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La fiesta del 2 de Mayo más triste

jueves 03 de mayo de 2018, 07:46h

Ha vivido la Comunidad de Madrid su más convulso 2 de Mayo desde que existe como tal. Un 2 de Mayo “en funciones”, que no es más que un circunloquio para expresar que la Comunidad de Madrid vive estancada, paralizada, atrapada en el lodazal de la corrupción al que nos ha llevado el Partido Popular.

Desde el “tamayazo”, que apartó a la izquierda del poder hace quince años, la región de Madrid es triste protagonista de tramas, corruptelas y corrupciones con epicentro en la calle Génova, sede del PP. Todos los presidentes del PP que ha tenido esta comunidad están imputados, han protagonizado escándalos o han pasado por la cárcel, incluido el vicepresidente Francisco Granados. La situación es insostenible, lo urgente y lo importante es que se conforme un nuevo Gobierno que impulse la regeneración democrática. Y en este escenario resulta llamativa la actitud de Ciudadanos, que no mueve una pestaña para desalojar al PP madrileño del poder, anteponiendo tacticismo partidista al interés general.

Y es que en este entorno del 2 de Mayo debería estar hablándose de reformar el Estatuto de Autonomía, debería estar debatiéndose y ejecutando políticas que aboguen por la igualdad y el equilibrio.

Madrid es la región de la desigualdad y la pobreza en la que el tándem PP-Ciudadanos ha venido bloqueando iniciativas contra la desigualdad planteadas por la oposición. Y estamos hablando de un presupuesto regional en 2018 de 19.331 millones de euros, lo que supone un aumento del 4,28 por ciento (793 millones de euros) respecto al presupuesto del pasado año.

Si aplicamos el “dime de dónde ingresas y te diré quién eres”, es evidente que la política fiscal continúa la senda de los últimos tres lustros, lo que implica haber dejado de ingresar 36.000 millones de euros en quince años ,gracias a los regalos fiscales que se realiza a quienes más riqueza poseen. La riqueza en Madrid crece al 3 por ciento, mientras el desempleo se reduce lentamente, la exclusión crece, al igual que la cronificación del paro entre trabajadores activos más vulnerables.

El pueblo de Madrid, sin embargo, está dando ejemplo de lucha. Las calles se han desbordado en las manifestaciones convocadas en defensa de unas pensiones dignas para el presente y el futuro; “Madrid será la tumba del machismo” era el grito que resonaba el 8 de marzo en una ciudad que fue un mar de personas gritando por la igualdad y contra la violencia machista; Madrid es la ciudad que sorprende a esos tertulianos agoreros que no daban un duro por la manifestación del Primero de Mayo. Una manifestación que volvió a llenar la Puerta del Sol y las calles aledañas, este año con más rostro de mujer que nunca.

El mismo rostro de mujer que la historia nos oculta cuando en 1808 el pueblo se echó a las calles. El periodista Mor de Fuentes, testigo directo del levantamiento contra el poder, encarnado por las tropas napoleónicas, relataba: “En esto aparece una mujer de veinticinco a treinta años, alta, bien parecida, tremolando un pañuelo blanco; se pone a gritar desesperadamente ``Armas, armas´´…” Y más adelante: “Entretanto, las señoras, además de tener preparadas sus macetas o floreros, iban acercando sus muebles a los balcones para tirarlo todo a la cabeza de los franceses, con lo cual su caballería quedaba absolutamente imposibilitada de obrar…”

Aquel 2 de Mayo, también fue el de las heroínas. Un 2 de mayo cuya simbólica fecha debería corresponder al pueblo y que los poderes han terminado haciendo suya revistiéndola de un “patriotismo” casposo. El historiador Josep Fontana, nos recuerda en su “Crisis del Antiguo Régimen” que “la guerra de la Independencia es, por encima de todo, una guerra del pueblo”. Pueblo del que surgieron luchadores y guerrilleros (palabra que ha regalado España al mundo) como Espoz y Mina.

El guerrillero explicaría en sus “Memorias” que no apareció en Navarra , alzando la bandera de la resistencia contra los franceses, ningún hombre de “las clases de títulos, de mayorazgos o de riquezas”, y concluye: “Y cosa rara y notable, en todo el tiempo que duró la guerra no se presentó en aquellos campos ningún individuo que perteneciese a estas altas y privilegiadas familias”.

Dicho esto, ¿recordamos aquellos fastos, aquel despilafarro del bicentenario del 2 de Mayo bajo la presidencia de Esperanza Aguirre ya en plena crisis? Fueron 8 millones de euros canalizados a través de la Fundación Dos de Mayo. Y fueron 15 millones de euros con los que la desangrada Telemadrid financió la película de José Luis Garci, “Sangre de Mayo”, que no vio ni “El Tato”.

Unos fastos al servicio de los intereses partidistas del rancio nacionalismo del PP, dentro de la borrachera de saqueos de los recursos públicos y de corrupción que han caracterizado los años de ultraliberalismo que ha padecido nuestra región, destrozando la credibilidad de sus instituciones democráticas, incluida la universidad pública, gracias a Cristina Cifuentes.

Este año el 2 de mayo, más que nunca se ha visto atravesado por un sentimiento de vergüenza e indignación. Ha sido la fiesta del 2 de mayo más triste. La reivindicación es clara y contundente: es necesario un gobierno de regeneración democrática.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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