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Vacaciones de ferragosto

miércoles 03 de agosto de 2016, 08:39h

Nuestros llamados representantes políticos se empeñan en escenificar su desgraciada comedia bufa a la italiana. Nada que ver, eso sí, con De Sica, Dino Risi, Mario Monicelli, Luigi Comencini, Ettore Scola, etc. Rufufú, La gran guerra, El gran atasco, Matrimonio y Divorcio a la Italiana, Ayer, hoy y mañana, Perfume de mujer y tantas otras… Como mucho, se asemejan simbólicamente, a La escapada (Il Sorpasso) o la modesta y entrañable Vacaciones de ferragosto, de Gianni di Gregorio. Coinciden en una temática paralela pues entrelazan la aventura escapista vacacional de unos imposibles compañeros de viaje, Gasmman y Trintignant, con las fechas de éxodo masivo italiano conocido como “ferragosto”. Resulta que aquí y ahora, en España, hemos pasado en pocos días del frustrado sorpasso a nuestro particular ferragosto. Basta con ver las reiteradas y un tanto extenuantes y hasta disuasorias noticias en los telediarios de nuestras playas abarrotadas…

Compiten en todo caso con las no menos reiteradas, extenuantes y hasta disuasorias noticias en los telediarios de las también llamadas negociaciones para formar un gobierno. Algo que tanto los que abarrotan esas playas, como los que ya han salido de ellas y han vuelto a casa a enchufar el ventilador consideran ya tan cansino que prefieren cambiar de canal y optar por cualquier trifulca en cualquier programa de los llamados basura. Lo que sea antes que aburrirse viendo siempre lo mismo. Total, qué más da. Cada vez menos, excepto los agotados periodistas del asunto, parecen poner verdadero interés en seguir los avatares de los cuatro tenores de nuestra opereta nacional. Un viento gélido de desinterés apaga el antaño caldeado debate. Normal. Es difícil aguantar el tipo ante este calor obstinado sin arrojarles el ventilador o el aire acondicionado.

Cunde la impresión de que, si por los cuatro tenores fuera o fuese, iríamos a votar de nuevo allá por Todos los Santos y que, si así no sucede, no habrá que agradecerlo a su sensatez y sentido de Estado sino a que ya les faltará el valor para hacerlo, dado el cabreo que se está recalentando.
Luego se quejan ya de hace tiempo de esa desafección del ciudadano hacia la clase política. Lejos de la reconciliación, arrojan en los rescoldos de la leña de diciembre el fuego extenuante de agosto. Utilizan todo tipo de subterfugios y requiebros como personajes de zarzuela para salirse con la suya, incluyendo burdas e imposibles interpretaciones de una Constitución cuyas grietas escudriñan para llenarse de razón. En algo habrá que reformarla o reforzarla, por cierto. Aunque solo sea para que estos plazos interminables de reiteradas consultas sean en un futuro, quién sabe si muy cercano, más prestos y por tanto efectivos. O esas leyes que permiten que, aunque no hagan los deberes, puedan seguir cobrando del erario público.

Mariano Rajoy, aquejado últimamente de incomprensibles rictus y mohines que parecen anticipar una nunca finalmente consumada hilaridad o descojonamiento, no hace más que confirmar el tópico del gallego indeciso incapaz de hacer ver si sube o baja la escalera. Al menos en apariencia, pues no son pocos los que sospechan que Rajoy más que gallego es catalán. Destaca de momento por insistir siempre en echar la culpa a los demás. En algo ya ha sido claro: Sánchez será culpable de que haya unas terceras elecciones. Pero Sánchez parece como cansado de sí mismo. Como si se hubiese enganchado en sus propios andares de cowboy dirigiéndose hacia quién sabe qué destino final como en una de Peckinpah. Y Rivera recuerda ahora a uno de esos ya antiguos galanes del Jardin de los Finzi Contini que, jersey al hombro, acuden al caserón de la sierra para jugar al tenis y encontrarse con que se han llevado la raqueta de ping pong. ¿Iglesias? ¿Quién se acuerda de Iglesias? El mismo parece haberse olvidado de sí mismo, como el Kevin Spacey de “American Beauty”. Últimamente no parece nada más que alguien entrando continuamente a saludar sin ganas al Rey. Parece haberse cansado de las portadas y las ha cedido a secundarios de lujo como Echenique o el incansable Monedero.

Que no se distraigan mucho porque la peña ya ha encontrado las suyas, como buscar Pokémons. Y además no queda nada para que empiece la Liga.

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