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Una reflexión medioambiental (y estival)

martes 21 de julio de 2020, 10:18h

El verano es sinónimo de calor en nuestra región. Es tiempo de echarles un cable a nuestras aves urbanas y también de pararnos a pensar sobre nuestra relación con el medio

Llevamos ya semanas sufriendo el típico calor agobiante del verano madrileño. Mientras que el ser humano tiene muchas formas diferentes de combatir los rigores estivales, la avifauna urbana, por ejemplo, puede tener serios problemas para enfrentarse a esta época del año. Pero, con un sencillo gesto, podemos hacer que su día a día sea algo más llevadero.

El simple hecho de colocar un bebedero en nuestras terrazas o ventanas puede suponer una gran ayuda. Lo ideal es utilizar un plato de barro no esmaltado para que no resbale, como el que ponemos bajo las macetas. Si no disponemos de uno, otra opción es un plato de loza en cuyo interior tendremos que colocar piedras a modo de péquelas islas en las que las aves puedan posarse para poder beber, además de facilitar su salida si lo que les apetece es darse un refrescante baño.

Por otra parte, para que el bebedero sea el idóneo, organizaciones ornitológicas como SEO/Birdlife nos recomiendan que la cantidad de agua en ellos sea de unos dos o tres centímetros de profundidad. Pero hay más. Lo mejor es cambiar el agua todos los días y aprovechar para limpiar el recipiente, ya que si dejamos el agua de forma permanente en el bebedero, terminaría por criar mosquitos y la suciedad podría incluso hacer que unas aves transmitan enfermedades a otras usuarias. Por último, tendremos que situar el bebedero de forma que sea imposible que caiga encima de cualquier transeúnte ya que, entre nuestras aves urbanas, existen pájaros lo suficientemente corpulentos como para moverlo de forma involuntaria.

Y con esta propuesta llegamos al final de la temporada de esta sección. Un año más, hemos hablado semanalmente en este pequeño rincón de muchos temas relacionados con el medio ambiente. La divulgación de los innumerables valores naturales que atesora la Comunidad de Madrid, han protagonizado muchas de las entregas, pero también su necesaria defensa por parte de las administraciones públicas competentes y, por supuesto, la sociedad madrileña, sin olvidarnos de todos aquellos que nos visitan. Y es que, todos tenemos una gran deuda con el medio natural, ya que, nuestras vidas dependen directamente de su estado de salud.

Y no es una cuestión filosófica, sino científica. Ya lo hemos dicho aquí en más de una ocasión: nuestro futuro está hoy condicionado más que nunca por la relación que mantenga el ser humano con la naturaleza. Así, esta época del año, cuando muchos de nosotros disfrutamos de unas merecidas vacaciones, es el momento perfecto para reflexionar sobre todo esto a escala personal y preguntarnos además, si hacemos todo lo que está en nuestras manos por defender el patrimonio medioambiental.

Jonathan Gil Muñoz
Director de El Guadarramista

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