No hay edad para dejarse caer por un tobogán hacia la piscina de bolas. Y si no que se lo digan a Hugo Fernández, ingeniero Superior de Telecomunicaciones. Lo tuvo claro desde que sus hijas comenzaron a frecuentar estos parques de ocio infantiles. "Echábamos de menos una zona donde los padres tuviesen su ambiente, que pudiesen tomar un café, una copa o simplemente donde no escuchar canciones infantiles todo el rato", explica. Propietario de Periquitos Park, su profesión no tiene nada que ver con el negocio que montó hace ya dos años. Decidió montar un parque de bolas con un espacio para los adultos, en la planta de arriba, desde donde se puede ver a los niños jugar pero sin el griterío "ensordecedor" de los pequeños. "Esto dio lugar a que los padres me planteasen hacer una fiesta solo para ellos, combinando la zona bar-lounge con el propio parque. A partir de ahí, la gente fue pidiendo más fiestas para adultos que se pueden realizar incluso por la noche.
Es un parque familiar, con una estructura de unos seis metros de altura, piscina de bolas, toboganes, camas elásticas y pintacaras. Además, las fiestas de adultos son exclusivas "no se mezclan unas fiestas con otras". De esta manera, se desarrollan las gymkanas divididas por grupos y "con pruebas divertidas, como atarles de manos o pies recorriendo un circuito, o taparles los ojos, que tienen que hacer en el menor tiempo posible", detalla Hugo. Entre las últimas novedades, un Twister gigante donde los adultos "se lo pasan como niños". Y una vez terminan los juegos, un karaoke y una cena ayudará a recuperar las fuerzas gastadas.
En Rivas Vaciamadrid se ubica el otro parque de bolas dirigido para adultos. Una experiencia similar con su hijo llevó a Begoña Sánchez a montar Rivasmax Park, un centro de ocio tematizado donde también tienen cabida las fiestas de bolas para adultos.
"Al principio, montamos el parque de bolas para niños. Montaba a veces con mi hijo y la verdad es que me lo pasaba genial. Muchos padres comenzaron a decirnos lo bien que estaría poder entrar". Y así surgió la idea también hace dos años. Cuatro plantas con toboganes, obstáculos, camas elásticas, castillos hichables, pintacaras y una torre de escalada completan los juegos en los que participan los adultos. "Se trata de que vuelvan a ser niños durante ese tiempo".