Al principio, cuando se inauguró el centro, gestionado por Ginso, en septiembre de 2006, solo albergaba a jóvenes sujetos a medidas de internamiento en régimen cerrado. De ahí que, cuando a alguno de ellos se le modificaba la medida a semiabierto, debieran ser trasladados a otro centro. "Los menores decían que no querían cambiar de centro, sino permanecer aquí hasta finalizar su medida", explicó el director, Luis Javier del Hierro.
Por eso, los responsables plantearon a la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior, y órgano del que depende el centro, la posibilidad de incorporar unos módulos que acogieran a menores en régimen semiabierto y así evitar su traslado.
Este régimen de internamiento implica que los menores residen en el centro de ejecución de medidas, pero pueden salir a trabajar o a formarse fuera de él. Es el caso de algunos jóvenes que han encontrado un empleo gracias al programa Inserta y deben pasar la mayor parte del día fuera; otros entran en horario de tarde. "En caso de que sus obligaciones les obliguen a almorzar fuera, se llevan la comida desde aquí", explica Magdalena Mayorga, coordinadora de Tratamiento del centro. Además, disfrutan de salidas de fin de semana a su domicilio cada 15 días.
A su regreso, los 'habitantes' de los nuevos módulos se encuentran un ambiente mucho más 'amable' del que tuvieron al comienzo de la medida. No en vano, los jueces deciden modificar el régimen de cerrado a semiabierto cuando el menor ha demostrado progresos en su proceso de reeducación, por lo que aquí disfrutan de algunos 'privilegios' que no tienen sus compañeros en fase de 'observación' y 'desarrollo'. Así, el área común del 'chalé' cuenta con una televisión y una estantería para libros, sofás, una máquina de 'pinball', un futbolín y una diana para jugar a los dardos.
Las habitaciones de los menores —cada una con el nombre de su inquilino en la puerta— también cuentan con más comodidades. Aquí, los jóvenes pueden tener más ropa en su habitación y disfrutar de su MP4, de una televisión —costeada por ellos mismos— o artículos más 'sofisticados' para su aseo personal, como la gomina. Incluso, el módulo cuenta con una habitación doble, por si dos menores —dos chicos o dos chicas— solicitaran compartir su cuarto.
El Teresa de Calcuta acoge a menores en régimen semiabierto "desde hace aproximadamente un año", según explica Del Hierro. De momento solo ha empezado a funcionar uno de los nuevos módulos, el masculino, pero "en cuanto dispongamos de varias chicas en este régimen, se abrirá otro", lo que ocurrirá "en breve".