No va a haber otro hospital en Carabanchel. Y como no va a haberlo a corto o medio plazo -primero, porque no hay presupuesto y, segundo, por la indefinición de las administraciones implicadas- lo mejor para los residentes en el distrito y sus vecinos de Latina es usar el Gómez Ulla.
Esta es la reflexión que plantea el consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, que este viernes hizo balance del primer mes de funcionamiento de
Hospital Central de la Defensa tras su incorporación a la red sanitaria pública madrileña para atender a la población civil.
Preguntado por las reivindicaciones vecinales, que demandan un hospital más o, al menos, la construcción de un
centro de especialidades en la zona, Lasquetty recordó que el Ministerio de Interior no ha cedido aún al Ayuntamiento de Madrid los terrenos de la
antigua cárcel de Carabanchel, lugar elegido inicialmente para su ubicación. En estas circunstancias, advirtió, "los vecinos ya tienen en su barrio un nuevo hospital donde están los mejores equipos médicos y al que ya han acudido más de 12.000 pacientes".

Esos
12.778 pacientes exactamente -500 de ellos llegados de otras zonas gracias a la ley de libre elección- pueden usar el Gómez Ulla desde el pasado 1 de enero gracias al convenio de colaboración a diez años firmado por la ministra de Defensa, Carme Chacón, y la presidenta regional, Esperanza Aguirre. En virtud del mismo y durante su primer mes de vigencia, el Gómez Ulla ha atendido
6.821 consultas externas (220 diarias),
390 intervenciones quirúrgicas y 1.900 pruebas de laboratorio, además de
4.312 urgencias (139 diarias) y
652 ingresos.
Tanto la Consejería de Sanidad como el Ministerio, a través del subsecretario de Defensa Vicente Salvador Centelles, se muestran
"muy satisfechos" de las 500 camas, 18 quirófanos y 2.000 profesionales puestos a disposición de los madrileños, pero las asociaciones de vecinos y las coordinadoras de Carabanchel y Latina advierten que estos recursos son insuficientes.
La promesa desvanecida
Desde 1993 estos colectivos pugnan con la Administración para abrir el Gómez Ulla, infrautilizado hasta el momento, para el uso civil. Lo consiguieron parcialmente en 2004, con un convenio similar al actual mediante el que
110.000 pacientes podrían usar 500 de sus 1.200 camas, "pero es que Carabanchel y Latina tienen más de
500.000 vecinos y seguimos teniendo que ir al Clínico o al Doce de Octubre", recalcan. El resto de las camas, confiesan los responsables del hospital, no se usan por
falta de presupuesto y medios humanos para atenderlas. Los sindicatos que representan a los trabajadores del hospital denunciaban esta semana al diario
ADN que ni siquiera se han aumentado los medios para atender a los pacientes recién llegados del sistema sanitario madrileño.
Teniendo en cuenta la población de ambos distritos, Manuel Lamela se comprometió por escrito con los vecinos durante su etapa como consejero de Sanidad a que Carabanchel tendría un hospital que se levantaría en los terrenos de la antigua cárcel. Así apareció en el
programa electoral del Partido Popular en las últimas elecciones y en las notas de prensa del Gobierno de la Comunidad de Madrid, pero la crisis, la apertura del Gómez Ulla y la indecisión del Ayuntamiento de Madrid (que recibiría el suelo), de la Comunidad (que, finalmente,
descartó la construcción) y del Ministerio de Interior (que financiaría su parte de la operación utilizando una parte del terreno para construir viviendas a precio libre) hizo
embarrancar el proyecto hasta hoy.
El nuevo hospital, por tanto, es de momento una ilusión. Mientras tanto, el Gómez Ulla sigue esperando pacientes que lo llenen.