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Antiguo restaurante Guipúzcoa cerrado
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Antiguo restaurante Guipúzcoa cerrado (Foto: Kike Rincón)

Se vislumbra un nuevo futuro para el Paseo de la Gastronomía

viernes 25 de agosto de 2017, 07:38h
Dos realidades opuestas conviven en el mítico Paseo de la Gastronomía de Madrid. Por un lado, algunos de los mejores restaurantes de la capital, con suculentas cartas y escenarios de ensueño para bodas; por otro, los establecimientos que echaron el cierre en 2014 y que desde entonces pasan los días abandonados a su suerte. Pero un nuevo futuro surge en el horizonte.

En la Casa de Campo, en el Paseo de la Gastronomía, continúan cerrados y vallados numerosos restaurantes que conviven con los que aún prestan servicio. No hay fecha, pero sí dinero destinado al proyecto. No obstante, al acceder a la Alcaldía, Manuela Carmena se comprometió a recuperar la zona, una actuación "de absoluta prioridad" para la que comprometió 30 millones de euros. La primera medida que se implementó fue la expulsión de los okupas. Para evitar que regresaran, se instaló un doble vallado que impide la entrada de extraños a unos recintos que son de propiedad privada.

Bien avanzado 2017, fuentes de Madrid Destino reconocen a Madridiario que "no se sabe cuándo se van a ejecutar las obras porque hay terceros interesados". Y esa es, precisamente, la clave del retraso y por lo que, previsiblemente, todo cambiará bastante en los próximos años.

¿Volver a ser lo que fue?

Según ha podido saber este diario, "el Ayuntamiento estudia las propuestas de entidades que han manifestado interés en entrar en el proyecto" del otrora flamante paseo de la Gastronomía. Esos posibles actores son "empresas privadas, concretamente, restaurantes y entidades académicas relacionadas con la gastronomía".

Añaden fuentes municipales que lo que sí "se va a ejecutar en un corto periodo de tiempo, a lo largo de este curso político", son los planes de rehabilitación de tres edificios singulares: "El Pabellón de los Hexágonos; el Espacio de la Banda Municipal, que tiene prioridad, y lo que se querría que fuera la Casa de las Asociaciones".

Mientras tanto, la zona, en pleno corazón de la Casa de Campo, lucha por aguantar el tipo y volver a ser lo que fue. Se vale para ello de su tirón natural, su indiscutible solera y su privilegiada situación, a pocos kilómetros del centro de la ciudad y perfectamente comunicada. Pero ya no es lujo todo lo que reluce.

Extraña normalidad

El ocaso comenzó en 2014, cuando varios de sus exclusivos establecimientos, asfixiados por las deudas con el Ayuntamiento, cerraron. Entonces, el panorama cambió notablemente: los locales fueron okupados, la suciedad se hizo palpable y la sensación de inseguridad se apoderó del ambiente. Tres años después, lo peor ya ha pasado. Entonces las ventas se desplomaron; hoy, poco a poco, se van recuperando.

En agosto de 2017, los restaurantes elegidos para banquetes conviven con los abandonados. En estos últimos, crece la maleza, se multiplican los avisos de "No permitido el acceso" y se acumulan los candados que fijan las vallas. Es un tuntún, una suerte de lotería en forma de zigzag: este, abierto; aquel, cerrado. Y así todo el paseo, cuyo nombre original es calle Principal de Provincias.

Pero "nada de inseguridad, cero problemas, cero", insiste Alfonso Lara, propietario de Palacio de la Misión, que añade que, lejos de perder clientes, ha ganado "un 30 por ciento en el último año", lo que se traduce en "unas 120 bodas anuales". "El próximo fin de semana tenemos tres, una el viernes y dos el sábado", detalla, y lanza una pregunta retórica: "¿Cuántos restaurantes de Madrid pueden decir eso?".

No obstante, y aunque Lara se muestra tajante y rechaza cualquier comentario negativo sobre la zona, reconoce que cuando estalló el problema contrató a una persona para que, "en colaboración con la Policía Municipal", realizara "labores disuasorias en el aparcamiento". "Y lo mantengo, pero por pura protección", admite: "Como el que tiene una alarma, sin más", defiende.

Eso sí, al Ayuntamiento le pide "que dinamice la zona, que haya más actividad ferial y que se ocupen los restaurantes cerrados", porque "a todo el mundo le gusta que todo esté bonito y cuidado". "Pero no por inseguridad", reitera. En resumen, y aunque repite que "no hay ningún problema", el responsable de Palacio de la Misión pide "volver al Paseo de la Gastronomía tal y como se concibió".

División de opiniones

Percepción ligeramente diferente la que se respira justo enfrente, en La Pesquera. Solo hay que cruzar la calle para que sus responsables expliquen a Madridiario que han tenido que "contratar seguridad privada 24 horas y aparcacoches para minimizar al máximo todos los riesgos e intentar transmitir tranquilidad".

"A la gente le afecta ver que hay cierta inseguridad y dejadez", describe Óscar Nieto, su maître, que denuncia que la empresa ha registrado "un descenso muy significativo de la clientela". "Intentaremos pensar que ha pasado lo peor, pero necesitamos la llegada de las ayudas, que se haga una remodelación de la zona y que vuelva la gente", explica un trabajador que se muestra tajante: "Falta seguridad".

A unos metros de allí, en Araceli Casa de Burgos, la sensación es agridulce. "Cuando daba miedo pasar andando, las ventas llegaron a caer un 50%", recuerdan. Hoy, explica Raúl Ronda, presidente del Grupo Araceli, "la sitación ya no es tan mala como entonces". "Han expulsado a los okupas, sí, pero el Ayuntamiento nos dijo que esto iba a ser un paraíso y de momento no ha hecho nada", añade con resignación.

El panorama "es un poco mejor", dice con cautela. Ahora mismo "ya no hay miedo", aunque "aún queda mucho por hacer": "Aquí hay mucha gente trabajando", recuerda Ronda, que pide al Consistorio "que se preocupe por la zona". "Nos prometieron un bombón y seguimos sin bombón", sentencia. Mientras el Ayuntamiento estudia las propuestas que ha recibido, una extraña normalidad domina el Paseo de la Gastronomía de la Casa de Campo.

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