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Todas las bibliotecas de Madrid tendrán espacio wi-fi gratuito
Todas las bibliotecas de Madrid tendrán espacio wi-fi gratuito
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26-05-2009 - MDO - Fotografías: Juan Luis Jaén
Las 18 bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid tendrán espacio wi-fi de acceso gratuito a internet. De esta forma los madrileños podrán conectarse a internet  desde cualquier punto de la biblioteca a través de sus portátiles. Además también comienza el servicio de ampliación de horario de apertura a causa de la época de exámenes que afectará a 12 bibliotecas

Así lo anunció este martes el vicepresidente y consejero de Cultura y
Deporte Ignacio González, en su visita a la Biblioteca Pública Luis Martín-Santos, en Villa de Vallecas. González ha destacado que el servicio wi-fi, accesible a todos los usuarios de las bibliotecas públicas sin necesidad de carné de lector, es un ejemplo más del uso de las nuevas tecnologías en las bibliotecas “que se une a otras iniciativas, como los sistemas de autopréstamo o el acceso libre a publicaciones electrónicas”. El servicio de wi-fi complementa los puestos fijos de acceso a Internet de las bibliotecas, que se han multiplicado por cinco desde 2003 y ya ascienden a 313 (hace seis años eran 65).

El servicio de publicaciones electrónicas, incluyen textos, películas, dibujos, sonidos o bases de datos suelen tener un precio elevado y las bibliotecas de la Comunidad las ofrecen gratuitamente a sus usuarios. La oferta incluye enciclopedias, bases de datos de salud, legislación y enciclopedias especializadas para los estudiantes (Enciclonet, Enciclopedia Planeta, Océano, Globalius…).

Los sistemas de autoprestamo permiten a los usuarios llevarse o devolver un libro sin necesidad de ser atendido por una persona, evitando así esperar colas innecesarias.  Este sistema que es el denominado electromagnético convive con el autopréstamo por sistema de radiofrecuencia, disponible sólo en la Biblioteca Pública Villa de Vallecas Luis Martín Santos. Este último es el sistema más avanzado y permite tanto hacer el préstamo de un libro o material audiovisual como devolverlo, mientras que el modelo electrómagnético se ciñe al préstamo de libros. Durante el primer trimestre de 2009, la Biblioteca Pública Villa deVallecas Luis Martín Santos ha registrado 44.848 préstamos a través deeste sistema, un 87% del total de préstamos realizados en este centro.

Además del acceso a internet la Comunidad ha comenzado las ampliaciones del horario de apertura de las bibliotecas como consecuencia de la época de exámenes. Por ello desde el 18 de mayo y hasta el 27 de junio, doce
bibliotecas públicas abren en horario especial ofertando a los jóvenes
1.223 puestos de lectura. Las bibliotecas que abren las 24 horas de lunes a domingo son: José Acuña, Central, Rafael Alberti, Antonio Mingote, Manuel Alvar, Retiro y Pedro Salinas. Las que abren sólo de 9:00 horas a 01:00 horas son Menéndez Pelayo, Moratalaz, José Hierro, Vallecas y María Moliner.

Además la Comunidad no sólo se preocupa de los estudiantes sino que también quiere que estos lugares públicos se conviertan en un espacio de encuentro y de ocio para los ciudadanos. Por ello durante el fin de semana tres bibliotecas abren sábados y domingos, de 11:00 horas a 19:00 horas, con numerosasa actividades: cuentacuentos, sobremesas literarias, talleres para padres, teatro, tertulias de prensa…, y otras actividades para fomentar la lectura mediante la participación de niños, jóvenes y familias.

