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La fuerza de la economía rosa en los mercados actuales
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(Foto: BDI)

La fuerza de la economía rosa en los mercados actuales

martes 05 de diciembre de 2017, 15:03h

Una nueva industria económica que cada vez cuenta con más apoyo social

En pleno siglo XXI, si hay algo que nos debería de sorprender no es la multiculturalidad, el respeto a las diferentes formas de vivir y la libertad sexual sino el no contar con todo lo anterior en cualquier sociedad desarrollada. De hecho, el colectivo LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) cada vez tiene un papel mayor en la sociedad no solo a la hora de conseguir una igualdad plena y real con el resto de ciudadanos sino a la hora de consumir y de “mover dinero”. Es decir, a la hora de hablar de la conocida como pink economy o economía rosa.

Una economía que no ha hecho más que despegar y cuyo futuro se anuncia prometedor, sobre todo si tenemos en cuenta que se está creando toda una industria económica alrededor de este colectivo que busca poder dar una respuesta real y específica a las necesidades de un sector en crecimiento. Un sector que abarca numerosos ámbitos desde la moda, el turismo, la gastronomía, el ocio o la pornografía, en especial la industria del porno gay que no solo está en auge sino que cada vez cuenta con más opciones para poder disfrutar de ella, incluso con páginas web de Porno Gay Gratis.

La importancia de la economía rosa en la economía mundial

Por otro lado, y a pesar de que la economía rosa es en sí misma un claro reflejo de la evolución social de la que todos deberíamos estar orgullosos y que ya hemos mencionado antes, el hecho de encontrarnos con esta nueva economía no es solo un sinónimo de desarrollo social. En realidad se trata de mucho más, es una nueva forma de ver los mercados, de identificar a los clientes potenciales y de poder ofrecerles aquello que buscan de la mejor manera posible.

Es decir, se trata de una forma de seguir contribuyendo y mejorando la economía mundial dando cada vez más opciones personalizadas para que cada grupo social pueda encontrar y elegir lo que mejor se adapte a ellos. Al fin y al cabo, el colectivo LGTB no es solo un cliente potencial más para muchas empresas sino que es un cliente con mucho dinero y con muchas ganas de gastar. Es más, a menudo este colectivo gasta más dinero en toda clase de productos frente a las parejas heterosexuales o los jóvenes independizados, entre otros. Un gasto extra que se hace patente en las celebraciones de bodas entre parejas homosexuales, incluso a pesar de que en la mayoría de las ocasiones el número de invitados es mucho menor. De hecho, de media se estima que una boda de una pareja heterosexual oscila los 20.000 € mientras que la de una pareja homosexual dobla esa cantidad, es decir, llega a los 40.000 €.

Como podemos ver, el dinero rosa es toda una mina de oro en los países desarrollados, quizá por el hecho de que la mayor parte de la comunidad gay no tiene hijos y puede destinar ese dinero a todo tipo de consumo en los sectores más pioneros de la economía como los que ya hemos comentado antes. O también puede ser por el hecho de que en los últimos años este sector no solo ha visto una mayor aceptación en general sino que ha encontrado los productos y los servicios que quería y de los que hasta hace pocos años no podía disfrutar. Si bien es cierto que, a diferencia de lo que ocurre con otros productos enfocados a un público de manera directa (como por ejemplo en el caso de la alimentación y los productos creados para las mujeres), el colectivo homosexual no suele quedarse únicamente en los productos diseñados por y para homosexuales sino que disfrutan de las opciones más generales por igual.

Los cambios de la economía: ¿qué ha supuesto esta nueva tendencia rosa?

Por último, no podíamos olvidarnos de hablar de qué ha supuesto toda esta nueva economía rosa a nivel empresarial, en especial en los comienzos.

Si bien es cierto que cada vez son más las empresas que deciden reflejar en sus campañas y en sus productos a este colectivo y sus necesidades y gustos específicos, al principio las cosas no eran de color de rosa. De hecho, fueron muchas las empresas que se resistían a abrirse a este nuevo mercado y que, fruto del desconocimiento, fruto de la intolerancia que existía en la sociedad, no se atrevían a dar el paso hacia un nuevo consumidor.

No obstante, hoy en día podemos tener la seguridad de que las cosas han cambiado. No solo por el hecho de que la sociedad es cada vez más respetuosa y abierta sino porque las empresas conocen el potencial de la economía rosa.