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Inicio de curso político en Madrid sin confianza ni credibilidad

jueves 06 de septiembre de 2018, 13:03h

“Transmitimos confianza y credibilidad”, espetaba recientemente Ángel Garrido, presidente de la Comunidad de Madrid, en una entrevista radiofónica con pinceladas esperpénticas por el deseo presidencial de ser candidato del PP en las próximas elecciones regionales, pero sin saber si lo será después del nuevo rumbo emprendido por Pablo Casado.

Dicho esto, no veo yo al PP madrileño infundiendo “confianza y credibilidad” más allá de las 16.000 grandes fortunas a las que defiende el Gobierno regional desde los tiempos de Esperanza Aguirre. No veo a este Gobierno del PP transmitiendo “confianza y credibilidad” entre las 365.000 personas demandantes de empleo no ocupados en la región, personas que además de querer trabajar y no poder, más de la mitad no perciben ningún tipo de prestación

La “confianza y credibilidad” no se adquiere a golpe de anuncios electoralistas previos al debate del estado de la región. Tampoco se logra “confianza y credibilidad” criticando las políticas emprendidas por Pedro Sánchez con el objetivo de asomar la patita y que Pablo Casado, el nuevo presidente nacional del PP, alce el pulgar al cielo cual emperador romano y le permita ser el candidato madrileño de la derecha de siempre. El presidente de la Comunidad de Madrid debería mirar más a los madrileños y las madrileñas, gobernar su región y retirar de su punto de mira al Gobierno de España.

A la matraca contra el presidente del Gobierno español hay que añadir la cortina de humo catalana, que, como el día de la marmota, surge cuando más falta le hace a la derecha. El conflicto en Cataluña, a pesar de su relevancia, no puede llenar las agendas, ni ser la pantalla que enmascare la inacción y falta de resolución de problemas de Madrid.

Este inicio de curso político coincide con el académico y, alrededor de 15.000 alumnos y alumnas según la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid, van a verse afectados por obras en sus centros de estudio. No es sólo que ese alumnado se encuentre sin aulas o sin centros, es que se tienen que debatir entre escombros y obras inacabadas. Esto ocurre porque el Gobierno de Madrid aplica la llamada “construcción por fases” a la construcción de centros educativos alargando el tiempo de finalización de las obras, curso tras curso, como si de la obra del monasterio de El Escorial se tratara. Todo ello no es más que la consecuencia de los recortes en la inversión en centros educativos de los últimos años y la permanente renuncia actual a no corregir este déficit, tal y como hemos demandados desde CCOO.

El consejero de Educación de la Comunidad pinta todo lo relacionado con su consejería del color de la felicidad y niega las evidencias, pero las 15.000 familias que padecen los trastornos por esas obras no tienen “ni confianza, ni credibilidad” en el PP madrileño; porque esas familias también saben que en cada centro educativo van a faltar, de media, dos profesores iniciado el curso. Y también saben, porque lo padecen, el nuevo calendario escolar implantado con improvisación y una deficiente gestión, estresante para alumnos, alumnas y docentes.

Quizá como docente que soy me preocupa especialmente la educación, porque la enseñanza pública de calidad es la garantía del futuro de las sociedades, pero sin duda el gran problema que padece la comunidad de Madrid es el paro, y más aún a la vista de los datos publicados esta semana, que certifican que el pasado mes de agosto ha sido el peor desde 2012.

La Comunidad de Madrid ha finalizado el mes de agosto con 354.113 personas paradas registradas, un incremento de 4.410 parados respecto al mes anterior. Para más inri, la variación interanual del desempleo, que mide la evolución del paro en los últimos doce meses, es de 29.194 personas desempleadas menos, lo que implica un descenso en las cifras del desempleo más lento que en años anteriores e insuficiente para salir, en un plazo razonable, de la crisis de empleo que todavía sufrimos en la Comunidad de Madrid. Es decir, el empleo está estancado y sigue siendo uno de los primeros problemas de la región y una prioridad para todas las administraciones.

Pero además, crece la brecha de género, una peligrosa tendencia que estamos viviendo durante todo el año. En Madrid hay, al finalizar el mes de agosto, 209.449 paradas registradas frente a 144.664 hombres.

Frente a todo ello, el presidente de la Comunidad de Madrid, que acaba de cumplir sus primeros cien días al frente del Ejecutivo regional tras los casos Cifuentes, dice que afrontará el próximo debate del estado de la región con “tranquilidad” y alardeando de los buenos datos macroeconómicos de la región. Según estos, la región de Madrid crece al 3,9 por ciento en el último trimestre. Algo falla entonces y Ángel Garrido debería aclarar que si somos una de las regiones más ricas de Europa, también somos una de las regiones con mayor desigualdad.

Nadie puede negar que se inicia un curso político intenso, con elecciones a la vuelta de la esquina. Un tiempo en que nos van a bombardear con ocurrencias partidistas. Habrá que ver en Madrid cómo PP y sus socios de Ciudadanos conviven y pactan unos presupuestos mientras se dan de gorrazos dialécticos para llevarse a sus huertos el voto de la derecha.

Jaime Cedrún es secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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