Durante 2008, las bibliotecas de la Comunidad de Madrid realizaron 2.410.000 préstamos, un 4,6% más que en 2007. Además, el número de usuarios de las bibliotecas también fue superior al del año anterior en un 10,4%, alcanzando 637.600 usuarios. La ampliación de servicios en las bibliotecas es un pilar fundamental del Plan de Fomento de la Lectura que desarrolla la Comunidad de Madrid en una región que se caracteriza por ser la que más lee de España. El 55% de los madrileños lee cada semana, muy por encima de la media nacional, 40%, según los últimos estudios de hábitos de lectura realizados por la Comunidad de Madrid en 2007. Parte de este plan es también el desarrollo de los sistemas de extensión bibliotecaria, entre los que
destacan los bibliobuses, el préstamo colectivo y la telebiblioteca, gracias
a la cual la Comunidad hace llegar los libros a domicilios de usuarios con
algún tipo de discapacidad que lo soliciten. Por otro lado el prestamo colectivo, permite que instituciones o asociaciones (hospitales, residencias de la tercera edad, instituciones penitenciarias…) puedan disponer de pequeñas bibliotecas gracias a los préstamos de lotes de libros que se realizan desde la Consejería.

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Comentarios de los lectores
Enviado por: Javier / 06-01-2011 1:14
-Mi queja ya está mandada desde hoy que me acerqué a la biblioteca y no pude conectarme a la red eléctrica.Todos mis apuntes,reitero todos,están informatizados porque el grado en enfermería de mi facultad no hay ya apuntes en papel;esto último no ha sido idea mía sino de un rector y un profesorado que así lo implementaron,no se porque tengo que pagar yo consecuencias de un retraso tecnológico en las bibliotecas.No voy a discutir si hay subidas de tensiones ya que soy profano en el tema o si bien hay un fallo estructural,en fin,no voy a discutir ya que no valdría de nada;es necesaria una solución en una sociedad que cada vez está más informatizada,el resto son retrasos temporales y tecnológicos.Esta queja espero que llegue a buen término como otra que en su día redacté dada la falta de cuidado en materiales,que tuvo repercusión y fue atendida de inmediato en la biblioteca que pertenece a mi distrito.Así que como han dicho antes,menos discusión y más unión por nuestra parte y a fomentar la sugerencia y queja.Gracias a todos.
Enviado por: antonio / 29-08-2010 22:56
Yo estoy con "Wiseguy", y para que hagan algo al respecto hay que mandar una queja en: www.munimadrid.es/contactar Si no se manda una reclamación, ellos no se dan cuenta de la disconformidad porque no les llega nada a sus oídos.
Enviado por: Vera / 29-08-2010 22:46
Quisiera hacer una queja referente a la normativa aparentemente paleolítica que comienza a aplicarse en las bibliotecas de la Comunidad de Madrid desde el 1 de Marzo de 2010. Como presentación y motivo de mi queja, diré que estudio 2º Curso de Medicina en la Facultad de la Universidad Autónoma de Madrid. Por razones espaciales, y sobre todo al no formar parte del Campus, sino estar emplazada en entorno urbano, mi biblioteca tiene un número reducido de plazas, que pocas veces dan cabida a todos los alumnos que allí estudiamos. No obstante, eso nunca me ha sido problema, contando con una excelente red bibliotecaria como con la que cuenta la ciudad de Madrid. Con esto, mi enhorabuena por la gran cantidad de centros abiertos, pues ya únicamente cerca de mi domicilio tengo cercanos tres de ellos. Y eso, como ustedes sabrán, para una estudiante de tan sufrida carrera, es siempre de agradecer. No obstante, ahora, prosigamos y analicemos el servicio de tales bibliotecas. De la amplísima red de Madrid, únicamente tres (salvando la de ciencias de la Autónoma, que no queda en ciudad) abren los fines de semana. La biblioteca de Usera, discúlpenme, no está preparada para acoger en masa a todos los estudiantes que se propone, principalmente por sus mesas mal distribuidas, la cantidad de espacio vacío, la desorganización y desorden, y el espacio de las propias mesas. La biblioteca