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La Policía Nacional desarticula una organización criminal que controlaba la prostitución en la madrileña calle Montera
La Policía Nacional desarticula una organización criminal que controlaba la prostitución en la madrileña calle Montera (Foto: Policía Nacional)

Liberadas seis mujeres explotadas sexualmente en Montera

jueves 29 de marzo de 2018, 14:38h
Agentes de la Policía Nacional han detenido a cinco personas acusadas de obligar a varias mujeres a ejercer la prostitución en Madrid. Las seis víctimas eran captadas en Rumanía y engañadas par viajar hasta la capital española, donde vivian hacinadas en condiciones insalubres y eran forzadas a mantener relaciones sexuales sin protección. El grupo criminal también blanqueaba dinero.

La Policía Nacional ha desarticula una organización criminal que controlaba la prostitución en la madrileña calle Montera que obligaba a varias mujeres a mantener relaciones sexuales con sus clientes sin protección, a comprarse ropa provocativa, teñirse el pelo para llamar la atención y trabajar sin descanso.

Las víctimas eran captadas en su país de origen, Rumanía, bajo engaño ya que se les ofrecía trabajo en el sector de la hostelería y, una vez llegaban a Madrid en autobús, eran hacinadas en un piso y obligadas a ejercer la prostitución bajo la amenaza de hacer daño a sus familias, ha informado la Jefatura Superior de la Policía de Madrid.

Además, la organización contaba con estructuras dedicadas al blanqueo de capitales en Rumanía, donde enviaban el dinero a través de empresas de mensajería. La investigación comenzó al detectarse la presencia de una organización criminal rumana que podría estar cometiendo delitos relacionados con la trata de seres humanos con fines de explotación sexual en la calle Montera de Madrid.

Una vez en nuestro país, las mujeres eran alojadas en un piso cercano a la calle Montera y obligadas a ejercer la prostitución en la zona, donde vivían en unas condiciones insalubres y tremendamente precarias, durmiendo en colchones que se encontraban esparcidos por el suelo.

Quince minutos para cada servicio

Los agentes pudieron averiguar que las víctimas eran obligadas a mantener relaciones sexuales con sus clientes sin protección para conseguir así un mayor beneficio económico. Además los investigados también les imponían como tenían que arreglarse.

Los integrantes de la organización criminal fijaban las tarifas y duración de los servicios sexuales, no permitiéndoles descansos durante la jornada que, comenzaba a las cuatro de la tarde y finalizaba a las tres de la mañana del día siguiente.

Las mujeres explotadas tenían un tiempo estipulado para los servicios de 15 minutos y eran multadas si sobrepasaban dicho periodo. Durante la investigación, los agentes también comprobaron que dos de las víctimas sufrieron agresiones sexuales por parte del cabecilla de la organización, quien las tenía totalmente aterrorizadas.

Las explotadas, a las que no se les permitía hablar entre ellas, eran controladas y amedrentadas por los componentes de la organización. Asimismo sufrían un férreo control, tanto en el domicilio de forma directa por los cabecillas de la organización, como en la vía pública por una controladora que, también ejercía la prostitución, pero que formaba parte del grupo criminal.

Esta persona, siempre a escasos metros de las víctimas, comprobaba el cumplimiento de las normas. Incluso en el caso de que fuesen identificadas por agentes de policía, estaban obligadas a asegurar que ejercían la prostitución de forma voluntaria no pudiendo indicarles el domicilio donde residían.

Llamadas de control

Tanto el inicio como la finalización de cada servicio sexual, debía ser comunicado a los cabecillas de la organización mediante una llamada telefónica donde indicaban también el dinero obtenido por el mismo. De esta forma, la líder controlaba la recaudación que debían entregar las víctimas al llegar a la vivienda, llegando a cachearlas y descalzarlas si se quedaban con algo de dinero.

El operativo final concluyó con la realización de un dispositivo policial simultáneo en España (Madrid) y Rumania, procediéndose a la desarticulación de la organización. En dicho dispositivo se detuvo a cinco personas en Madrid y una en Rumanía y se registró un domicilio de la capital, donde se intervino diversa documentación incriminatoria, varios teléfonos móviles y 5.470 euros en efectivo.

Esta operación se enmarca dentro del Plan de la Policía Nacional contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, puesto en marcha en 2013, y que dio lugar a la creación de la Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos, adscrita a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional.

Con la puesta en marcha de este programa, la Policía Nacional activó la línea telefónica 900 10 50 90 y el correo trata@policia.es para facilitar la colaboración ciudadana y la denuncia, anónima y confidencial, de este tipo de delitos.

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