“Tengo muchas ganas de tener un hijo”. Así de orgullosa se manifiesta Angelines, una joven de 17 años embarazada de cuatro meses que cumple medidas judiciales en el centro de menores Las Palmeras. Madridiario ha querido conocer en profundidad cómo se trabaja por la reinserción de chicas en su misma situación.
En Las Palmeras, centro perteneciente a la Agencia para la Reinserción y Reeducación del Menor Infractor (
ARRMI) y dependiente de la
Consejería de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, viven cinco jóvenes que cumplen medidas judiciales. Angelines es una de ellas. Dice no arrepentirse de su embarazo y que nunca se le pasó por la cabeza la idea de abortar. Su hijo se llamará Mohammed, como su padre.

Rebeca, a sus 18 años, ya dio a luz. Fue hace 10 meses y, ahora, su niña corretea alegre por la sala de juegos. A pesar de no contar con el apoyo del padre y reconocer que al principio sintió “miedo”, asegura que tener un hijo “te llena la vida”: “Hay veces que pienso que a lo mejor no he disfrutado, que es muy difícil y que soy muy joven pero, cuando la veo –a la pequeña-, se me pasa”. Rebeca acaba de empezar ahora uno de los
cursos de Auxiliar de Veterinaria que imparte la ARRMI.
Cunas en la habitación
Las Palmeras es un centro pequeño. Cuenta con una zona infantil para juegos y habitaciones con cunas y cambiadores. Si no fuera por las medidas de seguridad a la entrada y salida, parecería un
chalet con jardín. Con un total de 14 plazas, está acondicionado específicamente para chicas embarazadas o con hijos menores de tres años.

El programa de reinserción incluye la atención de los niños y pautas educativas para las jóvenes madres. “Se apoya a las chicas en todo lo relacionado con la maternidad: estimulación del bebé, desarrollo psicomotriz, supervisiones médicas durante el embarazo, vacunaciones, ejercicios de preparación para el parto, etcétera”, afirma la subdirectora del centro,
Sara Izquierdo.
Laura, la psicóloga, trabaja con las internas de una manera muy individualizada. “Son chicas que suelen tener mucha problemática intrafamiliar y dificultades para reflexionar”, comenta y añade que “aquí hacemos una evaluación de las diferentes áreas de su personalidad y adaptamos las terapias a cada chica. Además, hacemos talleres grupales de técnicas de relajación, sexualidad, violencia de género o consumo de drogas”.
Delitos menores
Las chicas que cumplen medidas judiciales en Las Palmeras por lo general han cometido ‘delitos menores’. Así, pueden disfrutar del régimen abierto –con salidas los fines de semana- o semiabierto –con salidas en fines de semana alternos-. “Por lo general se trata de hurtos o robos con violencia y, aunque hemos tenido algún caso un poco más complicado, no suelen tener una gravedad muy significativa”, asegura Izquierdo.
La intervención se convierte en una tarea más complicada si cabe que en otros centros de la Agencia, porque a los problemas de cualquier menor infractor, hay que sumarle la carga familiar que supone el ser responsable de un hijo. La subdirectora afirma que “la dinámica de trabajo se altera para adaptarse a los horarios del bebé quien, al fin y al cabo, no puede sufrir ningún daño ni percibir que vive privado de libertad”.

Este centro es la versión femenina del recientemente inaugurado
José de las Heras, para padres adolescentes o que han cometido algún delito relacionado con la violencia machista. Los dos están ubicados en el distrito de Carabanchel. La región cuenta en la actualidad con once centros de ejecución de medidas judiciales para menores, de los cuales tres están dirigidos por personal de la Comunidad de Madrid, frente a los ocho restantes, en manos de fundaciones y asociaciones. Las Palmeras se gestiona a través de la Fundación Padre Garralda.
*Los nombres de las menores son ficticios.