de Azcona se llena los primeros cinco minutos de su apertura, que es a las 11.00 de la mañana, para cerrar a las 19.00 de la tarde. Indiscutiblemente, un horario nefasto: de nada sirve madrugar, pues no se aprovecha la mañana, y si se pretende ir después de comer, apenas se tienen dos horas y media de estudio. Deplorable. En mi caso, eso no es inconveniente tampoco los días que consigo un sitio, pues puedo aguantar, como muchos otros hacen, de 11.00 a 19.00 con un ínfimo descanso entre medias (menos de la media hora reglamentaria). Pero, no sólo eso. Sino que además, el periodo 24 horas de dichas bibliotecas, las pocas que lo tienen, cada vez queda más ajustado a las fechas exactas de los exámenes de febrero y junio. Sin pedir, ni mucho menos, una ampliación de horario exagerada, me gustaría indicar que, el pasado febrero, comenzó a dos días de mis primeros exámenes. Y más o menos por esas fechas de los del resto de gente; no es por ser yo. Y después, tuvieron el suficiente descaro de alegar que no se utilizaban lo suficiente los servicios nocturnos. ¡Normal! ¡Acaso esperarán que vayamos una vez terminados los exámenes! Pero en fin, con todo esto he podido y puedo lidiar. He entendido el cierre de bibliotecas de la Complutense estas Navidades, los horarios reducidos, la poca disponibilidad de los fines de semana. He entendido que, aunque disponemos de una de las mejores redes educativas, le demos tan poco uso. Pero con lo que ya no trago y por lo que establezco mi queja es por, quién sabe a cuento de qué, la nueva normativa con respecto a portátiles que poseen las bibliotecas. Cuando en Azcona me han prohibido utilizar mi equipo portátil, del que inevitablemente soy inseparable, y no se crean que por gusto (pues es incómodo y pesado llevarlo de un lado para otro) conectado a la red, he entendido que, al ser de las mayores bibliotecas en cuanto a plazas se refiere, la explicación que me daban (sobrecarga del sistema eléctrico), era razonable. Cuando, meses después, lo hicieron en la biblioteca Pedro Salinas, me pareció exagerado. Al ser la única 24 horas que conocía, la había frecuentado mucho, había visto gran cantidad de veces varios ordenadores conectados, y nunca un fallo de tensión. De este modo, supuse, la clave sería ir a una biblioteca pequeña, pero que permitiese enchufar portátiles a la red. Y así, tras varios intentos, decidí que la que más se ajustaba a mis criterios de estudio era la biblioteca Pío Baroja (Metro Pirámides). Allí, amablemente me informaron de que no tenían constancia de ninguna normativa así, y que por supuesto podría conectar mi ordenador, puesto que sólo tenían dos enchufes, razón insuficiente para ninguna sobrecarga de tensión. Poco después se instauró el Wifi en las bibliotecas de la Comunidad de Madrid, lo que me ayudó sobremanera a poder descargar las presentaciones que mis profesores colgaban por la tarde tras las clases de la mañana. Así fue como mis quejas anteriores se aplacaron por un tiempo, y estudié en esta biblioteca, en la que ahora me encuentro, durante todo el curso pasado, y lo que ya llevamos de éste. ¡Y cuál no sería mi sorpresa cuando hoy, habiendo cambiado el personal, me han pedido amablemente que desenchufe el equipo de la red! Pese a que lo he preguntado, no he obtenido razón alguna; únicamente que el nuevo Reglamento General así lo dictaba. Dado que era el único ordenador conectado, de aquellos no proporcionados por la biblioteca, me pregunto: ¿Es realmente cierto esa teoría de la sobrecarga eléctrica? ¿Es capaz un portátil de producir una sobrecarga de tensión en un centro, por pequeño que sea, cuando no lo produce en mi casa? ¿Es que, acaso, mi portátil va a aumentar la sobrecarga de la biblioteca Pedro Salinas, o Azcona, a distancia? Estimados encargados del sistema eléctrico; sabiendo que actualmente los portátiles, y más ahora con la llegada de los miniportátiles, son elementos de estudio imprescindibles (numerosos son ya los profesores que cuelgan las diapositivas en su página web, que tienen foros y chats de resolución de