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Viaje a Camboya: Del templo hundido en la selva a la luz del plancton en la playa
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Viaje a Camboya: Del templo hundido en la selva a la luz del plancton en la playa

lunes 10 de agosto de 2020, 08:17h

Camboya es uno de los lugares más hermosos de nuestro planeta. Contando con un vasto y rico espacio natural, una cultura vibrante y viva y algunos de los templos más irreales del mundo, nada de su anatomía se queda lejos del concepto de belleza. Tanto si el viaje se guía a rajatabla, como si la libertad dirige nuestros pasos.

Antes de emprender el viaje

El Reino de Camboya, situado en el sudeste asiático y al sur de la península de Indochina, es un maravilloso lugar de destino turístico cuya riqueza cultural y paisajística harán de todo viaje unas vacaciones inolvidables. Limitada por Tailandia, Vietnam y Laos, Camboya tiene el 23’7% de su territorio natural protegido, dada la extrema variedad de su preciosa fauna distribuida a lo largo de un área forestal de 93.350km2. Además, las regiones más antiguas que ocupa su arquitectura se convierten en todo un espectáculo de otro mundo donde posar los ojos y el espíritu proporcionan una sobrecogedora sensación de todo menos descriptible. Y es, por lo tanto y prueba de ello los 5’7 millones de turistas de 2017, un lugar de destino ideal para las próximas vacaciones.

No obstante, cabe recordar que uno de los requisitos principales para viajar a Camboya es el visado. Es decir, una autorización de viaje exigida antes de acceder a un país y que permite una entrada o 30 días a los turistas, siempre y cuando se pertenezca a uno de los países de origen elegibles. Para obtener el Visado Camboya, una vez comprobada la elegibilidad, es preciso aportar el pasaporte, una fotografía personal, correo electrónico y tarjeta de pago. Se trata de un visado online cuyo procedimiento se lleva a cabo en Internet y que, por tanto, es preciso imprimir y portar para poder viajar. Basta con completar un formulario en línea, recibir el visado y emprender la aventura.

Antes de abordar los lugares de interés, es necesario recordar la recomendación preventiva de vacunarse contra ciertas afecciones. Dado que se trata de una región endémica de fiebre amarilla, por lo que su vacuna es obligatoria, es recomendable, como para prácticamente cualquier destino exótico, vacunarse de Hepatits A, B y C, así como de malaria, tétanos, difteria y cólera. Del mismo modo, y a raíz de su ambiente tropical, cabe portar consigo algún elemento antimosquitos, ya que sus picaduras pueden transmitir distintas enfermedades. Por todo, más vale prevenir que curar y asegurar así un buen transcurso de nuestro viaje.

Cultura y pueblo

Discurriendo entre las opciones sobre que ver en camboya, siempre existen, en todo viaje, dos vías posibles. En primer lugar, la vía aventurera, no apta para los amantes del control, exige a todo viajero dejarse llevar por la experiencia. Viajar de este modo, a pesar del riesgo de no recorrer todo punto de interés marcado en cualquier guía, supone una inmersión total en la cultura del país destino, así como en su pulso diario. Sin importar la estación del viaje a Camboya, siendo la seca la mejor época y la húmeda la más incómoda debido a la alta temperatura, fluir entre las multitudes del mercado nocturno de Angkor o por las calles de Phnom Penh asegura una dosis de vida al cien por cien.

En otra línea, destinada a quienes aman acérrimamente la cultura, los templos de Camboya son de una espectacularidad sublime. Siemp Reap contiene algunos de los templos más bellos de la región, como por ejemplo los templos de Angkor, que son además patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Muchos de los mejores templos de Camboya son una suerte de lazo natural y arquitectónico, donde las raíces de los árboles apoyan la religiosa secularidad de la historia que encierra cada edificio sacro. Con ello, las figuras que sobrecargan los espacios de algunos templos, como la terraza del rey leproso, precipita el ambiente en el ojo inmemorial de los antiguos dioses camboyanos. Convirtiendo toda elección en única e inolvidable.

Paisaje natural

Por otro lado, si la elección es la de escoger una vía que recorra en buena parte los lugares más turísticos y populares de Camboya, deben abordarse distintos puntos. Para los amantes del paisaje y del relax, las playas de Camboya son una postal en toda regla. Sin orden de importancia, si bien un atardecer en las playas de Sok San es un recuerdo grabado a fuego en las retinas, adentrarse en el agua nocturnal e iluminada por el plancton de Koh Rong Samloem es una experiencia casi alienígena. Asimismo, la Playa de Coral en Koh ta Kiev es una bahía apartada que, a pesar del exceso turístico, es muy recomendable visitar.

Asimismo, Camboya ofrece también otros espacios al aire libre, como el Parque Nacional Kulen Phnom que, aglutinando nada más y nada menos que 56 templos, posee también una cascada y una impresionante estatua de Buda de 8 metros de altura. Eso sin mencionar la impecable y sobrecogedora armonía de los campos de arroz de Battamang, extendidos en muchas hectáreas y en cuya verdísima vivacidad aparecen los cultivadores del arroz trabajando duro para ganarse la vida. Además de los más que recomendados campos de pimienta de Kampot y los campos de flor de loto y nenúfares en Siemp Reap. Paisajes cargados de una belleza sin igual.

Una inmersión completa

Para completar una inmersión más profunda en Camboya, nada mejor que recurrir a la gastronomía jemer, cuyos platos, influenciados por tintes alimentarios de China y de la India, engloba una variedad casi inabordable. El picante, típico de muchos países orientales, forma parte también del arte culinario camboyano, echando mano de distintas hierbas y aromatizantes para elaborar sus comidas. Cuanto a las formas, la costumbre camboyana exige comer sentado en posición de loto, empleando las manos aunque algunos se sirvan también de palillos chinos. Sea como sea, el abordaje gastronómico es ya también competencia y estómago de cada viajero.

Camboya se vertebra por una sucesión de hermosos recorridos que tanto permiten una aventura pautada como abierta. Cualquier vía de viaje está sujeta a un disfrute fantástico y cuyo recuerdo quedará impreso en la memoria para siempre. Desde sus playas paradisíacas, sus vastísimos espacios forestales y la vibración de sus gentes, hasta la vieja paz de sus interesantísimos templos objeto de admiración incontestable. Sin lugar a dudas, un lugar de destino increíble donde todo suceso próximo a lo onírico es, aunque no lo parezca, pura realidad.