Basta con darse un paseo por el centro para comprobar que en Madrid tenemos un problema con las pintadas. Un problema que sigue y sigue, porque ningún alcalde hasta la fecha le ha prestado atención. No hablamos aquí de murales artísticos o grafitis, que pueden resultar interesantes y atractivos cuando están realizados en lugares adecuados y por manos expertas.
Hablamos del 99 por ciento de las pintadas, que consisten en firmas y garabatos que emborronan fachadas, puertas, mobiliario urbano, vehículos privados y públicos, y cualquier superficie vertical.
Y constatamos que se está conculcando el derecho de los ciudadanos a tener la fachada de su casa o sus propiedades como mejor les parezca.
Además, se está obligando a los madrileños a pagar bastante dinero para mantener limpias sus viviendas.
El caso es que el problema de las pintadas en Madrid podría tener solución:
Sería preciso introducir la educación cívica en los colegios. Actualmente no se presta atención a estos temas. Es necesario tomar medidas correctoras, aplicar sanciones que puedan pagar los infractores, o trabajos de limpieza sustitutorios. No debe permitirse la venta de sprays ni rotuladores grandes a menores de 21 años. Sería muy sencillo localizar a los infractores: lo que suelen pintar es su propia firma. Solo hace falta voluntad.
Los legisladores y los jueces deberían tomarse interés por este problema. Y los alcaldes deben dar instrucciones a la policía municipal para actuar. Así tendríamos un Madrid más bello y civilizado.