dudas, o que mandan ejercicios por email a sus alumnos), ¿no podrían ustedes adaptar la red de la biblioteca, para que los usuarios pudiésemos hacer uso de ellas? Actualmente, ya no sólo los trabajos académicos, sino las prácticas, las presentaciones de PowerPoint, los guiones de las exposiciones, o incluso las dudas, deben entregarse redactadas con ordenador. ¿O es que acaso no hay tal sobrecarga? Es quizá mucho más plausible que no quieran pagar el gasto que les corresponde de enchufar el ordenador a la red. Pero, entonces, les propongo unas cuantas sugerencias más para que les salga más económica la obra social: desconecten ustedes las luces. Que cada uno traiga de su casa una linterna a pilas, de modo que el gasto no recaiga más que en sí mismo. Les recuerdo que, lamentablemente, el dinero de ésta y otras bibliotecas ha salido de los contribuyentes, que, por ende, deberían tener derecho a conectar un equipo portátil a la red. Es de entender, y entendí en su momento, que quizá lo de la sobrecarga quisiese decir en realidad que las personas que ocupaban un puesto de lectura y/o estudio con un ordenador para conectarse a internet, podrían realmente hacerlo desde la sala de informática. Entiendo que ponen a nuestra disposición sus equipos, pero, como comprenderán, todo el material sobre el que trabajo lo tengo en este ordenador, del cual dependo en gran medida. Pero, además, en contra de todas mis creencias, la mayor parte de bibliotecas no tenían red wifi, y ustedes la instalaron para permitir justamente aquello que sería, en todo caso, lo único que evitar y por lo que se haya podido tomar dicha medida. ¿Es que han puesto red wifi en todas las bibliotecas públicas para que esté de adorno, si no va a estar permitido conectar los portátiles? Porque, como ustedes sabrán, la batería de los portátiles rara vez llega a las tres horas. Con la batería completamente cargada, el mío apenas consigue llegar a la hora y media. Y si ustedes se toman el tiempo y la dedicación de hacer un estudio (como aquel que indicaba el número de usuarios que había en las bibliotecas a determinadas horas de la noche), se darán cuenta de que poca gente asiste a la biblioteca a estudiar un máximo de una hora y media. Siempre ha sido lo usual estudiar toda una mañana, toda una tarde, o bien, como es mi caso, todo el día. Como norma, diríamos que es un mínimo de dos horas (aunque yo estoy apuntando muy por lo bajo en estos cálculos). Y, para dos horas, muy poca gente estaría dispuesta a cargar con un equipo portátil, pues como digo, es incómodo y no ligero. Como conclusión: nos ofrecen una red wifi que realmente no vamos a poder utilizar. Realmente, e insisto, el trabajo en el ordenador ha pasado de ser una mera consulta (pues para ello no cargaríamos con el equipo, y lo consultaríamos puntualmente en los ordenadores que ponen a nuestra disposición) a un trabajo constante, de manera que no permanece apagado ni un momento. Por ello, no entiendo cómo pueden considerar inadmisible, en cualquier sentido, que no se permitan conectar ordenadores portátiles en una biblioteca, cuando no es más que un elemento más de estudio (y, como ya digo, en algunos casos, el principal elemento de estudio). Entiendan, con la mejor de mis intenciones, que cada vez somos más los que no podemos trabajar sin un ordenador. Y que, además, necesitamos una red de bibliotecas no para que esté vacía, sino para que nos sirva, y como una herramienta que nos facilite el estudio. Me dirijo a este servicio, porque asegura promover la cultura e implantar tecnologías de la información (como sistema de calidad, además); y creo que con esta medida únicamente la está obstaculizando y rebajando notablemente las prestaciones de estudio de la Comunidad.
Enviado por: Wiseguy / 19-07-2010 12:43
El gran fallo de las bibliotecas a este respecto es que la mayoría no deja conectar el portátil a los enchufes, con lo cual el uso del ordenador como medio de estudio pierda bastante cometido si estudias una larga jornada.


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