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FCC emprende el reto de recuperar el palacio de la Quinta de Torre Arias
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FCC emprende el reto de recuperar el palacio de la Quinta de Torre Arias

domingo 15 de octubre de 2017, 09:00h

Tras décadas de abandono, el palacio de la Quinta de Torre Arias presenta un estado lamentable de conservación pero por poco tiempo. FCC trabaja ya para devolver a esta joya arquitectónica el esplendor de otras épocas.

En el número 551 de la calle Alcalá, detrás de una majestuosa entrada con una verja flanqueada por columnas dóricas, se esconde la Quinta de Torre Arias, una magnífica finca cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XVI.

Jardines, tierras de cultivo, edificios y elementos de diverso valor histórico han permanecido ocultos a la vista de los madrileños durante siglos. En las últimas décadas, la finca al completo ha sufrido un deterioro enorme, algo que ahora se quiere revertir gracias a una importante inversión, cuyas obras para recuperar esta joya histórica está llevando a cabo FCC gracias al impulso y la inversión del ayuntamiento de Madrid

El palacio

La Quinta Torre Arias cuenta con un palacio que ha mantenido su estructura y ubicación originales a pesar de las ampliaciones y transformaciones. El palacio original (1580-1602) presentaba planta cuadrangular y dos niveles, bajo y principal, además de cueva y desvanes organizados alrededor de un patio. Una escalera de piedra en la fachada sur bajaba al jardín.

El deterioro es general por falta de mantenimiento del edificio. En la planta baja, la humedad ha invadido por capilaridad los muros de carga, suelos y fachadas y la mayor parte del ladrillo de la franja que va desde el suelo a una altura de 1,50 metros ha sido dañado. En el interior, los suelos presentan un aspecto abombado y levantado. Sobre todo en la zona norte y este del palacio.

En cuanto a la estructura, su estado de conservación también es deficiente. Los suelos de los aseos de la primera planta se hundieron debido a fugas de agua y eso obligó a reforzarlos por su parte inferior en la zona de las cocinas. También se ha registrado movimiento de la estructura de madera en forjados, pudrición o falta de resistencia de alguno de sus elementos y falta de protección en general que ha generado grietas y fisuras por todo el inmueble.

En cuanto a la carpintería exterior, muy deteriorada, no cumple ninguna exigencia de estanqueidad o aislamiento y algunas de las decoraciones en paredes interiores (tipo boiserie) formadas con madera se encuentran en estado de descomposición.

El resto de los revestimientos (alicatados, suelos, yeso, cal y pintura), presentan también un estado lamentable debido a la humedad y a los movimientos estructurales.
Así, FCC afronta el reto de recuperar esta joya arquitectónica para los madrileños saneando su estructura y recuperando su imagen original con la mayor fidelidad posible.

Un poco de Historia

La finca, de 184.380 metros cuadrados, se divide en dos zonas. La más grande, más al sur, es la que concentra el palacio y diversas edificaciones y se encuentra protegida con el Nivel 1 del catálogo de Jardines y Parques de Interés del Plan General.

Fue el conde de Villamor quien realizó la compra y agrupación de tierras de diversos propietarios dando origen así a una finca de 6,5 hectáreas de extensión con palacio, huerta y palomar.

Sufrió varias ampliaciones y reformas y fue cambiando de manos, pero con quienes alcanzó notoriedad fue con la Casa de Osuna. En 1750, un gran incendio estuvo a punto de llevarla a la ruina pero pasó a manos de la Orden de Predicadores de Santo Domingo, quien la destinó a fines agrícolas.

En 1850, el marqués de Bedmar la adquirió y fue el responsable de una intensa remodelación y rehabilitación. Esta familia se instaló en la finca y amplió el palacio, diseñó un jardín paisajista a la moda de la época con una fuente al sur del palacio y desarrolló, en la zona nordeste, cultivos y viñedos.

Todas las fachadas excepto la norte fueron revestidas de ladrillo rojo. Para ello, fueron desmontadas la fachada anterior y la escalinata. Así, la nueva fachada se organizó en cinco cuerpos con pilastras salientes y un reloj parisino. Esta nueva fachada dejó oculto el antiguo torreón.

La Quinta de Torre Arias y la de los Molinos comparten características y, juntos con el jardín “El Capricho” de la Alameda de Osuna, forman un conjunto de jardines históricos en la zona este de Madrid.

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