a Scott y a Amundsen, podría haber conquistado el Polo. Dejó el proyecto porque se lo pidió su país.

Hizo grandes esfuerzos por paliar los sufrimientos de cientos de miles de personas

¿Fue un buen diplomático?

Lo hizo muy bien porque era encantador, culto y porque conseguía lo imposible. Nos enfrentábamos a una guerra mundial en ciernes y tuvo que lograr que llegaran a acuerdos países antagonistas. También disfrutó de una vida social que no conocía de fiestas y relaciones diplomáticas, las masas le aclamaban y la élite social, también.

Y la tragedia cambió su rumbo y le llevó a desarrollar su faceta más humana, que le permitió salvar miles de vidas y crear el Pasaporte Nansen…

Es entonces cuando vive una parte terrible de su vida, la muerte súbita de su mujer estando él en Londres, una tragedia que le prepararía para asumir el siguiente papel. Hizo grandes esfuerzos por paliar los sufrimientos de cientos de miles de personas en una última etapa de su vida que fue grandiosa. Primero se ocupó de los prisioneros en campos de concentración y después, cuando la hambruna asoló la Unión Soviética, se convirtió el abanderado de su situación cuando los países europeos eran unos oportunistas. Además de garantizar el envío de comida, creó el Pasaporte Nansen, que llegó a ser aceptado por 57 países, para que los expatriados de la antigua URSS pudieran trabajar, casarse, morirse o comprar cosas (muchos eran ricos). La faceta humana le llenó tanto que creo que no hubiera desarrollado ya ninguna otra de haber vivido más tiempo.

Título: Nansen, maestro
de la exploración polar

Autor: Javier Cacho

Editorial: Fórcola

Nº páginas: 520

Precio: 27.50 €

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