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Piloto de motocross
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Piloto de motocross (Foto: BDI)

El equipamiento del motorista como bastión para reforzar su seguridad

viernes 23 de diciembre de 2016, 10:22h
Cuando se produce un accidente de tráfico, el motorista se encuentra inevitablemente expuesto a un número de lesiones que pueden ir desde unos rasguños, hasta el trágico fin que todos andamos imaginando y preferimos no mencionar. Por lo tanto, es fundamental cuidar lo máximo posible el equipamiento que hemos de portar cuando nos subimos a una motocicleta, ya que nuestra integridad puede ir en ello.

Al ya común uso del casco tenemos que sumar un pantalón adecuado, chaqueta de manga larga, botas especiales y guantes para garantizarnos más seguridad. Eso como poco. Si a ello le añadimos que es aconsejable conducir con prudencia, y aplicamos en una pócima sendas recetas, lo más probable es que nuestras posibilidades de sufrir un accidente, así como los posibles daños derivados que puedan ocasionarse del mismo, tiendan a reducirse cuantiosamente.

A pesar de que no ha sido tarea liviana, sino más bien todo lo contrario, cuestión de años, cada vez resulta más inusual observar a un conductor de moto que no lleve casco. Las amplias campañas de concienciación impulsadas en un pasado no tan alejado por las administraciones, así como la paulatina mentalización que han experimentado muchos motoristas, ha radicado en que éstos cada vez tengan más presentes los beneficios de utilizar estos artículos para esquivar lesiones si se produce un indeseado percance.

Al margen de las mismas, puede caernos una multa económica si no disponemos de seguro de moto. Con lo que su actualización se debe convertir del mismo modo en algo prioritario para quienes tengan la voluntad de circular en este vehículo.

Debemos poner especial énfasis en la correcta utilización de los elementos de seguridad, para que su función pueda ser verdaderamente eficiente.

No por ser el más tradicional de todos ello significa que goce de menos relevancia. Con el casco, precisamente ocurre todo lo contrario, siendo seguramente la más importante de las medidas protectoras. Pese a que su uso, como venimos comentado es ya algo generalizado, no está mal recordar que debe aunar unas características propias que faciliten el cumplimiento de su cometido. Debe cumplir con los requisitos pertinentes de homologación, los cuales certifican que el casco está al día con las exigencias exigidas por las administraciones de control. Además, habrá de ser de una talla adecuada, que no nos quede excesivamente holgada, y puede ajustarse a la cabeza con cierta presión. También se habrá de abrochar convenientemente. En aproximadamente un 20% de los accidentes graves, sale disparado, quedando la cabeza desprotegida y a merced del potencial terrible impacto. No obstante, resulta absolutamente imprescindible, y disculpen la insistencia.

En cuanto a la chaqueta y el pantalón, deben estar compuestos preferiblemente por materiales capaces de soportar la abrasión, y que a su vez permitan cierta movilidad. Para proteger torso y extremidades, es aconsejable emplear chaquetas de cuero y pantalones, fabricados a menudo con piel.

En los últimos tiempos se está progresando en sistemas que traen air-bag insertados (en cascos o chaquetas), que consiguen asegurar todavía más protección frente a las caídas.

Por último, y al margen del calzado, que debe ser adecuado y sobrio para tal práctica, nombramos los guantes. Cuando nos caemos, inmediatamente solemos poner las manos en el suelo. De ahí que, poseer unos guantes que reduzcan la fricción deba convertirse en algo más que razonable para acompañarle en sus escarceos sobre dos ruedas.