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El recorrido comienza nada menos que con un ilustre, el Ford-T. Cuando aún no se había llegado a los 'felices años 20', el primer coche en serie del mundo ya se había adaptado con 17 asientos. Este 'Ford Pedales', conocido así por lo complicado de su conducción, arrancaba mediante manivela y disponía de asientos en el techo. Su motor de 2.900cc apenas desarrollaba 20cv de potencia y, como siempre hubo clases, el T ya contaba con asientos VIP. Esta separación aumentada entre Preferente, Segunda y Tercera clase también la mantenía su predecesor en el tiempo, el Hispano Suiza de 1922.
Tener o acceder a un coche en esa época aún era un lujo al alcance de pocos. Entre ellos, quienes no deseasen (o no pudiesen) comprarse uno, siempre podían alquilar uno de los 'coches de excursión' que Rolls Royce creó en 1928 y que ya incorporaban los asientos abatibles que hoy lucen los modernos monovolúmenes. La Fundación ACS guarda con mimo este coche, que fue recuperado "de un pajar y medio abandonado" en Inglaterra.
A su lado, un colosal Man de 1941, con un perfil similar al de un pequeño camión de bomberos, da una idea de lo difícil que era gobernar -a base de tirar del volante- estos vehículos pesados. El puesto de conducción del Man, como se ha comenzado a introducir en la EMT, ya estaba separado de los pasajeros por una mampara.
El último salto






































