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Menores infractores con trastornos psíquicos requieren de atención especial

Tratamiento y reinserción en el centro de menores

Tratamiento y reinserción en el centro de menores

Por Lucía de la Fuente
miércoles 29 de septiembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 30/09/2010 15:32h
Veintiún menores que cumplen medidas judiciales en el centro Teresa de Calcuta, situado en el municipio madrileño de Brea de Tajo, padecen además algún trastorno mental. Conozca más a fondo cómo funciona la Unidad Terapéutica que busca su reinserción social.
La Unidad Terapéutica de Salud Mental del centro de menores Teresa de Calcuta, gestionado por GINSO y perteneciente a la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, atiende ya a más de una veintena de menores sujetos a medidas judiciales cuyos trastornos psíquicos requieren una atención y cuidados especiales.

“Esta unidad está integrada pero a la vez es independiente del centro y cuenta con sus propias normas específicas”, explica Adelaida Parra, médica general de la Unidad que lleva desde 2008 trabajando con estos chicos. El director del centro, Javier del Hierro, añade que “son chavales que necesitan una terapia educativa más especializada porque son complicados y su tratamiento es difícil”.

Y es que estos 21 menores padecen en la mayoría de los casos trastornos ‘disociales’ que se manifiestan con conductas destructivas y que tienden a negar las normas establecidas. “El trastorno ‘disocial’ es como la fase previa de lo que puede desencadenar un trastorno de la personalidad en la fase adulta, porque con menos de 18 años la personalidad no está completamente desarrollada”, afirma Parra.

Otra patología muy frecuente es la de la hiperactividad, que suele aparecer en las etapas tempranas de la vida y provoca un aumento desmesurado de la actividad, la impulsividad y la falta de atención. “También tenemos casos, aunque en un porcentaje del uno por ciento, de trastornos psicóticos como puede ser la esquizofrenia”, añade la doctora.

Estos problemas deben tratarse con el máximo escrúpulo por parte de todo el equipo técnico –formado por varios tutores, un psiquiatra, una médica, una psicóloga y una trabajadora social-. Hay que tener en cuenta, tal y como explica la psicóloga Vanesa Herrero, que “excepto en casos muy excepcionales, son personas que se han equivocado en muchas cosas porque han tenido que vivir circunstancias extremas pero que tienen muchas ganas de evolucionar”. “Vivir esa evolución es un proceso muy bonito en el que todos crecemos”, añade.

Terapias de grupo
Los jóvenes asisten a talleres formativos y clases ordinarias como el resto de internos en el Teresa de Calcuta pero, además, cuentan con una terapia grupal que se ha convertido en una de las actividades ‘estrella’ del módulo. “Dentro de lo estricto del ambiente de contención que hay dentro del centro –no hay que olvidar que están allí por haber cometido algún delito- ellos viven las terapias de grupo como un espacio en el que se puede hablar de cualquier cosa, es el momento de la apertura total”, asegura Herrero. “Normalmente empiezan con mucho disgusto pero al final terminan encantados y si les suspendes la terapia protestan”, añade Adelaida Parra.

El edificio cuenta además con un puesto de control de vigilancia que controla todo excepto las habitaciones de los menores y cuenta con las instalaciones –comedor, aulas, habitaciones, un patio para hacer deporte, etcétera- necesarias para poder desarrollar una vida lo más normalizada posible.
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